La multinacional francesa Leroy Merlin, que cuenta con casi una veintena de establecimientos en Cataluña, acumula antecedentes por episodios de catalanofobia y vulneración de los derechos lingüísticos de los catalanohablantes, pero, recientemente ha tenido un gesto con la lengua catalana por intermediación del Departamento de Política Lingüística. Tal como ha anunciado la consejería de Francesc Xavier Vila a través de su cuenta en la red social X, esta cadena de establecimientos dedicada a la venta de productos de bricolaje, construcción, decoración y jardín ha decidido incorporar el catalán en su sitio web y también lo ha añadido como opción idiomática en los cajeros de autocobro.
Según datos de Plataforma per la Llengua a los que ha tenido acceso El Món, Leroy Merlin acumuló 15 quejas en el año 2025, todas en Cataluña. Una docena de las quejas, la gran mayoría, fueron por atención verbal, porque el personal no entendía el catalán, y seis de estas situaciones se produjeron en atención telefónica, porque, aunque marques la opción de ser atendido en catalán, siempre te atienden en castellano y no te entienden. Del resto, dos fueron por atención escrita y una por rotulación. Así lo ha detallado Marc Biosca, responsable técnico del área de Empresa de Plataforma per la Llengua, quien subraya que Leroy Merlin es un ejemplo «poco habitual» porque, hasta ahora, cuando se habían presionado grandes multinacionales era «más fácil» introducir la lengua en el etiquetado o manuales de uso que en el mundo digital. «Bienvenido sea porque tiene mucha visibilidad», ha remarcado, pero cree que las empresas deben dar un paso más en el ámbito digital.
🛒 @LeroyMerlin_es, una de las grandes superficies de bricolaje y hogar presentes en el país, ya tiene disponible la web en catalán. Los cajeros de autocobro de la cadena, también están disponibles en lengua catalana. pic.twitter.com/pXA5PDrbqJ
— Política Lingüística (@llenguacatalana) April 8, 2026
La entidad presidida por Òscar Escuder denunció el año pasado a la multinacional francesa Leroy Merlin por incumplimientos en las disposiciones lingüísticas del Código de Consumo de Cataluña, un organismo que archivó una denuncia en el año 2022 por incumplimientos lingüísticos contra la compañía porque «los hechos denunciados pasaban a formar parte de oficio de las actuaciones inspectoras». Aun así, la ONG del catalán remarcó que el incumplimiento era el mismo que entonces, porque la lengua no tiene presencia “ni en los lineales, ni en la señalización, ni en la cartelería fija con precios”. «Leroy Merlin nunca nos ha hecho caso», subraya Biosca en declaraciones a este diario, y define a la multinacional francesa como una de las compañías «resistentes» con el catalán. Por tanto, «es bienvenido cualquier avance».
«¿Te hablo en catalán y no me quieres atender?»
Esta, sin embargo, no es la única denuncia pública que ha hecho la entidad, que también ha evidenciado la catalanofobia de algunos de los trabajadores de la cadena. Concretamente, una trabajadora se negó a atender el año pasado a un cliente por el simple hecho de querer hablar en catalán. La entidad denunció los hechos por la «actitud supremacista» de la trabajadora. La conversación, difundida por Plataforma per la Llengua el pasado mes de julio, evidencia que la conversación entre cliente y trabajadora no avanza porque ella insiste en que, si no habla castellano, no lo puede atender: «¿Te hablo en catalán y no me quieres atender?». “¿Qué quieres que te diga si no te entiendo?“, le dijo la trabajadora, quien subió el tono cuando el consumidor le comunicó que pediría la hoja de reclamaciones. Ella le hizo saber que no le importaba lo que pusiera en la queja, y lo tildó de xenófobo. “¿Xenófobo, yo? No. Yo estoy hablando mi idioma y tú deberías ayudarme”, le replica el cliente.
Otro caso similar de catalanofobia en una tienda de la multinacional francesa lo denunció el lingüista y profesor emérito de la Universidad de las Islas Baleares Gabriel Bibiloni. El pasado mes de octubre, a través de su cuenta en la red social X, Bibiloni explicó que una cajera de esta multinacional francesa lo quiso obligar a hablar en castellano, aunque dejó claro que él no había cedido a las exigencias de la trabajadora. El caso no fue a más porque, según añadió él mismo, ante la actitud de la trabajadora de no querer atenderlo «si no le hablaba en castellano», optó por cambiar de caja para no hacer esperar a otros clientes.

Leroy Merlin, una de las tres peores grandes superficies con la lengua
En general, las grandes superficies suelen ser un mal negocio para la lengua catalana. Pero, según un estudio de Plataforma per la Llengua, Leroy Merlin es una de las peores. La multinacional francesa es, junto con El Corte Inglés y Bricomart, de las superficies con las peores puntuaciones en relación con el uso del catalán con los consumidores, y es el tercer peor, con un 1,42 sobre 4. La empresa multinacional tiene una nota muy baja tanto en la atención oral como en la escrita y digital, y también suspende en la valoración general. Además, tampoco etiqueta los productos en catalán ni incluye la lengua en el sitio web, aunque la ONG del catalán ha contactado más de una vez para exigirlo. El estudio de la ONG del catalán también desglosa las valoraciones de los usuarios sobre la atención lingüística de estas superficies en función del territorio donde se sitúan los establecimientos concretos. Leroy Merlin suspende en todos los Países Catalanes, y remarca que la mayoría de las quejas que recoge en el ámbito de grandes superficies son por la «incapacidad de los establecimientos para garantizar la atención de los consumidores que se expresan en catalán».

