La inminente llegada del Papa León XIV a Cataluña, este martes 9 de junio al mediodía al aeropuerto del Prat, proveniente de Madrid, se producirá en medio de la indignación que ha suscitado en sectores políticos y sociales la escasa presencia del catalán y, especialmente, por el hecho de que no estuviera previsto que usara la lengua del país en la bendición de la torre central de la Sagrada Familia de Barcelona. Las explicaciones del arzobispo de Barcelona, Joan Josep Omella, lejos de calmar los ánimos, han indignado aún más el tejido social y civil catalán, que han enviado diferentes cartas al pontífice para que se exprese en catalán. A pesar de asegurar de manera poco precisa que el Papa usaría el catalán «hasta donde pueda llegar», Omella justificó el uso del castellano en el acto central bajo el argumento «para que lo entienda todo el mundo». Omella, sin embargo, no ha sido el único representante de la Iglesia en crear polémica alrededor de la lengua. El rector de la parroquia de Sant Agustí del Raval, Faustino Mlewga, ha defendido el uso del castellano porque «estamos en España». Todas estas declaraciones chocan frontalmente con el conocido compromiso que el arquitecto del templo, Antoni Gaudí, mantuvo con la lengua catalana a lo largo de su vida, hasta el punto de que llegó a ser detenido el 11 de septiembre de 1924, durante la dictadura de Primo de Rivera, por negarse a hablar en castellano.
A pesar de pronunciar un discurso muy aplaudido en el Congreso de los Diputados, la jornada previa a la llegada del Papa León XIV a Cataluña ha continuado marcada por el uso del catalán durante su estancia en el país. El periodista Vicenç Lozano aseguró este lunes en Els matins de TV3 que el miércoles pasado se celebró una reunión a distancia «de urgencia» entre el secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, y Omella para desbloquear la polémica en torno al escaso uso del catalán. Aun así, la portavoz de Junts per Catalunya en el Congreso, Míriam Nogueras, y el portavoz en el Senado, Eduard Pujol, han aprovechado el saludo que León XIV ha hecho a los miembros de las dos cámaras españolas para trasladarle la necesidad de expresarse en catalán en Cataluña. «Como Gaudí, soy catalana. Hablar la lengua que te acoge es un maravilloso acto de amor y respeto», le ha dicho Nogueras.
Aparte de la petición que los dos parlamentarios han hecho en persona a León XIV, Junts y ERC han cargado contra el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y el arzobispo de Barcelona por su posición en este asunto. «Nogueras ha hecho más para que el Papa hable catalán que Illa”, ha dicho el vicepresidente y portavoz de Junts, Josep Rius, quien también ha criticado que el presidente de la Generalitat –que acompañará al pontífice en casi todos los actos de su viaje a Cataluña– «en ningún momento ha desplegado su capacidad política y diplomática para lograr que el Papa hable en catalán». Por otro lado, la secretaria general de ERC, Elisenda Alamany, se ha mostrado convencida de que León XIV hablará en catalán, pero ha acusado al ejecutivo de Illa de «desidia» en este asunto y ha cargado contra el Arzobispado por “no haber estado a la altura de lo que somos como país”, y ha calificado de “desconsideración” no velar por incluir el catalán en las intervenciones papales. De hecho, la formación de Carles Puigdemont –que animó a recibir al Papa con esteladas y silbidos– ha acusado a Omella de «menospreciar» la lengua y la cultura catalana.

Ola de protestas en Barcelona coincidiendo con la visita del Papa
Aparte de la polémica con la lengua, la visita oficial de León XIV a Cataluña ha activado una serie de movilizaciones y protestas laborales, laicas e independentistas, que quieren aprovechar el gran foco mediático del evento para hacer evidentes sus reivindicaciones. De hecho, la llegada del Papa coincide con la última jornada de huelga convocada por los docentes en este curso académico. Los sindicatos USTEC, CGT, la Intersindical, la CNT y la COS quieren aprovechar la presión de la cita internacional para subir el tono en su pulso con el Gobierno, después de que la mayoría de los docentes rechazaran el preacuerdo actual. Las protestas comenzarán a partir de las 9 de la mañana, para no perjudicar a los estudiantes que este martes comienzan las PAU. De hecho, la consejera de Interior, Núria Parlon, ha reconocido el derecho a huelga de los docentes, pero también les ha advertido que sus protestas no pueden entorpecer la visita del pontífice, que, según ha señalado, debe desarrollarse con «normalidad» porque «es un hecho único e histórico». Esta no es la única huelga que habrá en la ciudad durante la visita del Papa, ya que los trabajadores del Ayuntamiento de Barcelona –que llevan meses manteniendo el pulso con el consistorio después de no firmar el nuevo acuerdo de condiciones de trabajo del personal funcionario y laboral– han hecho un llamado a movilizarse los días 9 y 10.
También se ha programado una protesta laica el martes por la tarde en el Born, donde diversas entidades defensoras de la laicidad han convocado una concentración a las 19 h en el paseo del Born, bajo el lema “Yo no te espero. Por la laicidad y contra los privilegios públicos de la visita del papa León XIV”. El objetivo es denunciar el gasto público y los privilegios otorgados a la Iglesia católica durante esta estancia en Cataluña. Por otro lado, y coincidiendo con el acto en la Sagrada Familia, diversas entidades catalanistas han reaccionado al menosprecio de la lengua y han hecho un llamado a recibir al Papa con esteladas en los alrededores del templo. La iniciativa la han impulsado la ANC, Òmnium Cultural, el Consell de la República, la AMI y la Lliga Espiritual de la Mare de Déu de Montserrat, y el objetivo es «mostrar al mundo el anhelo de libertad de Cataluña, para defender la lengua y la cultura catalanas y para desarticular el intento de españolización hacia la figura de Antoni Gaudí». Finalmente, y aprovechando la visita que el Papa hará a la prisión de Brians 1, los familiares de los presos le han hecho llegar una carta para denunciar los excesos del sistema penitenciario catalán.

