El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha utilizado el atril del Foro Económico Mundial, en la ciudad suiza de Davos, para impulsar su agenda política internacional. El mandatario ha centrado buena parte de su discurso en la ambición expansionista hacia Groenlandia, el territorio más septentrional del «hemisferio occidental», la región que considera debería estar bajo control de los Estados Unidos. Trump ha asegurado que EE.UU. es la única potencia «capaz de proteger» el territorio groenlandés, una zona clave para el control del Ártico; aunque lo ha descrito como «un gran trozo de hielo». Así, ha instado al gobierno de Dinamarca a abrir negociaciones con su administración para cerrar la compra de la isla. «Somos los únicos capaces de desarrollarla y mejorarla para que sea buena y segura para Europa, y también para nosotros», ha insistido; descartando la posibilidad de una intervención armada, que había mencionado él mismo en una entrevista a principios de enero.
En el alegato por la adquisición del territorio groenlandés, Trump ha recordado otras operaciones de compra que han llevado a cabo los EE.UU. a lo largo de su historia, como la de Alaska, adquirida a Rusia en 1867, o la de la antigua Luisiana francesa, ejecutada en 1803. «No hay nada de malo en comprar un territorio, muchos de los que hemos comprado ahora son grandiosos», ha asegurado. «Nunca hemos sido más fuertes que ahora, y comprar Groenlandia es algo que los presidentes estadounidenses han intentado hacer durante los últimos 200 años», ha rememorado.

Un «asunto de seguridad nacional»
Como ya es costumbre en las intervenciones públicas del presidente, ha utilizado el evento para reivindicarse ante sus críticos. En esta ocasión, Trump ha salido al paso de las acusaciones de expansionismo e intromisión en los asuntos europeos que le han dedicado líderes políticos de los 27. Lejos de reconocer el afán de ordenar los asuntos de la UE, Trump ha reiterado que la obsesión por Groenlandia es «crucial para la seguridad nacional» de su país para «evitar la entrada de amenazas en el hemisferio». Así, ha argumentado que ni Dinamarca ni «ningún otro país de la OTAN» se encuentra en disposición de defender la isla ártica en caso de que esta sea atacada. Para fundamentar su argumento, ha recordado el rol del ejército estadounidense en la defensa de Groenlandia durante la IIGM, cuando Dinamarca había caído en manos de los nazis. «La realidad es que nadie más puede encargarse. EE.UU. es una gran potencia, más grande de lo que la gente piensa», ha concluido.

