Gabriel Rufián continúa su particular periplo por los diferentes canales de televisión. Lo hemos visto recientemente en La revuelta en una entrevista con Irene Montero que trajo mucha cola -y ahora aún más, ya que se ha sabido que TVE lo quiso a él pero no a Míriam Nogueras de Junts-. Este miércoles, el de ERC ha visitado el plató de Marc Giró y la complicidad entre ellos ha vuelto a hacerse evidente. Lo hemos visto hacer campaña, claro, y asustando a los telespectadores con el futuro «horrible» que nos espera a todos si la derecha y la ultraderecha ganan las elecciones del próximo 29-N. Pero, además, esta intervención ha servido para curiosear algunos aspectos de su vida privada que, hasta ahora, se desconocían. ¿Un ejemplo? Qué trabajos tuvo antes de empezar a dedicarse a la política.
El catalán dice, en su libro, que él viene «de la mierda» y que todo el mundo le decía que no llegaría a ningún lado. Esta reflexión viene motivada, en parte, por los problemas que habría tenido precisamente en uno de sus primeros trabajos. Él solo tenía 19 años, ganaba un dinerillo en una tienda de ropa y un compañero llegó a agredirlo: «A mí un compañero me pegó en mi primer trabajo. Era un tío que estaba más loco que un tambor… Todavía pienso en él, a veces, y me planteo qué debe pensar cuando me ve en televisión». La cosa es que Gabriel Rufián lo tocó por la espalda y el chico, que era judoka, le hizo una llave de judo que lo dejó «sin respirar«.

El líder de ERC asegura que viene «de lo más bajo» y que ha tenido experiencias «muy chungas» en el trabajo. De hecho, recuerda estar cobrando solo 1.000 € al mes y que su jefe le dijera que tenía que rebajarle el sueldo porque no llegaba a fin de mes: «Eso sí, me lo hizo firmar con un bolígrafo que ya costaba más de 1.000 €». «A mí me han fastidiado todo lo que han podido y más«, ha soltado. Como tantos otros estudiantes, él también compaginó los estudios con varios trabajos para poder pagarse la matrícula: «Trabajé, sobre todo, en tiendas de ropa. La peor experiencia, sin embargo, fue cuando entré a El Corte Inglés porque aquello era la selva. Los trabajadores competíamos por conseguir la variable, las comisiones por las compras. Lo pasé muy mal y, por eso, ahora pienso que con no trabajar los sábados me conformo».
De hecho, Gabriel Rufián asegura que aún no acaba de creerse que haya llegado a diputado y que mantenga su escaño desde hace 10 años: «Veo ahí mi nombre y que la gente calla cuando hablo o que me llaman «excelencia»… A veces pienso que debería callarme para que no me echen».
Gabriel Rufián explica qué pasaría si la ultraderecha gana las elecciones
En esta conversación, también ha habido tiempo de hablar de política. Gabriel Rufián, claro como siempre, ha dejado claro que sabe que el PSOE ha convocado las elecciones «por lo que las ha convocado» y lamenta que los haya pillado a todos «muy verdes»: «Ha habido un fracaso generalizado de todos… Estamos hablando tantísimo por Telegram. Solo te diré que de media he estado usando el móvil unas ocho horas y media cada día, he llegado a cargar el teléfono tres veces cada día. He llamado a tanta gente para que me ayudara…«.
«No hay nada a qué votar a la izquierda del PSOE», clama. Él quería simplificar la oferta electoral y ¿por qué cree que no ha funcionado? «Por miserias y rencores«: «¿Por qué ERC y Comuns no se alian en Cataluña, que yo lo quería? Porque Colau, en su momento, prefirió pactar con Valls que con Maragall. Que la gente de eso ni se acuerda, pero dentro de los partidos hay esos ajustes de cuentas».

Marc Giró, como tanta otra gente, está asustado por una posible victoria de la derecha y la ultraderecha en las elecciones. Gabriel Rufián ha aprovechado este escaparate para advertir a los telespectadores de las consecuencias que esto podría tener: «Mira, si PP y VOX tuvieran 210 diputados y la mayoría de Senado podrían llegar a reformar la Constitución». ¿Y eso qué implicaría? Según el independentista, eso conllevaría «seguro» cambios en el sistema público de pensiones: «Se lo cargarían, ya que ellos quieren que la gente pague pensiones privadas. Y también se cargarían la sanidad pública, claro, y emprenderían acciones de encarcelamiento«. Y es que, tal como ha recordado, Santiago Abascal ha dicho públicamente que ilegalizaría partidos como el de ERC.
Ante esto, Marc Giró ha confesado haberse quedado «con los pelos de punta» y ha terminado diciendo que votará a Gabriel Rufián para evitarlo.