Muchos cortes de calles en Barcelona, especialmente en el Eixample, y restricciones de acceso a Montserrat
Aparte de todo esto, la visita del Papa supondrá un quebradero de cabeza en la movilidad de miles de ciudadanos, con numerosas restricciones de tráfico entre el 9 y el 11 de junio en los distritos de Ciutat Vella y el Eixample, así como en la montaña de Montjuïc. Así, se restringirá el tráfico y aparcamiento en el entorno de la Catedral y el Palacio Episcopal hasta las 10 del jueves 11. Una situación similar se vivirá alrededor del Estadio Olímpico, donde el acceso y el aparcamiento estarán restringidos del día 8 al 11, excepto para los vecinos y vecinas de Montjuïc, que deberán acreditar la residencia para pasar por los controles policiales. También estará prohibido aparcar en las calles Hospital, desde la Rambla hasta la rambla del Raval, y Arc de Sant Agustí, desde Hospital hasta Sant Pau, y el entorno de la iglesia de Sant Agustí y la plaza de la Gardunya tendrán cortes totales los días 9 y 10. En el Eixample, uno de los ámbitos más afectados, se cortarán 9 calles desde el martes a las 7 horas hasta el jueves a las 2 de la madrugada para blindar la zona de la Sagrada Familia, desde la plaza Cinc d’Oros hasta la calle Lepant y entre las calles Provença y Còrsega. Los cortes, además, provocarán que 15 líneas de autobús vean modificado su recorrido.
Para disminuir el impacto de todos estos cortes que pondrán a prueba la movilidad de la ciudad, el Gobierno ha recomendado finalmente hacer teletrabajo y el Ayuntamiento, por su parte, ha decidido reforzar el transporte público. El 9 de junio se reforzará L’1 con 4 trenes más, dos más en la L3 y dos más en la L5 y, además, habrá un servicio especial de bus lanzadera entre plaza España y el Estadio Olímpico. El refuerzo se incrementará al día siguiente coincidiendo con los actos centrales en la Sagrada Familia. A partir de la tarde se reforzará el servicio de metro en un 23%, con incrementos que podrán llegar al 65% en la L2, donde se cerrará la estación de la Sagrada Familia durante todo el día, y al 50% en la L4. Por otro lado, se restringirá el acceso a Montserrat, donde solo se permitirá el acceso a aquellas personas que dispongan de una reserva previa o acreditación. De hecho, Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya abrió una plataforma digital para que los visitantes acreditados en Montserrat puedan reservar un billete para el Aeri o el Cremallera y solo una setentena de autobuses organizados serán los únicos vehículos que podrán acceder.

Casi 1.000 policías y guardias civiles, muchos de paisano, reforzarán la seguridad
La visita del Papa a Cataluña también comportará el despliegue de un amplio dispositivo policial diseñado para la ocasión con unos 5.600 efectivos de diversas unidades de Mossos d’Esquadra y 500 más de la Guardia Urbana de Barcelona, que, según Interior, se activarán para ofrecer una «seguridad integral». A estos agentes, se sumarán 600 efectivos de la Policía Nacional y 350 de la Guardia Civil, así como miembros de los dispositivos propios de Presidencia y del Rey. Una de sus principales funciones será el encapsulamiento y protección del papamóvil cuando el Santo Padre recorra las calles de Barcelona antes de su llegada a la Sagrada Familia, así como reforzar la seguridad en el interior de los eventos previstos en el Estadio Olímpico y la Abadía de Montserrat. «Muchos miembros de la Policía Nacional y de la Guardia Civil, seguramente de paisano, estarán en un ámbito de control en el interior, siempre para la máxima protección del Santo Padre», detalló el delegado del Gobierno en Cataluña, Carlos Prieto, que también explicó que el Ejército del Aire y del Espacio también ofrecerá protección y seguridad con las capacidades más sofisticadas.

