Continúan las tensiones entre el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y el Vaticano, por las críticas de la máxima institución católica contra los conflictos en los que EE.UU. ha estado involucrado, como en Venezuela e Irán. Este martes, el dirigente republicano ha recordado al Papa que Irán «ha matado, al menos, 42000 manifestantes inocentes», según ha recogido la agencia Europa Press, una cifra que no ha sido confirmada por ninguna autoridad.
Las autoridades oficiales de la ONU han cifrado en 5000 las víctimas de la represión iraní durante las protestas del 8 y 9 de enero, a pesar de las afirmaciones de Trump, quien ha remarcado que en los últimos dos meses el régimen ha matado 42000 manifestantes totalmente «desarmados». Asimismo, ha considerado absolutamente «inaceptable» que Irán tenga acceso al desarrollo de su bomba nuclear.
El magnate llegó a calificar al pontífice de ser «débil en materia de delincuencia y pésimo en política exterior» y que debería «enderezar el rumbo como Papa, utilizar el sentido común, dejar de complacer a la izquierda radical y centrarse en ser un gran Papa, no un político», aseguró el presidente el domingo. Además, concluyó argumentando que su postura antibélica le está perjudicando a él y a la Iglesia católica.
El pontífice «no tiene miedo» de la administración Trump
Durante el viaje en avión a Argel del lunes, que llevará al Santo Padre por todo el continente africano hasta el próximo 23 de abril, León XIV respondió a Trump. “No considero mi papel como el de un político, no quiero entrar en debate con él”, ha expresado el responsable de la Iglesia católica, que no ha dudado en responder al mandatario norteamericano. “No tengo miedo a la administración de Trump”, expresó el pontífice, según recogió la agencia Vatican News.

En la línea del anterior responsable de la Iglesia católica, el papa Francisco, León XIV defendió su papel como defensor de la paz, y destacó su tarea “fomentando el diálogo y el multilateralismo con los estados para buscar soluciones a los problemas”. Reitera que seguirá “hablando en voz alta sobre el mensaje del Evangelio” para promoverlo como “constructor de paz”. Se trata, pues, del primer viaje del pontificado. Cabe destacar que el responsable de la Iglesia pertenece a la Orden de San Agustín, por lo que está muy contento de visitar de nuevo la tierra de este santo, “que ofrece un puente muy importante en el diálogo interreligioso”.
