Este lunes se reanudará el juicio contra la familia Pujol Ferrusola. La vista continúa llena de testimonios, nada bien organizados, de la fiscalía, que intenta desde hace 12 jornadas acreditar la tesis de que el dinero de Andorra de la familia procedía de comisiones de adjudicaciones de obra pública. El ministerio público sigue un guion complicado, con permanentes saltos en el tiempo y en operaciones que, de una manera u otra, protagonizó Jordi Pujol Ferrusola.

De hecho, hasta ahora el juicio se ha centrado en la figura del primogénito del presidente Pujol y, de momento, solo se ha acreditado que para algunos negocios tenía nariz y para otros no tanto, y que se había ganado la vida en operaciones donde precisamente, si había alguna administración implicada, era socialista. Pero hay un caso concreto, que consta en la interlocutoria de conclusión del sumario, que visto con perspectiva ha desconcertado a las acusaciones, tanto el ministerio público como la abogacía del Estado, como en su día desconcertó al juez instructor del caso, José de la Mata.

Es el caso de Núria Villena, que testificará esta semana en la sede de la Audiencia Nacional en Madrid. Es una operación que se remonta al año 1991 y que la prueba practicada hasta ahora no solo acredita su existencia -la fiscalía sostiene que los negocios de Jordi Pujol Ferrusola siempre son ficticios-, sino que demuestra cómo lideró la llegada de universidades norteamericanas a Barcelona, como la Universidad de Chicago, en estrecha colaboración con el gobierno de Pasqual Maragall en el Ayuntamiento de Barcelona. Todo ello, aderezado con una confusión clamorosa de los investigadores que llevó a citar a testificar a una mosso d’esquadra de Girona, que no tenía nada que ver con el caso.

El manuscrito del proyecto que propuso Jordi Pujol Ferrusola y que finalmente impulsó Pasqual Maragall/QS
El manuscrito del proyecto que propuso Jordi Pujol Ferrusola y que finalmente impulsó Pasqual Maragall/QS

La banca andorrana, la clave

Villena, alta funcionaria de la administración del Ayuntamiento de Barcelona, fue llamada a declarar ante el juez en junio de 2016 porque su nombre aparecía en una cuenta en Andorra que estaba relacionada con Jordi Pujol Ferrusola. Villena admitió sin problemas que conocía al primogénito del expresidente y que protagonizaron un proyecto en 1989 y 1990. Y aunque en un principio no recordaba que tenía una cuenta en Andorra con su madre, sí que luego aclaró su existencia y su utilidad casi 30 años atrás.

La existencia de la cuenta era un efecto colateral de un proyecto universitario que se quería impulsar en Andorra. El plan era instalar delegaciones de Universidades norteamericanas de cierto prestigio, como el MIT, Chicago o Cornell, en el Principado. Villena, que había trabajado en la Banca Mas Sardà, antes de aprobar las oposiciones en el consistorio barcelonés, explicó al juez que conocía al entonces jefe del Gobierno de Andorra, Òscar Ribas Reig, a quien le hicieron la propuesta de llevar las universidades a Andorra. Incluso, Villena aportó un manuscrito de Jordi Pujol Ferrusola de las primeras reuniones que celebraron para preparar el proyecto.

Ribas, sin embargo, propuso que al ser una iniciativa privada, no le parecía «ético» hacerlo desde el Gobierno, pero sí desde la iniciativa privada. El mismo Reig lo propuso a la Asociación Bancaria Andorrana (ABA), la patronal del sector bancario en el Principado, que prestó atención al proyecto. Pujol Ferrusola y Villena convencieron a la ABA del proyecto que definieron como «de oportunidad». En este sentido, las universidades tenían mucha demanda de estudiantes europeos y tenían interés en abrir delegaciones que permitieran captar estudiantes a precios más bajos con el entendido de que desaparecía de los costos el desplazamiento y el mantenimiento en los EE.UU. de los estudiantes.

imagen el mon migracion

El proyecto, en marcha y hacia el PSC

De esta manera, la ABA financió el proyecto y los gastos de su elaboración. Así, en su declaración narró que se realizaron varios viajes a los EE.UU. de Jordi Pujol y Joan Martí, otro de los participantes, para negociar y hacer la prospección de posibles universidades interesadas. En la misma línea, el proyecto implicó, incluso, un viaje en helicóptero para llevar a los decanos de las universidades de Chicago y Cornell y otros desde Barcelona hacia Andorra para no tener que hacerlo por carretera debido al estado de las conexiones entre la capital catalana y el Principado. Cabe decir, que Villena destacó que los decanos quedaron «asombrados» de que los andorranos hablaban con normalidad tres lenguas: el catalán, el francés y el español.

Se elaboró un informe que calculaba necesidades de aulas, claustro o qué másters se podían ofrecer y más detalles del proyecto. La ABA pagó 13,75 millones de pesetas el 4 de enero de 1991 y el 25 de enero del mismo año. Pero finalmente, el proyecto no prosperó porque las universidades de EE.UU. vieron el enclave complicado. Entonces, Villena le esbozó el proyecto a Luis Carreño, entonces asesor de cooperación científica del alcalde de Barcelona, Pasqual Maragall. Carreño le comentó que era una «lástima» no aprovechar el proyecto, teniendo presente que incluso catedráticos de diferentes universidades habían diseñado planes de estudios muy interesantes y habría sido importante «para Europa y España». Carreño le pidió presentar el proyecto a Xavier Roig, jefe de gabinete de Pasqual Maragall. El Ayuntamiento se quedó el proyecto sin costo alguno, porque ya lo había pagado la ABA, y prosperó. De hecho, el consistorio negoció la llegada e instalación de la Universidad de Chicago que tuvo su sede en Barcelona, en la calle Aragón, entre Paseo de Gracia y Pau Claris. De ahí la relación de las cuentas entre Jordi Pujol Ferrusola y Villena del año 1991.

Por cierto, dos detalles más. En primer lugar, que la cuenta corriente no tuvo más movimientos desde el año 1991 tal y como certificó la misma entidad bancaria andorrana a la Audiencia Nacional y por eso, la anuló. Y, por otro lado, la UDEF confundió el nombre de la cotitular, la madre de Villena -que era titular de la cuenta por recomendación del banco por si le pasaba «algo» con una mosso d’esquadra de Girona que, muy pronto, vieron que no tenía ni idea de qué iba el caso.

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