El osario de las Moreras es un lugar simbólico. Un espacio de memoria colectiva que representa la lucha hasta el último bastión para defender las instituciones catalanas ante la ofensiva de la corona borbónica castellana. De hecho, la voz pública cuando pronuncia el nombre del osario de las Moreras añade casi de manera inconsciente la definición del lugar donde “no se entierra ningún traidor”. El espacio, donde arde permanentemente una llama en honor a los caídos en la defensa de Barcelona contra las tropas borbónicas, ha sido siempre un lugar de peregrinación del independentismo, sobre todo la víspera de la Diada. Cuando era una opción minoritaria dentro del catalanismo y también durante los años del Proceso y de la eclosión del independentismo como movimiento político mayoritario.
Este año, sin embargo, la batalla interna del independentismo y el efecto del octavo pasajero de la política catalana -ese tripulante que nadie había invitado pero todos notan su aliento-, Aliança Catalana, puede convertir un centro de memoria histórica en un ring político de primer nivel. La convocatoria desde antes del verano de una manifestación el día 10 por la tarde, convocada por la izquierda independentista, para impedir la presencia de los de Sílvia Orriols en el osario la víspera de la fiesta nacional, amenaza el desarrollo habitual de la Diada, que desde 2012 ha sido un día de grandes movilizaciones, aunque en los últimos años ya no ha tenido el poder de convocatoria de las primeras manifestaciones organizadas por la ANC, Òmnium y la AMI. La situación puede provocar que el Osario marque la agenda de la Diada.

No siempre ha sido un espacio tranquilo
Ahora bien, que el osario haya sido un espacio crucial para el independentismo no significa que siempre haya sido un lugar de paz y reposo. Al contrario. Durante los años ochenta del siglo pasado eran habituales las peleas entre diferentes corrientes independentistas cada víspera de la Diada. A medida que el independentismo ganó espacio en la política institucional y civil, el osario vivió tiempos mucho más serenos de celebración, y los veteranos de la lucha por la liberación nacional se encontraban fraternalmente con las nuevas generaciones independentistas o las nuevas incorporaciones que generaba el viento de cola del Proceso. Como ejemplo, cuando Artur Mas fue presidente de la Generalitat, en el año 2014, inauguró allí los actos de la Diada con una ceremonia de homenaje a los caídos que enfureció a la oposición españolista del Parlamento. Una imagen que se repitió con el presidente Quim Torra cuando era inquilino de la Casa dels Canonges.
Después del Primero de Octubre, sin embargo, el osario perdió efectivos y volvió a ser un centro de encuentro del independentismo más irreductible, de los grandes reservas independentistas y de las nuevas fichas generadas por el Proceso que no sucumbieron a la represión, compartiendo plaza con una multitud de turistas que siempre se quedan boquiabiertos cuando tropiezan con la celebración casi mística de cada Diada. Los gritos, las pitas y alguna pelea esporádica volvieron al Osario sobre todo durante las intervenciones tradicionales de los partidos políticos independentistas, con especial virulencia con ERC y con menos intensidad con Junts. Las diferencias y las disputas del postproceso se han hecho notar los últimos años en el osario. De hecho, ha vuelto a ser un punto de encuentro de independentistas discordantes. Un espacio que se reparten, en un equilibrio muy particular y frágil, el grupo de partidos, entidades, movimientos, grupos y asociaciones que, más allá de su relevancia pública, tienen en común el objetivo de la independencia.
También la presencia de los de Ripoll se ha constatado. Su presencia ha generado alguna trifulca y ha obligado a la intervención de las duras unidades de orden público de los Mossos d’Esquadra. Pero los hechos no habían pasado a mayores. El año pasado una convocatoria contraria no reunió a más de un centenar de personas. Con solo dos escuadrones de la Brigada Móvil de los Mossos d’Esquadra fue suficiente para evitar cualquier conato de conflicto. Además, se sumó que una avería en unos autobuses causó que muchos simpatizantes de la alcaldesa de Ripoll no llegaran a la convocatoria. Al día siguiente, en la manifestación, los de Aliança, que reunieron apenas a tres centenares de personas, concurrieron por el lateral del paseo Colom de Barcelona, encapsulados por unidades de orden público y solo se registró algún enfrentamiento dialéctico con los manifestantes del carril central del independentismo.

