El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, acelera su hoja de ruta de hegemonía regional y aprieta aún más para tomar el control de Groenlandia. La Casa Blanca aseguró el martes que el ejecutivo tomará todos los métodos a su disposición para anexionarse la isla ártica, una nación constituyente del Reino de Dinamarca, incluida la alternativa militar. En un comunicado remitido por la secretaria de prensa de la administración Trump, Karoline Leavitt, el gobierno federal estadounidense explicita que «el presidente y su equipo discuten una serie de opciones para alcanzar este objetivo de política exterior y, por supuesto, usar el ejército estadounidense es siempre una opción a disposición del comandante en jefe».
A pesar de esto, según han confirmado fuentes de la administración a la cadena norteamericana CBS -afín a Trump desde la operación que fusionó Paramount, propietaria del medio, con el grupo Skydance, en manos de David Ellison, hijo del billonario tecnológico y aliado del presidente Larry Ellison- el presidente no prioriza necesariamente una intervención militar. Entre alternativas que se estudian está la compra de la isla al gobierno danés o la firma de un pacto de libre asociación con el gobierno de Nuuk. Sin embargo, una invasión militar permanece sobre la mesa bajo el pretexto de la «seguridad nacional», en tanto que el territorio forma parte de lo que la estrategia interna del mandatario llama «el hemisferio occidental». Es decir, el área de influencia directa que quiere controlar Trump con mano de hierro, y que debería asegurar una posición de fuerza frente a sus rivales geopolíticos, como China o Rusia.

«Reunión» con Marco Rubio
Ante la potencial agresión que contempla el Despacho Oval, el gobierno de Dinamarca ya ha movido ficha, y ha pedido un encuentro de alto nivel con el secretario de Estado trumpista, Marco Rubio. La ministra de exteriores groenlandesa, Vivian Motzfeldt, y el danés, Lars Løkke Rasmussen, han reclamado concertar una cita con el jefe de la acción exterior de los Estados Unidos para, en sus palabras, «aclarar algunos malentendidos». Cabe mencionar que Copenhague ha recibido el apoyo de socios importantes de la OTAN en Europa, incluso de algunos que habían llevado a cabo una estrategia de apaciguamiento con la expansión norteamericana, como Alemania o el Reino Unido.
En una carta conjunta, el presidente español, Pedro Sánchez; el presidente francés, Emmanuel Macron; el canciller alemán, Friedrich Merz; el primer ministro británico, Keir Starmer; el primer ministro polaco, Donald Tusk y la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, han expresado su apoyo a la causa de la líder danesa, Mette Frederiksen, que se ha plantado ante la ofensa de Washington. «Groenlandia pertenece a su gente. Es el derecho de Dinamarca y Groenlandia, y solo suyo, decidir en aquellos asuntos que importan a Dinamarca y Groenlandia», sentencian los mandatarios, en clara confrontación con su homólogo norteamericano.




