Iñaki Urdangarin y Cristina de Borbón se han reencontrado esta semana, justamente el día que salieron a la venta las memorias del exduque de Palma. Era evidente que a la familia real no les haría ninguna gracia que hablara con tanto detalle de sus años allí dentro, pero ¿qué opina al respecto su exesposa? Desde Telecinco han podido saber que no ha habido muy buen rollo en este encuentro, que habría tenido lugar en el piso de su hijo Pablo. Ahora que los tres pasan mucho tiempo en Barcelona, han coincidido en un «encuentro fortuito» que no tendría nada que ver con un posible acercamiento entre ellos: «No han quedado para acercar posturas ni mucho menos«.
Se encontraron por casualidad, pero Cristina aprovechó la oportunidad para recriminarle a su exmarido que esté hablando tanto sobre ella: «Le ha dejado claro que está muy sorprendida por las declaraciones que está haciendo en televisión«. Y no solo eso, sino que también los hijos le estarían pidiendo que calle un poco: «Le han pedido que no dé tantos detalles en las entrevistas, esta gira por las televisiones que ha hecho no les ha gustado nada«.
El hijo mayor, de hecho, le habría dicho que deje de «reabrir heridas» que aún no estaban curadas: «Deja de poner a mamá en primera línea, sé más prudente y no des tantos detalles«, le habría pedido Juan Urdangarin. En Antena 3 también les ha llegado información que va en la misma línea, ya que en Y ahora Sonsoles han sabido que el entorno de Cristina ha reaccionado con furia a todo lo que está haciendo Iñaki: «Consideran que es un cobarde por no explicar la verdad, ya que su matrimonio no terminó por culpa de la cárcel sino porque él se enamoró de Ainhoa Armentia«. Esta es la gran mentira de las memorias que le están recriminando los periodistas especializados, ya que en la profesión se sabe que esa fue la verdadera causa del divorcio aunque él intente negarlo en este libro.

¿Qué explica Iñaki Urdangarin sobre el divorcio de Cristina en sus memorias?
En el libro de sus memorias, Iñaki Urdangarin asegura, como decíamos, que el paso por la cárcel fue lo que dinamizó su matrimonio. Textualmente, dice lo siguiente: «El Iñaki que salió de prisión se encontró abrumado por una antigua normalidad que, paradójicamente, ya no reconocía como propia y a este desconcierto se sumó el reencuentro con una Cristina exhausta«. Durante años, reconoce que la infanta española había sostenido a su familia «con una fortaleza admirable». «Siempre ha tenido la generosidad de reconocer que nada de lo que vivieron quienes estaban fuera es comparable con lo que yo viví allí dentro. Pero eso no resta ningún mérito a todo lo que ella sostuvo», añade. Cristina cargó con «un peso inmenso», dice, pero llegó un momento que fue «inevitable» para él reconocer que su relación «había cambiado».
«El largo infierno que habíamos pasado había erosionado nuestra vida de pareja. Habíamos sufrido mucho y, sobre todo, habíamos evolucionado de manera diferente«, reconoce Iñaki Urdangarin. La conexión entre ellos continuaba siendo profundamente afectuosa -«lo es hoy día y deseo que siempre lo sea»-, pero aquella intensidad que durante tantos años les había mantenido «unidos contra el mundo» se había transformado en otra cosa. Cuando él salió de prisión, Cristina continuaba viviendo en Ginebra con su hija pequeña. Explica ahora que se veían «de forma puntual», «sin planes compartidos, sin proyectos, sin conversaciones que dibujaran un nosotros más allá de la coordinación necesaria para cuidar el proyecto familiar».
Poco a poco, casi sin darse cuenta, se habrían convertido «en dos buenos amigos». Y no ayudó que, en ese momento complicado, él comenzase a trabajar en una asesoría de Vitoria mientras cumplía el tercer grado: «Fue en ese contexto, en plena búsqueda e intento de volver a empezar, cuando la vida me tenía preparada una sorpresa. Apareció Ainhoa y su llegada supuso una energía nueva en mi vida. Una vida que, poco a poco, comencé a sentir cada vez con más fuerza que podía estar cerca de Ainhoa«.

«En un momento en el cual mi autoestima estaba por los suelos, su aprecio y comprensión fueron claves para que pudiera encontrar el camino de mi reconstrucción», llega a decir. «Quizás haya quien piense que Cristina y yo deberíamos haber aguantado una relación profundamente erosionada por el peso de la condena, la presión mediática y los años de prisión. Yo sentí que aferrarnos a algo que se había deteriorado inevitablemente no era la mejor manera de honrar lo que habíamos vivido. Hubo dolor, sí mucho. Nadie sale indemne de decisiones así«, confiesa en un fragmento que dará mucho de qué hablar.

