La decimoctava jornada del juicio contra los Pujol Ferrusola es, definitivamente, la que pone el sello de la operación Cataluña al sumario. Lo que en la Audiencia Nacional se ha convenido en describir como el origen político del caso, hasta el punto de que el tribunal se comprometió a tenerlo en cuenta. De ahí que la sesión de este martes, entre los testimonios de la acusación y los de las defensas, se haya citado a los cinco hombres que llevaban la sala de máquinas de la operación clandestina del Estado contra el Procés, que, en primera instancia, y no de manera casual, se bautizó como operación Pujol. Un día para recibir a la flor y nata de la policía patriótica de la etapa de Mariano Rajoy en la Moncloa.

Así ha sido que el exdirector adjunto operativo (DAO) del Cuerpo Nacional de Policía, Eugenio Pino, único condenado por la operación Cataluña a raíz del caso del pendrive de los Pujol, ha sido el primer policía patriótico en declarar. Pino, que era el máximo mando uniformado del cuerpo en aquellos momentos, se ha quitado responsabilidades y ha negado tener cualquier relación con el caso Pujol. De esta manera, ha pasado la pelota al jefe de Asuntos Internos de la época, el comisario Marcelino Martín Blas, y al comisario de inteligencia ahora jubilado José Manuel Villarejo.

Ahora bien, ha señalado que sí aportó la información de las cuentas de los Pujol y que no preguntó de dónde procedía porque «esas preguntas no se hacen a la policía». Una nota que habría llevado a la UDEF. Pino, sin embargo, ha admitido que en junio de 2014 estuvo en una boda con Martín Blas y el dueño de la BPA, la entidad donde los Pujol tenían el dinero, Higini Cierco. Estuvieron en la misma mesa, pero hablaron «de todo menos de los Pujol».

El tribunal del juicio contra los Pujol Ferrusola en la jornada de hoy/QS
El tribunal del juicio contra los Pujol Ferrusola en la jornada de hoy/QS

Comparte

Icona de pantalla completa