Felipe de Borbón disfruta de la buena vida que le otorga el trono, un reinado que recibe muchas críticas… pero que también tiene encantados a los más monárquicos. Unos y otros tienen curiosidad por todo lo que hace en su tiempo libre y, seguramente, no es ninguna sorpresa saber que tiene predilección por llenar el estómago en algunos de los mejores restaurantes del Estado.
Ahora se ha sabido que siempre sigue el mismo ritual en las visitas que llaman «privadas«, cuando su equipo llama al lugar de turno para hacerles saber que el monarca los visitará en breve. Look, el medio digital, publica todos los detalles de los pasos que sigue siempre que come fuera del palacio. Varios hoteleros confirman que desde la Zarzuela hacen lo que ya se conoce como «el aviso de los cinco minutos«. Básicamente, consiste en enviar al restaurante un equipo de seguridad que, «discretamente», hace una inspección y revisa el ambiente: «En ocasiones, reservan un par de mesas sin dar demasiadas explicaciones«.
Desde el restaurante peruano Inti de Oro, uno de los últimos que ha visitado, explican cómo funcionó en su caso: «Era sábado, el local estaba lleno y, de repente, nos llegó la noticia de que cinco minutos después entraría al restaurante un visitante especial». No sabían a quién se referían hasta que lo vieron. El propietario ha explicado que Felipe tuvo una petición: «Desde el equipo de seguridad se nos dijo que no querían ningún tratamiento solemne ni ninguna reverencia exagerada hacia él. No querían que le dijéramos alteza, simplemente señor«.

¿Paga Felipe de Borbón cuando cena en un restaurante?
Y, una vez llegó al restaurante, ¿realmente se cumplió esta falsa humildad? El hijo de Juan Carlos entró al establecimiento «prácticamente como cualquier otro cliente«: «No se paralizó el salón ni se modificó el ritmo del servicio». Dicen que, simplemente, se sentó a la mesa, abrió la carta… y, ah, sí, pidió hablar con el fundador del local. No todos los clientes hacen esta petición y, evidentemente, el propietario seguramente no acudiría si no es el rey quien lo requiere. ¿Y qué quería? «Me preguntó qué podía comerse aquí y cuáles eran nuestros platos estrella«, recuerda.
Aquella cena habría sido bien «normal«, aseguran: «Felipe disfrutó del ambiente del restaurante, conversó con el personal y probó algunos de los platos recomendados». Han destacado, además, que les sorprendió el hecho de que pagara la cuenta: «No le invité porque la reserva se había hecho de incógnito y no sabíamos quién era, fue un cliente más«. Muchos de los restaurantes que visita acaban invitándolo por cortesía, pero parece que este no fue el caso. Una visita que sirve para saber cómo se comporta cuando no está en casa.



