Si hay una figura que aparca las habituales diferencias dentro del independentismo es Muriel Casals. La lamentada expresidenta de Òmnium Cultural que murió a causa de un atropello de un ciclista en febrero de 2016 cuando era diputada de Junts pel Sí ha sido la protagonista del acto principal de esta mañana en la 58ª edición de la Universidad Catalana de Verano (UCE) que se celebra hasta el 23 de agosto en Prada, el Conflent.
Con el título, «Retomar el espíritu. A los diez años de la muerte de Muriel Casals», el actual presidente de Òmnium Xavier Antich, la expresidenta de la Asamblea Nacional Catalana, Carme Forcadell, y el presidente del Parlament, Josep Rull, han beatificado a Casals reivindicando su legado, sus formas, su osadía política y su capacidad de «sumar» y «escuchar». De hecho, los tres ponentes han identificado a Casals con el liderazgo de un independentismo que era «guapo y fuerte».
De hecho, la conversación ha estado llena de anécdotas, cumplidos, recordatorios y detalles vitales que han esbozado la figura de Casals como un referente perdido del independentismo político y de la «unidad» de acción y estratégica que caracterizó el proceso independentista que llevó al referéndum del Primero de Octubre de 2017. En este sentido, los tres conferenciantes han elogiado su figura y su manera de negociar y entender el catalanismo independentista para contrastarlo con las veleidades más identitarias de formaciones como Aliança Catalana o de los defensores de la existencia de la «minoría nacional catalana» que Antich ha calificado de disparate. «Deberíamos hacer más caso a la Muriel», ha sentenciado Forcadell.

El Proceso social
El acto ha servido para extenderse en el recorrido político de Casals que entró en la Junta de Òmnium Cultural, con 63 años, y con la presidencia de Jordi Porta. La idea madre, expuesta con síntesis por Forcadell, es que Casals defendía que «para tener un estado del bienestar, antes hay que tener un Estado» y la herramienta «de escuchar a todos» para formar la unidad. Forcadell ha aprovechado para tirar de las orejas a los partidos independentistas que «no están mucho por la unidad». Una reflexión que ha recibido un cerrado aplauso del público.
Por su parte, Antich ha subrayado la decisión de Casals de incluir no independentistas en su junta. Como un ejemplo de su «capacidad de escucha». En síntesis, Antich ha resaltado que Casals es la muestra de la «responsabilidad de la sociedad civil en un momento políticamente tan fragmentado, tan tensionado y tan tenso, la importancia de que desde la sociedad civil que con conciencia de transversalidad y no partidismo agrupemos sensibilidades diversas alrededor de los grandes consensos que permiten avanzar por el país».
Y por otro lado, Antich que «solo será posible avanzar hacia la independencia de Cataluña y los Países Catalanes preservando y trabajando la cohesión social, que hoy es lo que está en riesgo, no solo por la amenaza del estado español, sino también por las propias fuerzas que dentro del país pretenden convertir la catalanidad en una minoría nacional». «Sí, hay gente que estorba», ha afirmado con profunda ironía de profesor de Estética. De hecho, el líder de Òmnium ha alertado sobre el riesgo tóxico de la «desesperación» y más cuando «ahora el independentismo se disputa la hegemonía y hace 15 años se disputaba la marginalidad». Recogiendo el mismo espíritu, Rull ha cerrado el acto recitando la famosa frase de Casals en el Concierto por la Libertad de 2014. «No estamos aquí para conseguir un sueño, nosotros somos el sueño», ha refrescado para pedir fuerza y unidad en una reanudación del proceso independentista.


