No han tenido suficiente con una sentencia detallada. Vox quiere persistir en su persecución al humorista Jair Domínguez y ha presentado un recurso de apelación contra la sentencia que absolvía a Domínguez de un delito de odio por un comentario humorístico en el programa El Matí de Catalunya Ràdio afirmando que al fascismo se le combate con «un puñetazo en la boca». Vox reclama a la sala civil y penal del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) la revocación de la absolución de la sección tercera de la Audiencia de Barcelona por interpretar «insuficiencia, irracionalidad e inconsistencia interna en los motivos de la absolución».
El recurso, de 27 páginas y al que ha tenido acceso El Món, la defensa letrada de Vox, pide una nueva valoración de la prueba y, si fuese necesario, la repetición de la vista oral para cumplir con el principio de inmediatez. El recurso también alega un «equilibrio incorrecto del derecho fundamental a la libertad de expresión y falta de aplicación de los principios constitucionales y de la jurisprudencia que regulan el odio» y critican que el tribunal se aparte de la doctrina de otras secciones de la Audiencia de Barcelona. El abogado de Jair Domínguez, Jaume Alonso-Cuevillas, fiel a su estilo británico, ha aprovechado para recordar a través de su perfil de X que los de Vox continúan sin tener «sentido del humor». Vox, en el recurso, cree que es un «colectivo vulnerable» y que, por tanto, puede ser objeto de odio.

Invertir los términos de análisis
Para Vox, la sentencia absolutoria «termina por invertir indebidamente los términos del análisis». Así consideran que «en lugar de partir del significado literal de las declaraciones y, posteriormente, examinar si hay circunstancias excepcionales que puedan contrarrestar su significado natural, la sentencia parte de la premisa de que el acusado actuaba en un contexto humorístico y utiliza esta conclusión para reinterpretar completamente el significado de las palabras pronunciadas».
«No obstante», continúa el recurso, «el significado literal de las declaraciones bajo escrutinio es extraordinariamente elocuente». «El acusado no se limitó a expresar una crítica política especialmente dura, ni utilizó expresiones ofensivas o despectivas respecto a una determinada postura ideológica», describe el recurso. «Tampoco recurrió a construcciones absurdas o manifiestamente inverosímiles que permitiesen identificar claramente un propósito puramente humorístico», apuntan. «Lo que hizo fue declarar públicamente que aquellos que identificaba como ‘nazis’ o ‘fascistas’ debían combatirse ‘con un puñetazo en la boca’, añadiendo además que ‘no hay medias tintas’ y que ‘no se negocia con el fascismo'», concluyen para justificar la revocación de la sentencia.

