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Juan Carlos de Borbón y Sofía de Grecia han llevado vidas separadas desde mucho antes de que la prensa rosa comenzara a sospecharlo. Siempre se había creído que disfrutaban de las vacaciones familiares durante los meses de agosto que pasaban juntos -en teoría- en el palacio de Marivent en Mallorca, pero ahora sabemos la realidad detrás de esa fachada. La encargada de sacarlo a la luz ha sido Pilar Eyre, la cronista real que ha estado investigando qué hacía y dónde estaba el emérito.

La periodista catalana lo explica en una columna de Lecturas que ha causado gracia porque demuestra lo engañados que estaban los periodistas de la época, que compraban las mentiras de la Casa Real sin plantearse que podrían estar ocultando una separación de facto del matrimonio real: “Cuando estábamos en la inopia y creíamos que Juan Carlos y Sofía se querían, también pensábamos que pasaban todo el verano juntos en Mallorca dedicados el uno al otro”, confiesa. No era cierto, evidentemente. Juan Carlos visitaba frecuentemente a su amigo Karim Aga Khan, pero el secretismo y la red de complicidades que lo rodeaban hicieron que nunca se supiera. ¿Y dónde se encontraban? En Costa Esmeralda, una zona maravillosa en Cerdeña con lujo y playas preciosas de aguas cristalinas.

La familia real, al completo en Marivent en 2007 - Europa Press
La familia real, al completo en Marivent en 2007 | Europa Press

El paraíso italiano donde se refugiaba Juan Carlos de Borbón cuando nadie lo sabía

Por lo que han podido saber ahora, era habitual que Juan Carlos se alojara en Porto Cervo, uno de los pueblos con más tiendas de lujo y dinero por metro cuadrado de toda la isla italiana. Un conde le prestaba su villa, desde donde disfrutaba de los mejores vinos y comía en los mejores restaurantes: “Los gnocchi, el risotto y el cordero con alcachofas eran sus platos preferidos”. Cuando salía de comer con sus amigos ricos, el plan siempre era el mismo: salir un rato a navegar y bañarse todos desnudos. Esas fotos, sin embargo, nunca verían la luz. “Para el rey de España, todo gratis”, decían cuando lo veían en sus días dignos de millonario. Allí también fue con Corinna y Marta Gayá, sus dos amigas íntimas más conocidas. ¿De Sofía? Ni rastro.

Y mientras él vivía la buena vida italiana, los periodistas españoles compraban lo que les decían desde la Casa Real: “No veis al rey en Mallorca porque está trabajando”. “Nos lo creíamos y admirábamos su espíritu de sacrificio”, lamenta ahora Pilar Eyre. Unas mentiras que han tardado muchos años en salir a la luz.

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