Como los medios de comunicación, las novelas también son un medio de entretenimiento. Aunque, en la literatura se permite tomar prestada la realidad para convertirla en un relato entretenido, con cierta agudeza y, sobre todo, con ritmo. Si la realidad prestada es la política catalana, les aseguro que hay material para muchas novelas. De hecho, aún es extraño que del Proceso se publicaran ensayos, crónicas, libros de autoayuda o volúmenes inmensos de fotografías históricas. Pero poca novela sobre el movimiento político.
Esa fase ya ha pasado a la historia, y la política catalana ha incorporado nuevos protagonistas y nuevas historias que son carnaza para una novela entretenida, pero que toca alguna llaga interesante, eso sí, sin ninguna lección moral o pretensión ejemplarizante. Esto es lo que nos propone Bernat Gimeno, un periodista que se ha dedicado más bien a la comunicación institucional y que fue el encargado de negociar con la prensa en el departamento de Interior, cuando lo comandaba Joan Ignasi Elena.
Gimeno ha publicado Set de poder (Rosa dels Vents, 2026), una historia divertida donde retrata con cierto sarcasmo las relaciones de poder, la prensa política y la política de los intereses personales. De hecho, la novela es más bien un thriller que habla de política, y no tanto un thriller político. Uno de los puntos fuertes de la novela es que Gimeno ha trasladado la comunicación rápida de las redes sociales a un relato novelístico, bien editado y muy accesible. Una buena apuesta de Rosa dels Vents para este Sant Jordi.

Una líder de ultraderecha
La narrativa que nos propone Gimeno son dos historias paralelas que acaban encontrándose. La trama se basa en una líder de extrema derecha independentista, Clara Montfort, y sus maniobras para tomar el control de su partido. Por otro lado, un periodista se dedica a investigar los movimientos de Montfort para conseguir el poder. Las conclusiones comparativas son cosa del lector, pero les adelanto que es más un referente metafórico que una personificación, entendiendo que la crítica que se atreve a hacer Gimeno es más sobre las maneras en que actúa la extrema derecha en todo el mundo.
La novela llega en un momento preciso. Una vez ha pasado una fase inquieta de la política catalana y llegan otros escenarios y otros protagonistas que permiten hacer más travesuras. El libro es un buen pasatiempo, como lo son las novelas negras, un género que en Cataluña se ha cultivado con oficio. Ahora faltaba el thriller político que siempre sienta bien después de un empacho del insistente «ni un papel en el suelo!».

