Son tiempos de incertidumbre en las carteras de referencia del sistema sanitario. La vocación autonómica de la ministra Mónica García, dispuesta a dejar el ministerio –aunque no lo hará a corto plazo– para disputarle la Comunidad de Madrid a Isabel Díaz Ayuso, y la baja médica de Olga Pané como referente del Departamento de Salud han reorientado la huelga de médicos. Esta doble realidad ha redirigido las protestas a los máximos exponentes políticos, tanto en Cataluña como en Madrid, en la décima protesta desde el otoño. “Es la hora de los presidentes”, ha sintetizado esta mañana el secretario general de Metges de Catalunya (MC), Xavier Lleonart.

El sindicato, que pide un convenio propio para los facultativos catalanes, ha exigido al presidente Salvador Illa “que coja el toro por los cuernos”, entienda que tiene ante sí “un problema de país” y que lidere las negociaciones. “Ojalá asuma esta realidad, eso lo convertiría en un político de raza”, ha insistido Lleonart. En Madrid, el comité de huelga ha hecho lo mismo con Pedro Sánchez, pidiendo vía carta que el líder socialista se implique directamente en la negociación. 

Una doble operación tan optimista como complicada, meses después de conversaciones fallidas con los responsables políticos del sector. Metges de Catalunya convocó la primera jornada de huelga el 3 de octubre de 2025, y ha encadenado cinco ocasiones más en los últimos siete meses; la mayoría con jornadas de huelga doble y este abril con una parada de solo un día. La huelga se alarga y el compromiso de mantenerla viva se complica. 

Salud ha cifrado en un 5,2% el seguimiento de la huelga de facultativos, mientras que Metges de Catalunya lo ha elevado al 31%. “Es normal que los datos comiencen a disminuir, que en los centros se empiecen a hacer relevos. Pero los mínimos de seguimiento de la huelga son igualmente altos”, ha remarcado Lleonart. Daniel Selva, secretario general de la Asociación MIR y médico del hospital Sant Pau, remarca a El Món que los servicios mínimos “complican” la participación en la protesta y describe al mismo tiempo un “cansancio” motivado por el estancamiento en las negociaciones y la duración del conflicto. 

El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, con Olga Pané y Mónica García a su lado | David Zorrakino / Europa Press

“Lo que sorprende es que, con tantas jornadas de huelga, Salud no haya movido ficha”, remarca el médico, presente esta mañana en la enésima concentración de los médicos en Barcelona. Unos trescientos facultativos han desfilado desde Sant Pau hasta la Sagrada Familia con proclamas a favor de la sanidad pública o gritos como ‘Médico cansado, paciente maltratado’. 

La baja de la consejera Pané ha marcado, en parte, la décima protesta. “Teniendo en cuenta que la consejera no ha hecho nada, que el departamento esté ahora en manos de Dalmau es para nosotros una ventana de oportunidad”, apunta el médico, preguntado por este cambio, que es provisional. Los docentes no quedaron satisfechos de su paso por Educación, sustituyendo también a la consejera del ramo por una baja médica, pero los médicos evitan cualquier paralelismo. “Será difícil hacer menos que Pané; al menos, esperamos que quiera establecer un diálogo”, responde Selva preguntado por esta coincidencia. 

El último manifiesto de Metges de Catalunya también se expresa en este sentido: «Continúa sin querer negociar. Continúa atrincherada en el silencio, en la inacción, en el desprecio. No es un malentendido. No es falta de información. Es una decisión consciente. No nos quieren reconocer como sujetos de negociación. Quieren diluirnos para tenernos callados y obedientes».

Huelga de los médicos, que piden un convenio propio | Blanca Blay (ACN)

Situación límite en los centros sanitarios 

Metges de Catalunya insiste en que la Generalitat tiene competencias de sobra para establecer un convenio propio para los médicos. Negociar mejoras laborales con el resto de colectivos sanitarios frena sus aspiraciones, argumentan, y piden acordar por su cuenta una rebaja de las guardias o más horas de formación. En los pasillos de los centros sanitarios, el convenio médico se interpreta como una herramienta sindical para reducir las guardias, que ha crecido como la gran preocupación del sector. “Son de 24 horas ininterrumpidas”, recuerda Selva. Es decir, ¿sin dormir? “No siempre, pero he hecho algunas muy complicadas y que acabas no durmiendo, sí”, argumenta el médico en conversación con El Món.

Las guardias, añade Selva, tampoco se pagan mucho por encima de una jornada laboral habitual y no cotizan para la jubilación. Dos cuestiones que indignan al sector, que también ve con “preocupación” la “sobrecarga laboral” de los últimos años. Situaciones, en definitiva, “imposibles de soportar”, tal como ha descrito Jordi Aparicio, médico de familia del Consorcio Sanitario de Terrassa que ha atendido a la ACN en el transcurso de la manifestación de Barcelona.

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