Los docentes todavía recuerdan la pugna con Educación de 2010, cuando el entonces consejero Ernest Maragall adelantó el curso escolar –compensándolo con una efímera ‘semana blanca’– y proponía revertir la jornada intensiva de junio. Las escuelas se plantaron, amenazando con dejar de hacer las colonias si el departamento se mantenía firme. A mitad de curso, se anularon la mitad de las salidas programadas, según explicó la Asociación Catalana de Empresas del Ocio, y el consejero dio marcha atrás. La experiencia de aquellos días ha enardecido, quince años después, las asambleas de docentes. Más de 500 centros han decidido que, si las cosas no cambian, eliminarán las salidas y las colonias del próximo curso, una medida que aplauden los sindicatos y que genera sentimientos contrapuestos en las direcciones.
El plan se cuece en los claustros y pretende complementar las huelgas que los sindicatos tienen previsto convocar en mayo. “Detrás de las colonias o de las salidas hay muchos intereses. Hay empresas de autocares que dependen, en parte, de nuestras actividades; empresas como Eix Estel u otras entidades, como la Fundación Pere Tarrés o Fundesplai, que tienen un negocio de casas de colonias. Si presionamos en este sentido podemos lograr muchas cosas”, resume Eric Nadal, maestro de educación física en la escuela Marta Mata (Barberà del Vallès) y miembro de la asamblea de docentes del Vallès Occidental. Desde el Empordà, David Iglesias pidió a sus compañeros sumarse al ver un llamado en las redes sociales. “Con las huelgas nos descuentan parte del sueldo, y las colonias son voluntarias y no nos pagan las horas extra”, reflexiona el docente.
La propuesta, que ha ido ganando fuerza las últimas semanas, nació el pasado febrero –en el marco de la primera gran huelga– en las asambleas de docentes del Maresme. “Sabemos el sentido pedagógico de las colonias, pero ha llegado un punto en que nos sentimos desbordados. Pedimos a nuestros directores compensar las horas de las colonias, pero la normativa no lo permite. A partir de ahí, comenzamos el debate”, explica Clàudia Cebrián, portavoz y autora del primer manifiesto en esta dirección. “Lo empezamos a mover en nuestros claustros, pero entendíamos que el impacto sería menor si nos quedábamos en nuestro territorio”, añade.

Medio millar de centros ya se han adherido al manifiesto
En la línea de sus compañeros, Cebrián remarca que detener las salidas de todo un curso tiene «más impacto que un día de huelga». Sin embargo, admite que es una decisión más fácil para los docentes, “que no estamos obligados a ir”, que para las direcciones, “que reciben la presión de las familias”. “En nuestro caso, nos decían que solo hacerlo en el Maresme sería un agravio para nuestros alumnos”, detalla Cebrián, que sitúa el punto de inflexión del movimiento en un comunicado conjunto de los equipos del Alt Penedès. Contundente, el manifiesto exponía: “Los claustros y equipos directivos de los centros de primaria y secundaria de la comarca han acordado, hasta que no se llegue a un acuerdo satisfactorio, suspender todas las salidas programadas para el curso 25-26 que no estén ya comprometidas, y no iniciar ningún procedimiento de reserva ni contratación de cara al curso 2026-2027”.
“Es un salto importante, se ha generado un efecto bola de nieve que ha impulsado el manifiesto”, resalta Cebrián. En un mes, el veto a las colonias ha duplicado el número de adhesiones y algunos territorios rozan la unanimidad. En el Alt Empordà, 74 de los 77 centros descartan hacer salidas si el departamento se enroca en su negativa a negociar. “Encontramos en esta acción, que es muy compartida entre los docentes, la manera de que todos los centros configuren una asamblea de docentes propia”, explica David Iglesias, maestro del instituto de Peralada y portavoz de la asamblea del Alt Empordà.
“Tenemos el aval de nuestras direcciones, que solo nos han puesto algunas excepciones”, remarca el docente. En este caso, algunos institutos del Empordà reciben subvenciones para programas de intercambios y los ciclos formativos de deportes necesitan salir de la zona para cumplir con el currículo. “Pero son casos puntuales: no haremos salidas ordinarias, nadie nos puede obligar y ya está decidido”, confirma Iglesias, que recuerda la “responsabilidad” que supone salir del aula con los alumnos y critica el complemento de 50 euros por día que se ha incorporado en el acuerdo con UGT y CCOO. “Es vergonzoso, abusan de nuestra vocación. Pero todo tiene un límite: que venga el consejero [en referencia a Albert Dalmau, que se ha hecho cargo de la consejería durante la baja de Ester Niubó] a hacer las colonias, si las quiere”.

