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El conseller de Política Lingüística, Francesc Xavier Vila, ha respondido a la controversia generada por el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, tras utilizar nuevamente la forma castellana «Lérida» en una intervención pública, que ya había provocado polémica por la misma razón en mayo de 2024, durante la campaña electoral del 12-M. En esta segunda ocasión, los hechos ocurrieron el pasado abril durante una entrevista en el programa de Carlos Alsina en Onda Cero, cuando el periodista le preguntó por la propuesta del alcalde de la capital del Segrià, Fèlix Larrosa, de prohibir el burka y el niqab. Aunque el mismo Alsina utilizó el topónimo oficial de la ciudad –Lleida–, el presidente de la Generalitat prefirió usar la denominación en castellano, Lérida, hasta en dos ocasiones.

Ante esta nueva polémica, y a raíz de una pregunta parlamentaria de Junts per Catalunya, el titular de Política Lingüística ha querido fijar la posición de su departamento recordando que «las instituciones catalanas y sus representantes deben utilizar la toponimia oficial». No obstante, ha restado importancia al asunto y ha pedido enmarcarlo en un error puntual: «En el caso mencionado, como el mismo presidente ha reconocido en alguna otra ocasión, se trató de un lapsus linguae«. Este no es la primera vez que el conseller Francesc Xavier Vila se pronuncia sobre esta cuestión. En una entrevista en Catalunya Ràdio en el marco de la semana por la lengua en 3Cat, Vila fue mucho más contundente que en la respuesta que ha dado a la formación de Carles Puigdemont.

Entonces, el conseller admitió abiertamente que el uso del topónimo castellano era un hábito que el mismo presidente debía corregir porque considera evidente que «las autoridades deben dar ejemplo». Vila señaló que la toponimia era «un buen ejemplo de cómo todos debemos ir modificando nuestros comportamientos», recordando la realidad lingüística del país: «No nos engañemos, tenemos una sociedad que es como es y que, por tanto, debe ir modificándose». Según explicó Vila, el jefe del ejecutivo fue el primero en asumir su error: «El mismo presidente dice: ‘Sí, me equivoqué en esto. Debo ir mejorando’«.

Un ‘lapsus linguae’ reincidente

De hecho, Illa no es la primera vez que tiene este «lapsus linguae«, ya que anteriormente había utilizado este topónimo no oficial durante un acto electoral en Santa Coloma de Gramenet. Esto provocó una avalancha de críticas en las redes sociales, donde destacaron las del secretario general de Junts per Catalunya, Jordi Turull, y de la diputada de ERC, Marta Vilalta. El primero expuso que Illa «tiene mentalidad y vocación de gobernador civil y no de presidente de Cataluña», mientras que la republicana consideró que «un candidato que dice ‘Lérida’ debería quedar descartado para ser presidente de Cataluña». Este, sin embargo, no fue el único topónimo castellanizado por Illa, ya que en la campaña de las elecciones europeas se refirió al «Bajo Llobregat». Estos dos deslices en campaña electoral los atribuyó a un “lapsus” –como ha hecho ahora Vila–, y rectificó con un «Lleida es Lleida», pero casi dos años después, ya como presidente de la Generalitat, volvió a utilizar «Lérida».

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