Cataluña sigue inmersa en una nueva jornada de caos en la red ferroviaria. Solo tres líneas como la R11, R16 y R17 funcionan con normalidad mientras que las líneas R1, RG1, R3, R4, RL4, R7, R8, R13, R14, R15 y RT1 necesitan servicio alternativo por carretera. Una situación que ha hecho que los usuarios, ya habituados al mal funcionamiento de Rodalies, se hayan abrazado a la resignación para superar el caos de las últimas semanas en la red ferroviaria catalana.

En Sants, la estación más grande de Cataluña, los pasajeros llegan de todo el país y todos experimentan el mal estado de Rodalies. Miguel, un usuario que venía de Llinars del Vallès, asegura que «nadie se cree» los anuncios sobre el regreso a la normalidad del servicio. “No sabemos qué es la normalidad. Lo normal es que lleguen tarde y ya está”, ha señalado en declaraciones recogidas por la ACN. Carlos, un usuario que tiene que tomar el tren desde Vilafranca ha señalado que el caos ferroviario ha hecho que haya cambiado su vida, ya que se ha trasladado a vivir a Barcelona para evitar tomar el tren desde la localidad del Penedès. “De momento viviré tres meses aquí, pero el problema es que siempre van con retraso (…) Esto no se arreglará en los próximos 10 años, siempre que se invierta”, lamenta.

Un impacto en la vida de las personas

En las grandes estaciones catalanas la situación no es mejor que en la gran estación catalana. De hecho, en Tarragona los trenes llevan 35 minutos de retraso. Una situación que no sorprende a los usuarios, que aseguran que se han encontrado «lo mismo de siempre. Es un mal endémico, el tren siempre nos hace llegar tarde al trabajo». Xavi Pérez, un usuario veterano de Rodalies, lamenta la degradación del servicio y asegura que «la cosa ha ido a peor; y a pesar de que pensamos que no, todavía puede ir a peor».

En Manresa, una de las otras grandes estaciones de Cataluña, los usuarios abandonan la resignación y pasan al enojo. Esta estación es de las más afectadas y los trayectos deben hacerse con el servicio alternativo por carretera. Una suma de factores que colman la paciencia de unos usuarios que comienzan a temer por las posibles consecuencias de los constantes retrasos. «En el trabajo entienden la situación, pero ya empiezan a estar cansados; algún día me dirán que me espabile», lamenta María, usuaria habitual de Rodalies. Esta usuaria asegura que no hay ningún tipo de confianza en el servicio de Rodalies. «Es un Jumanji total. Te da miedo tomar la Renfe porque no sabes si llegarás o si te dejarán tirado», ha señalado antes de querer destacar el servicio alternativo de Rodalies: «Llegas tarde, pero sabes que llegas».

Una persona a punto de subir al bus que ofrece el transporte por carretera de la R3 a Puigcerdà | Albert L. Cobo (ACN)
Una persona a punto de subir al bus que ofrece el transporte por carretera de la R3 a Puigcerdà | Albert L. Cobo (ACN)

El bus, el otro gran protagonista del día

María en Manresa destacaba que al menos los buses llegaban a su destino. Un servicio de buses que no acaba de convencer a los usuarios y que enciende aún más los ánimos de los usuarios. En la estación de Maçanet-Massanes, donde los usuarios de la R1 deben bajarse del tren para hacer el enlace con Blanes tomando el autobús, los usuarios lamentan que «cada lunes nos dicen que se restablece el servicio y cada lunes nos encontramos la misma historia». Los usuarios aseguran que el mal funcionamiento de Rodalies también supone problemas con el servicio alternativo, ya que el retraso de algunos trenes ha obligado a que algunos buses tengan que esperar más tiempo para poder viajar hacia Blanes. «Que se coordinen con los trenes» denuncia un usuario

La R3 es uno de los otros focos de tensión de la red de Rodalies. El trayecto entre Puigcerdà y Barcelona se realiza íntegramente con el servicio alternativo por carretera, un servicio que hace siete expediciones diarias por sentido que ofrece Renfe y que prestan servicio hasta Vic, donde se debe hacer un enlace con un nuevo bus para llegar hasta Puigcerdà. Un doble trayecto de bus que pone a prueba la paciencia de los usuarios como Shelly Massaneiro, quien critica que «es demasiado tiempo y demasiados transbordos que no deberían ser necesarios».

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