Unió formalizó este martes frente a la autoridad laboral un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que afecta tanto a la central de partido en Barcelona como a las secciones intercomarcales que tiene la formación por el territorio catalán. Esta decisión “forma parte” del proceso concursal en el que se encuentra el partido, al que tuvo que acogerse meses atrás para afrontar una deuda de 19 millones de euros, que ahora misma negocia con los bancos.

Esta situación económica también le llevó a no presentarse a las elecciones generales del pasado junio, aunque el partido y su actual líder, Ramon Espadaler, tiene la determinación de presentarse a los próximos comicios catalanes y municipales.

De hecho, la formación democristiana celebró a principios de julio un congreso con el lema ‘Donde todo vuelve a empezar’ en el que aprobó una reforma de los estatutos del partido y un nuevo código ético, y donde buscó rearmarse de cara a presentarse a las próximas convocatorias electorales.

El partido, que tiene en venta su sede en Barcelona, entró en una delicada situación económica cuando se rompió CiU, la federación que formaba con CDC, y en las elecciones autonómicas y generales de 2015 se quedó sin representación tanto en el Parlament como en el Congreso.

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