Los docentes han llenado el centro de Barcelona en la primera gran parada del nuevo ciclo de movilizaciones, con reproches directos a la consejera de Educación, Esther Niubó, y un creciente malestar con el cuerpo de Mossos d’Esquadra. “Menos mossos, más recursos”, apuntaba una de las pancartas, firmada por la CGT. Las infiltraciones policiales se han abierto paso entre críticas de los manifestantes, aunque el revuelo mediático de los últimos días no les ha hecho olvidar el sentido original de la protesta. “Todavía sufrimos los recortes”, señaló a El Món un grupito de la Bisbal d’Empordà, satisfecho con la presión sindical. «Hace años que estamos hartas», reiteraba el grupo muy cerca de la cabecera.
La cabecera avanzó por Via Laietana, animando una manifestación que ocupaba también partes destacadas de la calle de Pau Clarís. Según la Guardia Urbana, 27.000 personas. Según los sindicatos, 80.000. Los que fueran gritaron proclamas a favor de la parada u otros arengas habituales, como «quien siembra la miseria, recoge la rabia» o «luchando también estamos educando». Un último manifiesto puso punto final a la concentración. Educación cifra la participación en esta nueva jornada de protestas en el 32%, con datos del 85% de los centros. Los sindicatos la han elevado alrededor del 70%.

Los sindicatos exigen a Educación una propuesta salarial clara
El incremento salarial ha centrado de nuevo la comparecencia de los sindicatos, que también han pedido una bajada de ratios y más recursos para la escuela inclusiva. Y la gran novedad, los Mossos: “La respuesta policial sí que es desproporcionada”, apuntó la portavoz de la USTEC, Iolanda Segura, minutos antes de comenzar la manifestación. Los sindicatos han exigido las dimisiones de la consejera Núria Parlon y del jefe de los Mossos, Josep Lluís Trapero, como responsables de las infiltraciones policiales en asambleas. No han sido las únicas. Después de dos huelgas sin resultados, por primera vez también han amagado directamente con la dimisión de Niubó, responsable de Educación. “Si después de este ciclo de protestas es incapaz de sentarse y encontrar una solución, exigiremos que se marche”, apunta Segura.
Los sindicatos han lamentado nuevamente el encasillamiento del Departamento de Educación, que estos días ha calificado de “desproporcionada” la convocatoria de 17 días de huelgas. Los docentes, que han llegado a Urquinaona divididos en dos columnas –la primera ha llegado de la calle de Aragón; la segunda, de la Gran Vía– exigen una “negociación real” con una “propuesta salarial sobre la mesa”. Segura ha recordado que el colectivo está al límite fruto de una “pérdida de poder adquisitivo” que se arrastra desde los recortes de 2010. “Pedimos al departamento que se siente a negociar con una propuesta sobre la mesa”, apuntó en la comparecencia con periodistas.

La USTEC ha rebajado la postura inicial, que pedía doblar el complemento específico hasta llegar a los 700 euros. En una entrevista al diario Ara, Segura ha apuntado que el umbral puede situarse en los 400 euros extra, que deberían ir complementados con la devolución de la deuda de los estadios y una cláusula de actualización salarial vinculada al IPC. “Son unas primeras bases para plantearnos poder llevar a consulta del colectivo una propuesta de acuerdo”, han dicho desde el colectivo. En este sentido, los sindicatos exigen una propuesta clara del departamento sobre la cual discutir. Pero, por ahora, el Gobierno insiste en el acuerdo firmado solo por la UGT y CCOO, representantes de un 20% del colectivo, y los cita a una mesa sectorial el jueves.
Profesores de Secundaria (Aspec), principal representante sindical en los institutos, ha elevado el conflicto a presidencia. “Presidente [Salvador Illa], si quiere saber la temperatura de las protestas no nos envíe más policía, solo hace falta que ponga las noticias”, ha dicho Ignasi Fernández, que ha exigido el “retorno de los sexenios” a los docentes, uno de los principales recortes de 2010. “Las huelgas no son solo por los sueldos, también es porque nos bajen las ratios o por más recursos para la inclusiva”, ha complementado la portavoz de la CGT, Laia Gené. “Defendemos un modelo de país”, también ha dicho Marc Martorell, de la Intersindical. “Por centros educativos sin policía y una inmersión lingüística real”, ha rematado.


