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José Abellán, cardiólogo: «Entender la hipertensión te da el control para reducir el riesgo de infarto»

Hay un enemigo silencioso que amenaza la salud de millones de personas sin que siquiera se den cuenta. Una enfermedad que se cuela en nuestro día a día, trabajando en la sombra, y que puede tener consecuencias devastadoras si no la detectamos a tiempo. Es la hipertensión, una realidad que afecta a uno de cada tres adultos en todo el mundo, y su invisibilidad la convierte en un riesgo mortal.

Pero, ¿qué pasaría si te dijéramos que la clave para desactivar esta bomba de relojería no es solo tomar pastillas, sino entender exactamente cómo funciona tu propio cuerpo? La mayoría de nosotros nos limitamos a escuchar el veredicto, pero un cardiólogo acaba de destapar el verdadero mecanismo oculto detrás de esta patología, y su revelación cambia completamente las reglas del juego.

El secreto detrás de la hipertensión arterial

El doctor José Abellán, un cardiólogo de renombre, ha puesto el foco en un aspecto fundamental que a menudo pasamos por alto: nuestra comprensión de la hipertensión. Según Abellán, el verdadero poder para reducir el riesgo de infarto y otros eventos cardiovasculares reside en saber por qué se produce y, a partir de ahí, aprender a controlarla con conocimiento de causa. No es solo una cuestión de cifras, sino de entender el lenguaje de tu organismo.

La hipertensión no aparece por arte de magia, tiene un origen muy concreto: un aumento del sistema nervioso simpático, nuestro comando central del estrés, orquestado por el cerebro. Este sistema se conecta directamente con tu corazón, ¿y qué hace? Aumenta la frecuencia cardíaca, dispara las pulsaciones y eleva la fuerza con que el corazón bombea la sangre. (Sí, es como si tu propio cuerpo acelerara el motor sin que tú lo pidas).

Y claro, nuestras arterias, que son las responsables de distribuir esta sangre, reciben una presión mucho más alta de lo habitual. Pero la cosa no termina aquí. La activación del sistema nervioso simpático también tiene un impacto directo en nuestros vasos sanguíneos, provocando una vasoconstricción —es decir, las arterias se contraen y hacen más presión sobre la sangre que circula—, lo cual eleva aún más la tensión arterial.

Además, los riñones también entran en juego. El exceso de actividad simpática los fuerza a una mayor retención de sodio y líquido. ¿Qué significa esto para nosotros? Que aumenta el volumen de sangre que recorre nuestro cuerpo, y consecuentemente, la presión que esta sangre ejerce sobre las paredes de los vasos. Así, de manera interconectada y por diversos frentes, tu cuerpo crea la hipertensión.

El doctor Abellán lo deja claro: entender que la hipertensión viene del corazón, de los vasos y de los riñones, todos controlados por el sistema nervioso simpático, nos da una perspectiva totalmente nueva. Deja de ser un número en un tensiómetro para convertirse en un proceso que podemos comprender y, por tanto, intervenir.

Soluciones médicas vs. El poder de la prevención

Cuando la hipertensión ya se ha manifestado, la medicina moderna cuenta con herramientas potentes para ayudarnos. El doctor Abellán explica que hay fármacos como los betabloqueantes, que actúan sobre el corazón para reducir las pulsaciones y la fuerza de contracción, disminuyendo la tensión. También podemos recurrir a los antagonistas del calcio, que dilatan los vasos sanguíneos y alivian la presión, o a fármacos que actúan directamente a nivel renal.

Incluso existen técnicas como la denervación renal que, sin necesidad de medicamentos, reducen la retención de sodio y líquido para controlar la presión arterial. (Es importante saber que la ciencia nos da muchas opciones cuando las cosas se complican, pero hay un paso anterior y mucho más potente que debemos conocer para nuestra tranquilidad y la de nuestra familia).

Pero, y aquí llega el gran secreto que el doctor Abellán quiere que interioricemos, todas estas intervenciones médicas son, en muchos casos, una respuesta a un problema ya existente. La mejor estrategia, la más eficaz y la que realmente actúa sobre la raíz del problema, es la prevención. Y la buena noticia es que el poder para lograrlo lo tenemos nosotros.

Tu cuerpo, Tu medicina definitiva

¿Qué pasa si comienzas a hacer más ejercicio? ¿Y si comienzas a comer mejor, priorizando alimentos frescos y nutritivos? ¿Qué pasa si decides que es el momento de priorizar tu descanso y dormir las horas que realmente necesitas? Según el doctor Abellán, la respuesta es clara y contundente: actúas directamente sobre la base de la hipertensión.

Al controlar el sistema nervioso simpático a través de estos cambios de hábitos, estás actuando simultáneamente sobre el corazón, los vasos y los riñones. Reduces las cifras de presión arterial desde la misma raíz del problema, y sin efectos secundarios. Esta es la solución definitiva que muchos buscan y que, en realidad, está al alcance de nuestra mano. (Una auténtica revelación que nos permite ganar la partida antes de comenzar).

Esta estrategia no solo te permite controlar la hipertensión, sino que en algunos casos, la puede llegar a hacer reversible. Los fármacos y las técnicas avanzadas son, evidentemente, herramientas muy útiles y necesarias en momentos determinados, pero nunca deberían sustituir la base que sustenta nuestra salud: nuestros hábitos. El doctor Abellán es muy claro al respecto: la base siempre son tus hábitos.

El tiempo pasa y nuestro cuerpo nos envía señales. Entender la hipertensión y su origen profundo es el primer paso para tomar las riendas de nuestra salud. No esperes que los síntomas aparezcan, porque en esta enfermedad, la ausencia de señales es su peligro más grande. Esta información que acabas de descubrir es un auténtico tesoro para tu vida. ¿Estás preparada para aplicarla?

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