La comisión de Interior y Seguridad Pública del Parlamento de Cataluña comenzó este miércoles a hacer el trabajo que, como control legislativo y de la acción del Gobierno, le corresponde. Tanto es así que la consejera del ramo, Núria Parlon, perdió los papeles ante la reclamación de respuestas por parte del portavoz de la CUP, el diputado Xavier Pellicer. Parlon compareció acompañada del director general de la Policía, Josep Lluís Trapero, para dar explicaciones sobre actuaciones de los Mossos d’Esquadra, especialmente por el comportamiento de las unidades antidisturbios, en la manifestación contra la presencia de los monarcas españoles en Montserrat y en las protestas por la detención de la Flotilla de Gaza, en que se utilizó gas pimienta.
Pellicer presionó a la consejera y al director general, que ya se mostraban ofendidos y molestos ante las críticas de otros portavoces por diversas actuaciones. Incluso la portavoz de ERC, Laia Cañigueral, que hasta ahora se había mostrado bastante condescendiente con la acción del departamento, alertó que se está llevando a Cataluña «cuarenta años atrás» en cuestiones de seguridad y de derechos. No hace falta decir que el portavoz de Junts, Josep Rius, también reprochó a Trapero y Parlon su posicionamiento enrocado y sus afirmaciones contundentes ante las imágenes que los desmentían, tanto en Barcelona como en Montserrat.
Capella llama al orden a la consejera
Pero, en el turno de la CUP, a la consejera se le cruzaron los cables cuando Pellicer le preguntó si había dado «barra libre» a los Mossos para actuar y si esta libertad de los agentes se la había dado el mismo presidente, Salvador Illa. En el mismo sentido, también criticó la percepción de que quien manda en la consejería es el director Trapero, y no Parlon. La consejera comenzó a interrumpir al diputado acusándolo de «mentir».
La presidenta de la comisión, la veterana Ester Capella, de ERC, detuvo a Parlon y le pidió que no interrumpiera al diputado de la CUP. Parlon persistió en el desacato a la presidenta de la comisión y haciendo evidentes gestos de desaprobación. Capella la volvió a avisar. Pero ante la actitud hostil y reacia de la consejera a cumplir con el mandato de la presidencia de la comisión, la llamó al orden. A pesar de ello, Parlon continuó y pidió amparo a la Mesa porque «la insultaban». Capella negó que nadie la hubiera insultado y le recordó la libertad de expresión de los diputados mencionando las sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), del Tribunal Constitucional y el Tribunal Supremo. Capella tuvo que gritar «basta» para hacer callar a la consejera, que no solo interrumpía al diputado, sino también a la presidenta de la comisión.

