Joc de cartes ha buscado las mejores patatas bravas de Barcelona en un programa que ha sido de lo más entretenido. No han faltado lágrimas, arrepentimientos, acusaciones, críticas y un concursante muy quisquilloso que ha terminado siendo el protagonista indiscutible. Los rivales tenían las expectativas altísimas cuando han ido a su restaurante, claro está, y la decepción ha terminado siendo mayúscula porque él es de esos a los que nada les parece bien… pero él tampoco es que haga maravillas. Cuando se lo han reprochado, ha terminado rompiéndose y reconociendo que padece una depresión que le afecta mucho.
En las redes sociales, sin embargo, los telespectadores han centrado sus críticas en el jefe de cocina del tercer restaurante. No ha sabido aceptar ninguna crítica, se le ha visto tratar muy mal a sus cocineros y también ha soltado una falta de respeto muy fuerte hacia la concursante celíaca cuando le ha pedido pan sin gluten: “Ni gluten ni polles, que la gente coma lo que tiene que comer”, ha llegado a espetar.
Atabalats Gastro Burgers apuesta por los perros y los platos veganos
El primer restaurante en competir en el programa de Marc Ribas ha sido el Atabalats Gastro Burgers, que ha defendido la arquitecta Alba Martínez desde el restaurador de Gràcia. La primera impresión del local ha gustado a los demás y han encontrado la decoración acogedora. Ahora bien, la nota ha caído en picado cuando han entrado en una cocina “con peligros”, muchos congeladores y “claustrofóbica”: “O eres un ninja o no puedes trabajar allí porque el espacio es muy pequeño”, han lamentado.
Gana puntos que puedas entrar con perro y que tengan un montón de platos veganos en el menú, eso sí. Cuando se han sentado a la mesa, les han servido dos raciones de patatas bravas con una presentación original que ha recibido muchos elogios. No debemos olvidar que aquí vienen a jugar y, evidentemente, han dicho que las han encontrado poco crujientes. De los aperitivos, se han escuchado críticas a los tequeños porque el queso no estaba fundido. No entendieron la idea de comer las hamburguesas con las manos, viendo sus valoraciones, y consideran que no tenían potencial. Los postres han recibido la mejor de las notas, eso sí, ya que los han encontrado muy buenos.


En cuanto a las notas, se ha demostrado que no los ha convencido mucho porque solo han obtenido un 5,6 de nota media. La nota más alta ha sido para el espacio y el servicio, con un 6,3 respectivamente. Las patatas bravas y la comida aprueban por los pelos con un 5 pelado; así que la categoría especial no les ayuda.
El Bar Bauma, una buena opción del Eixample
El Bar Bauma ha sido el elegido de la zona del Eixample, donde el Àlex Mitats ha ofrecido una buena comida con buena pinta y mejor valoración de los rivales. El local no les ha entusiasmado, pero tampoco desagradado. La cocina, por eso, ha recibido todo tipo de halagos porque estaba muy limpia y todo muy bien etiquetado.
Aquí venían a valorar su versión de patatas bravas y, en general, las han encontrado bien crujientes. El único crítico de la noche, Raúl, ha puesto la puntilla, sí: “Deben ser cuadradas como toda la vida y ni panaderas de churrero”. Después de decir que sabe que el propietario es “hijo de” y llegar con muchos prejuicios, ha reconocido que le ha terminado “callando la boca”: “Te he dado mucha caña y reconozco que he comido muy bien”.

