Un detalle, nada casual, marca la diferencia entre la huelga de docentes del pasado 11 de febrero y la serie de protestas que ha comenzado este lunes con una manifestación por el centro de Barcelona. El eslogan de la cabecera, que exigía mejoras laborales inmediatas, mostraba tachados los logotipos de la UGT y CCOO, que sí habían participado en las protestas del mes pasado. Y algunos carteles que señalaban una “traición”, más pequeños pero visibles entre la multitud, confirmaban que el enfrentamiento de los sindicatos con Educación ha cambiado de registro. El acuerdo del Gobierno con una minoría sindical ha generado un efecto boomerang y ha revolucionado aún más al resto de docentes, que ahora ya no están “indignados” sino “enfadados”.

La cabecera de la manifestación de este lunes | Lorena Sopêna / Europa Press

“Esta es la gran diferencia”, resumían en El Món la Cristiana y Alba, maestras de la Escuela Fructuós Gelabert (Sagrada Familia, Barcelona), antes de comenzar la primera gran manifestación de la semana. “Han llegado a un acuerdo, a espaldas nuestras, que no llega ni a los mínimos que pedíamos. No hacemos huelga, cobrando menos este mes, para que nos den una miseria, migajas”, se quejan. Unas 8.000 personas, según la Guardia Urbana; hasta 25.000, según los sindicatos, se han reunido en Urquinaona este lunes y han desfilado por Via Laietana hasta el Palau de la Generalitat. Un “éxito”, han concluido los organizadores, teniendo en cuenta que solo estaban convocados docentes del Barcelonès y el Baix Llobregat. Las concentraciones se repetirán en otros puntos del país esta semana y terminarán el viernes con una gran concentración –que, viendo el resultado de hoy, los sindicatos prevén masiva– frente al Parlamento de Cataluña. 

“Es el colectivo [docente] el que hablará y quien finalmente hará sentar al Gobierno a negociar”, ha afirmado, con tono reivindicativo, la portavoz de USTEC, Iolanda Segura, antes de comenzar el recorrido. Los docentes se sienten avalados por los resultados de la consulta que hicieron tres de los seis sindicatos que forman parte de la negociación. Más de 41.000 docentes, el 95% de los que respondieron la consulta, “han dicho ‘no’ a la firma de este acuerdo”, ha incidido Segura. “La escenificación política de la semana pasada”, en palabras de la USTEC, “no responde a las necesidades del colectivo”. El resto de sindicatos críticos con el acuerdo también piden renegociarlo con “la mayoría sindical”. “El viernes paralizaremos todo el país, pensamos luchar por un acuerdo que sea ratificado por la mayoría”, ha remarcado Marc Martorell, de la Intersindical. 

“Lo conseguiremos, no sé si todo lo que pedimos, pero sí una parte importante”, reflexionan, por otro lado, Cristina y Alba. Una es tutora, la otra ocupa una de las pocas plazas dedicadas a educación inclusiva, una de las grandes conquistas del acuerdo, según el Gobierno. “Nos llenamos la boca, pero yo tengo 26 alumnos en el aula, uno de ellos con necesidades educativas especiales muy importantes y no llego a todos”, comenta Alba. “Necesitamos menos alumnos por aula y más maestros, porque yo puedo estar unas horas con los que lo necesitan, pero el resto del tiempo se tiene que ocupar la tutora”, complementa Cristina. “Son muchas cosas –continúan quejándose– Sobre las colonias, por ejemplo, nos están vendiendo como un éxito un plus de 50 euros. Si lo dividimos, sale que cobraremos solo tres euros la hora, a pesar de que es más responsabilidad”.

La Cristiana y Alba, maestras de la Escuela Fructuós Gealbert, esta mañana en la manifestación / Gabriel González

La sensación, resume un grupo de docentes que ha bajado de Olesa de Montserrat, es que la escuela se ha convertido en un aparcamiento “donde aparcar todos los problemas y salir corriendo”. Una pancarta tan original como artificial, hecha con “ayuda” de la inteligencia artificial, escenifica esta realidad. Entre los problemas, las altas temperaturas, las ratios elevadas, el exceso de burocracia, la falta de personal de apoyo, infraestructuras deficientes, sueldos congelados. “Los problemas que se aparcan no se solucionan”, insisten, críticos, como las compañeras de Barcelona, con la letra pequeña de un acuerdo que no ha convencido a la mayoría. 

Uno de los carteles que se ha visto en la manifestación de docentes de este lunes / Gabriel González

Los docentes no son los únicos que se alzan contra el pacto. Los sindicatos de estudiantes y el personal de administración y servicios también se han unido. La Plataforma PAS, que agrupa a este último colectivo, también exige entrar en la negociación. Piden una reducción de la jornada, que se cubran bajas y jubilaciones y un complemento de atención al público. El cuarto sector educativo que presiona al Gobierno, que también se ha unido recientemente, es el Personal de Atención Educativa. Es decir, técnicos educativos que complementan las plantillas de docentes. Son menos numerosos, pero se hacen notar. Con paraguas y silbatos, a la cola de la manifestación. “Tenemos menos visibilidad, pero existimos y solo cobramos cien euros más del salario mínimo. No pedimos cobrar como las maestras, porque no tenemos una titulación universitaria, pero sí un salario digno”, ha comentado a El Món Marta Pérez, educadora en un centro del Baix Llobregat.

Trabajadoras PAE en la manifestación de este lunes / Gabriel González

Fuerza seguimiento en las escuelas

El Departamento de Educación ha cifrado en un 31,87% el seguimiento de la huelga a las 17:00 horas en los servicios territoriales del Baix Llobregat, el Barcelonès y el Consorcio de Educación de Barcelona, con datos comunicados del 85,16% de los centros. Una cifra que los sindicatos elevaban al 65% esta mañana, acusando directamente al departamento de “mentiroso”. “Están contando mal, solo con la gente que hay en la plaza es evidente que hay más de un 7% de seguimiento”, afirmaba esta mañana Laura Gené (CGT) después de que Educación comunicara un seguimiento inferior al 10% a primera hora del día. 

La primera jornada de huelga ha comenzado con cortes en las carreteras y una de las columnas se ha desplazado a la sede nacional del PSC, en la calle de Pallars de Barcelona, para reclamar un incremento de la inversión equivalente al 6% del PIB. La tensión, visible durante toda la semana anterior, ha aparecido a primera hora, sobre todo en las entradas de Barcelona. Los sindicatos han querido bloquear los accesos a la ciudad, algo que ha provocado momentos de tensión con los agentes antidisturbios de los Mossos d’Esquadra. 

La protesta continuará mañana en el Penedès, Tarragona y Terres de l’Ebre. El miércoles se movilizarán los docentes del Alt Pirineu i Aran, Catalunya Central y Lleida, y el jueves los de Girona, Maresme, Vallès Oriental y Vallès Occidental. La intención es mantener la marea amarilla, bien visible este lunes en la plaza de Sant Jaume, activa durante toda la semana para terminar con una manifestación unitaria frente al Parlamento de Cataluña. Allí, posiblemente se encontrarán con los médicos, que han convocado una doble jornada de huelga, jueves y viernes, y también tienen previsto terminar su protesta en el Parlamento. Dentro del palacio, Salvador Illa estará enfrentándose a múltiples enmiendas a su presupuesto. 

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