Debate sobre las salidas
El veto a las colonias es bastante unánime entre el colectivo docente, que aún debe decidir cómo articula el veto a las salidas ordinarias. “Hay diversidad de opiniones”, afirma Nadal. Algunas escuelas apuestan por dejar de hacer excursiones al exterior, mientras que otras preferirían eliminar toda clase de actividad extraordinaria. Esto supone, también, que ningún colectivo, entidad o empresa de ocio se traslade al centro a hacer una actividad. “No queremos alimentar el sistema hasta que los docentes tengamos cubiertas nuestras necesidades laborales básicas”, remarca Nadal, partidario de esta segunda opción más drástica.
Sea como sea, los tres docentes confían en la movilización de las últimas semanas y apuntan que solo un acuerdo satisfactorio con el departamento frenará la iniciativa. Cebrián, desde el Maresme, insiste en la necesidad de que el resto de la comunidad educativa apoye a los docentes. En este sentido, pide a todas las empresas que “dependen de las salidas escolares” que hagan “un gesto de presión hacia el departamento”. Por otro lado, las asociaciones de federaciones de familias de alumnos de Cataluña (aFFac) han apoyado a los maestros en sus reivindicaciones, pidiendo especialmente que el presupuesto de Educación se destine a la escuela pública, pero no se han pronunciado públicamente sobre esta medida de presión.
Los sindicatos defienden el veto
Los sindicatos sitúan el veto a las colonias, que nace de las asambleas, como ejemplo de la movilización que hay en los centros. “Es una medida de presión contra un acuerdo que se ha firmado por la puerta trasera”, apunta la portavoz de la USTEC, Iolanda Segura. El sindicato, mayoritario entre los docentes, ha elaborado una guía práctica para que los maestros puedan ejecutar la medida. En el caso de las colonias, recuerdan que son opcionales si implican pernoctación. Sobre las salidas, matizan que el docente no puede negarse si forman parte del horario lectivo y se compensan las horas extras.
En todo caso, esta misma guía expone el camino para eliminar este tipo de actividades extraordinarias: en primer lugar, un tercio del profesorado debe ponerse de acuerdo para incluir el debate en el orden del día del claustro. Según el Decreto 102/2019 de autonomía de los centros, el veto se podría aprobar si hay mayoría simple (más número de ‘sí’ que de ‘no’). Superado este trámite, es necesario que la medida sea aprobada por el Consejo Escolar.
En el peor de los escenarios, puede pasar que los docentes choquen con la negativa de las direcciones o del resto de la comunidad educativa con representación en el claustro. Segura afirma que las direcciones “no pueden oponerse” si hay mayoría suficiente para celebrar un claustro y recuerda, interpretaciones del reglamento aparte, que es imposible hacer colonias sin docentes. “No son obligatorias y se negarán a ir”. “Y recibirán todo el apoyo del sindicato”, concluye.

La Intersindical, que intentó impulsar la medida –sin éxito– años atrás, también ve las acciones impulsadas por las asambleas como una muestra de “buena organización” entre las bases. El portavoz Marc Martorell responde al consejero Albert Dalmau, que días atrás pedía “responsabilidad” a los docentes, señalando las condiciones en que los docentes deben ir de colonias. “Cuando intentamos impulsarlo, no lo veía claro. Las salidas son clave en niños vulnerables, pero en ningún otro sector público es admisible hacer horas extras sin que te las paguen, por lo tanto, es responsabilidad del departamento”, reflexiona.
En los institutos, la situación es similar a las escuelas, si bien las salidas toman otro cariz. Sin embargo, uno de cada cinco centros adheridos al manifiesto forman parte de la educación secundaria. “En líneas generales, los profesores no están esperando que lleguen las colonias, pero tampoco diría que los institutos tienen problemas para encontrar docentes que quieran ir”, considera Ignasi Fernández, portavoz de Profesores de Secundaria (Aspec). La pelota está ahora en la mesa de Educación. Mientras tanto, sin embargo, medio millar de centros trabajan con la hipótesis de eliminar las colonias.



