El colapso en las infraestructuras catalanas no parece tener fin. Con las Rodalies aún a medio gas, y lejos de recuperar la confianza de los usuarios, el Servei Català de Trànsit vuelve a cortar la AP-7 entre Gelida y Martorell, en el punto donde se produjo el accidente ferroviario que costó la vida a un maquinista la pasada semana. En esta ocasión, según ha confirmado Trànsit, el ministerio español de Transportes ha ordenado paralizar el tráfico en la vía por los estragos que están causando las obras para estabilizar el talud derrumbado que cayó sobre la locomotora del tren siniestrado. Así lo ha explicado el director del Servicio, Ramón Lamiel, quien ha detallado que el departamento que dirige Óscar Puente ha podido comprobar que la excavación en el tramo llega hasta el carril derecho de la autopista.
Así, como ha detallado Trànsit en sus redes sociales, la autopista permanecerá cortada desde Martorell hasta Gelida en sentido sur, hacia Tarragona. Se ha habilitado un desvío por la A-2, pero pasadas las 6 de la tarde acumulaba más de 3,5 kilómetros de retenciones. Según Lamiel, la intervención tiene un «horizonte de quince días» para completarse. Por lo tanto, el tramo Martorell-Castellbisbal estará sujeto a este tipo de estragos durante las próximas dos semanas.
La autopista, daño colateral
El primer corte de la autopista se produjo al día siguiente del accidente, a raíz de la caída del talud, e impidió la circulación de vehículos en el tramo entre Martorell y Sant Sadurní d’Anoia. Se efectuó, según las autoridades, para «prevenir riesgos», dado que el talud sostenía un muro de contención de la autopista. En primera instancia, la circulación quedó totalmente interrumpida para facilitar a los técnicos la inspección de la vía. Días después, el pasado sábado, los técnicos reabrieron un carril en sentido sur, que consideraban «perfectamente seguro» para el paso de los coches, y recuperaron parte de la actividad en la AP-7. Entonces, Lamiel aseguró que la reapertura de los carriles que sí habían sido afectados por la caída del muro, los de la derecha, era «cuestión de días». Ahora, la arteria catalana vuelve a estar cortada en sentido sur.

