La región de Oriente Medio vive momentos de extrema inestabilidad después de que este lunes por la madrugada se hayan producido varios ataques cruzados entre Israel, Irán y sus aliados regionales. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han confirmado el lanzamiento de ofensivas aéreas contra posiciones militares en territorio iraní, lo que ha provocado fuertes explosiones en varias ciudades clave de la república islámica. Como respuesta inmediata, Teherán y los rebeldes hutíes de Yemen han replicado con el lanzamiento de misiles dirigidos contra territorio israelí, activando las alarmas y los sistemas de defensa antiaérea.
Según han informado las autoridades militares israelíes recogidas por la agencia Europa Press, la operación se ha dirigido desde el búnker de la Fuerza Aérea, donde el jefe del Estado Mayor del Ejército, Eyal Zamir, y la alta cúpula militar han mantenido reuniones de evaluación continuas. Las FDI han detallado que sus cazas han atacado «objetivos militares del régimen terrorista iraní» situados en las zonas del oeste y el centro de Irán. Poco después del anuncio oficial, la agencia de noticias iraní Fars ha confirmado varias explosiones en la capital, Teherán, así como en las ciudades de Isfahan y Tabriz, tres localidades que ya habían sido objetivo de acciones militares en el pasado.
Irán y Yemen replican los ataques israelíes
La réplica del eje iraní no se ha hecho esperar. El gobierno de Tel Aviv ha anunciado la detección de proyectiles y misiles balísticos procedentes tanto de Irán como de Yemen, estos últimos lanzados por los rebeldes hutíes. Ante esta amenaza simultánea en varios frentes, los sistemas de defensa del ejército israelí han comenzado a trabajar a su máxima capacidad para interceptar los proyectiles.
Al mismo tiempo, las fuerzas de defensa han enviado alertas preventivas directamente a los teléfonos móviles de la ciudadanía de las zonas afectadas. La portavoz de las FDI ha pedido actuar con diligencia y «seguir las instrucciones, ya que estas salvan vidas», instando a la población a refugiarse de inmediato y no salir hasta recibir una indicación expresa. El ejército ha asegurado estar en «máxima preparación» tanto para el ataque como para la defensa.

Esta nueva escalada de tensiones se enmarca en la ofensiva iniciada el pasado 28 de febrero por parte de Washington y Tel Aviv contra Teherán. El repunte de la violencia de este lunes es la consecuencia directa de un domingo muy intenso, en que Israel bombardeó barrios al sur de Beirut, la capital del Líbano, generando una primera respuesta de Teherán con proyectiles hacia el norte de Israel que activaron las alarmas en cerca de 300 puntos de su territorio. La reanudación de los combates y los bombardeos directos de Israel se ha producido a pesar de las presiones internacionales de Estados Unidos. Horas antes del ataque, el presidente estadounidense, Donald Trump, había manifestado públicamente su intención de llamar al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, para pedirle contención y evitar una respuesta militar que, potencialmente, frustrara una salida negociada al conflicto regional.
En una entrevista concedida al diario británico Financial Times, Trump se ha mostrado contundente sobre la situación política en Israel y ha aseverado que Netanyahu «no tendrá más remedio» que aceptar cualquier acuerdo negociado que se pacte entre Washington y Teherán, ya que, en palabras del mandatario republicano, el primer ministro israelí «no toma las decisiones». A pesar de esta declaración de control por parte de la Casa Blanca, el ejército de Israel ha optado por la vía de la fuerza, alejando cualquier perspectiva de tregua duradera.