Dos demostraciones de fuerza
La perspectiva de que Aliança pudiera reunir a mucha gente la víspera del osario, anunciando autobuses desde todo el país y la instalación de un puesto desde las seis de la tarde hasta las nueve de la noche, hizo reaccionar a la izquierda independentista. La apuesta fue convocar una “manifestación antifascista el día 10 de septiembre en el osario de las Moreras para impedir la presencia de Aliança Catalana”. Ateneos y casales, Arran, el Sindicato de Estudiantes de los Países Catalanes, el Sindicato de Inquilinas y otros colectivos como Top Manta se han volcado y han puesto en marcha toda la logística para recoger apoyos y garantizar una presencia masiva de activistas y militantes.
“No podemos permitir que el fascismo de Aliança Catalana se apodere de un símbolo del independentismo popular y combativo, por este motivo es necesario que el día diez estemos todas y que hagamos una demostración de fuerza colectiva”, indica la convocatoria. “Dejemos claro que ante su proyecto identitario y racista encontrarán al pueblo trabajador catalán plantando cara!”, añaden a través de los diversos canales donde se exponen los manifiestos que animan la participación. Además, ha habido un cambio esta última semana y es que la primera convocatoria era para las seis de la tarde, pero, finalmente, se ha adelantado a las cinco porque los orriolistas han anunciado que comenzarán su actividad a esa hora. De hecho, la convocatoria de la izquierda independentista quiere aprovechar la oportunidad para convertirse en el contrapunto de combate a los orriolistas. El objetivo simbólico es lograr que los de Orriols no puedan hacer su ofrenda.
Por su parte, Aliança hace tiempo que prepara una movilización importante para hacer la ofrenda en el osario. Por eso, ha organizado autobuses desde Ponent, el Camp de Tarragona, Ripoll, Vic, Berga, Anoia, Penedès, el Alt Empordà y Gironès. La dirección de Orriols se ha esforzado en llamar a filas a los militantes y simpatizantes de su formación para también hacer una demostración de fuerza y de poder de convocatoria, aprovechando el horizonte de crecimiento que le otorgan las encuestas. Aliança también quiere sacar provecho de la situación y rédito del protagonismo que le regala la concentración convocada para evitar que pueda hacer la ofrenda en el osario.

Un dispositivo preventivo
El año pasado también hubo una convocatoria, pero no con la intensidad de la preparación que se ha llevado a cabo este año. Aliança también quería hacerse notar, pero aunque reunió a mucha gente quedó muy lejos de la expectativa de llenar el osario. A la vista de las convocatorias los Mossos d’Esquadra desplegaron un dispositivo de riesgo y prevención con la Brigada Móvil, agentes de la comisaría general de Información, ARRO y miembros de la unidad de mediación. Pero tuvieron poco trabajo, más allá de expulsar a Cake Minuesa, un personaje mediático español que quería armar jaleo, y de proteger al equipo de TV3, que tuvo que abandonar la plaza por los gritos de los islamófobos llamándolos manipuladores.
Una dotación de solo diez agentes de la Brimo detuvieron al centenar de antifascistas en el cruce del paseo del Born con la calle del Rec, a unos doscientos metros del osario. Los jóvenes continuaron la marcha por las calles adyacentes hasta que dieron por disuelta la protesta. Este año, sin embargo, los Mossos lo ven de otra manera. Las dos convocatorias y la potencialidad de conflicto ha hecho que la policía preste atención, preparando un dispositivo de contención y de prevención con unidades de orden público en una zona que hasta ahora les ha sido fácil de controlar por la limitación de los accesos. Cabe decir, sin embargo, que los Mossos tienen ahora mismo, como objetivo prioritario, la preparación del despliegue para la huelga de Enseñanza convocada para el martes, 8 de septiembre, primer día de curso y una jornada que temen que les será más compleja de gestionar que el osario de las Moreras.

