El presidente de la Taula del Tercer Sector, Enric Morist, ha muerto de forma repentina a los 60 años, según ha informado la misma entidad. Morist era el presidente desde noviembre de 2024, pero llevaba años vinculado a la entidad, de la cual también fue vicepresidente entre 2013 y 2024. El activista nació en Igualada en 1965 y ganó relevancia en el sector como coordinador de la Cruz Roja en Cataluña, cargo que ocupó durante 20 años. Ahora era director general de la Fundación Ayuda y Esperanza y patrono de la Fundación Àuria y de la Fundación de la Federación Catalana de Fútbol.

En un comunicado, la Taula del Tercer Sector reconoce que su muerte supone un golpe «muy duro» para el conjunto de las entidades sociales catalanas. «Pierden una figura de referencia y una voz clara y comprometida en la defensa de la tarea y contribución del tercer sector y del voluntariado en la sociedad, y muy especialmente en la atención a las personas en situación de mayor vulnerabilidad», han lamentado las más de 3.000 entidades sociales que forman la institución. La entidad lo recuerda como «un firme defensor de los derechos humanos, la justicia social y la lucha contra la pobreza, la exclusión y las desigualdades».

Muestras de condolencias en las redes

El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha lamentado la muerte de Morist en un tuit en el que lo reconoce como un «defensor de los derechos sociales» y como una persona «comprometida con el diálogo social para ayudar a las personas más vulnerables y lograr una sociedad mejor». «Mi más sentido pésame a sus familiares y amistades», ha señalado Illa en un mensaje en X.

Carles Puigdemont también se ha sumado a las muestras de condolencias que se están expresando en las redes. «Una pérdida muy sensible y sentida. Nos ha dejado una persona de buen corazón, que trabajó siempre con la visión del bien común y de una sociedad mejor. Todo mi pésame a la familia, a los amigos y a los compañeros», ha escrito.

El expresidente Pere Aragonès lo ha destacado como una persona «comprometida, persistente, amable, íntegra, siempre dispuesta a ayudar» y la exconsejera de Derechos Sociales, la también republicana Esther Capella, ha reconocido que su muerte «nos deja sin uno de los referentes en la defensa de los derechos sociales y la lucha contra la pobreza».

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