Su nombre es Joan Puig y es uno de los miembros impulsores del sector crítico u «ortodoxo» de ERC, bautizado como Primero de Octubre. Y ahora, candidato a las primarias para encabezar la demarcación de las comarcas gerundenses. De hecho, Puig asegura que ya tiene los 31 avales que le hacen falta para formalizar la candidatura, es decir, el 3% de los 1.050 militantes de su demarcación. Puig quiere presentar batalla a la que podría ser la candidata oficialista de los republicanos a Girona, la actual diputada Montse Bassa. De todas maneras, el precandidato continúa su particular recogida de avales para intentar construir una alternativa al politburó del partido.
Puig fue diputado de ERC en el Congreso en 2004 y se hizo popular por la invasión que llevó a cabo a la piscina de Pedro J. Ramírez, entonces director de

A la espera de un golpe de efecto en Barcelona
Puig ha dado el paso con la intención de recoger cierta «respuesta interna» a la actual estrategia de ERC –que también se puso de manifiesto ayer en una asamblea abierta en la que participaron 900 militantes–, tanto desde el Palau de la Generalitat como desde Madrid. Ahora, sin embargo, los críticos integrados en el Colectivo Primero de Octubre esperan que alguien haga el mismo paso en la demarcación de Barcelona y mida sus fuerzas con uno de los tótems de la presidencia de Oriol Junqueras, Gabriel Rufián, actual líder de los republicanos en el Congreso. Puig espera recoger más avales y defender una candidatura de unidad estratégica del independentismo. De hecho, el pasado viernes alertaban de esta posibilidad.
Fuentes de su entorno indican que su programa implica aplicar las peticiones del movimiento «ortodoxo de ERC» porque la formación no tiene que competir para ser «más de izquierdas que el PSOE» y sí, en cambio, reivindicar su carácter independentista. Puig tuvo una intervención en el último Consejo Nacional de la formación, donde llegó a convenir con Junqueras que la campaña de Ernest Maragall la habían dinamitado al forzarlo a aprobar los presupuestos del gobierno de Ada Colau y de los socialistas en el Ayuntamiento, en maniobra complementaria para pactar los presupuestos de la Generalitat en el Parlamento.