Después de probar toda la propuesta, la han catapultado hasta la primera posición con un 6,5 de media. El servicio obtiene la nota más alta con un 7,7, mientras que las patatas bravas quedan con un 5,3 cuando seguramente merecían más.
Tapes La Bona Sort, la voz de la experiencia en Ciutat Vella
En Ciutat Vella, la tercera parada les ha hecho degustar la propuesta de Tapes La Bona Sort de la familia de Débora Moreira. Las expectativas eran muy altas porque, detrás, tenían una familia de restauradores con más de 40 años de experiencia. Les ha decepcionado un poco, aunque el local les ha enamorado y las dos cocinas les han dejado boquiabiertos. En la mesa, Raúl ha pedido que le sorprendieran con la elección y eso no ha gustado a un chef que no ha arriesgado en la elección, pero que tampoco ha convencido mucho.
Sus patatas bravas tenían la forma ideal y estaban buenas, pero no tenían ningún tipo de picante y eso les ha restado puntos. Con cada crítica de los rivales, las cámaras del programa grababan al cocinero reprendiendo a los encargados de la cocina de muy malas maneras: “A esta tortilla le faltaba huevo. ¿Que has puesto dos, dices? Dos huevos los míos, este ha sido el tuyo”. Y, después, la perla contra la concursante celíaca porque la camarera le ha servido la tortilla contaminada con pan con gluten y ella le ha pedido cambiar: “Ni gluten ni polles, que la gente coma lo que tiene que comer”, ha estallado desde la cocina sin ningún miramiento. Como era evidente, en las redes lo han dejado verde por estas faltas de respeto y su actitud déspota.


Los han valorado con un 6,1 de nota media, mientras que el servicio se lleva la mejor valoración con un 7,3. La peor ha sido, curiosamente, para las patatas bravas que suspenden con un 4,7.
La Mari Ollero, tapas criticadas en Esplugues de Llobregat
Finalmente, los concursantes han probado la propuesta del concursante más crítico de todo el programa. En Esplugues de Llobregat, el Raúl Ferrera ha decepcionado bastante con comida congelada. Tenían las expectativas altas, al ver que él era tan exigente y hablaba tan bien de su cocina. Una vez allí, han visto las patatas medio preparadas en la nevera y se han escandalizado.
El resultado no ha gustado nada y todo era un comentario negativo tras otro: “No es una buena tortilla”, “El aspecto no dice nada”, “Aceitoso”, “La comida no estaba buena” y “El calamar duro y la mayonesa artificial” son algunas de las cosas que han dicho en la mesa. La escena más fuerte, cuando una de ellas no ha sido capaz de cortar el pan de su tostada porque estaba demasiado duro. Marc Ribas ha tenido que exhibir músculo y se lo ha cortado él.

Han terminado con tres categorías suspendidas, la de las patatas bravas, comida y precio. ¿La nota media? Un 5 pelado y muy generoso, mientras que la peor ha sido la comida con un 4. El espacio y la cocina, lo único que se salva con un 6 cada uno.
La confrontación final, marcada por las lágrimas
Cuando el concurso los ha juntado en la confrontación final, Àlex ha puesto el grito en el cielo cuando ha visto cómo lo han valorado: “Creo que he sido demasiado generoso poniendo notas, ya que estas no representan lo que hemos hecho en el programa ni lo que hacemos. Se puede ir a jugar puntuando bajo, pero… No han puntuado lo que pensaban de verdad, han ido a votar lo que a ellos les convenía”.
“Ponerte un 6 ha sido muy generoso porque de los dos platos que comí, uno no se podía comer literalmente”, le han reprochado a Alba que ha puesto muy malas notas porque es celíaca y vegetariana… lo que le complicaba encontrar platos en los menús.
Débora ha llorado cuando ha recibido la crítica de los demás, ya que ha dejado claro que se arrepiente de haber llevado el restaurante al programa. Raúl se ha emocionado cuando la ha visto llorar y se ha visto una escena sorprendentemente tierna entre ellos. Al final, Raúl ha terminado reconociendo que padece una depresión en una escena muy inesperada en Joc de cartes.

Después de hacer la media con las notas del presentador, el restaurante ganador a las mejores bravas de Barcelona ha sido el Bar Balma. El plato estrella se lo lleva también este clásico renovado de Barcelona, que se ha mantenido en primera posición en todo momento y aún más después de los cambios de nota.

