¿Qué sentido tiene el trabajo de investigación? El 16% de los claustros con bachillerato consideran que más bien ninguno. Defienden que este proyecto educativo –una aproximación a la investigación científica que ocupa gran parte del tiempo de los alumnos– está mal enfocado y se ha convertido en una “herramienta de exclusión, estrés y agravio comparativo”. Una sentencia reciente del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha obligado a la administración a reducir su peso en la nota final del bachillerato, pero la ley actual lo blinda. 

El manifiesto recoge unas ochenta de los casi 500 centros que hay en Cataluña. El secretario general de Profesores de Secundaria, Ignasi Fernández, remarca que “muchos profesores” han hecho llegar quejas sobre el TR y ve “considerables” las cifras del manifiesto que pide eliminarlo. Viendo la respuesta que llega de los delegados sindicales, la organización cree que pronto superarán el umbral del 20% de los claustros y ven factible que la mitad de los institutos acaben sumándose. 

La intención es hacer “presión” a la administración para que lo elimine o, al menos, replantee el modelo. “Los alumnos invierten muchas horas fuera de clase, y los docentes también. Algunas opciones serían crear una asignatura o hacerlo voluntario, pero lo ideal creo que es eliminarlo”, explica a El Món Dan Clarasó, profesor del Instituto de Tona, el primer centro que firmó el manifiesto. “Es un modelo muy protegido y desde el sindicato [Profesores de Secundaria] se ha animado a los centros a hacer el manifiesto. La sentencia del TSJC nos da fuerza, pero hacía falta un paso más que generara aún más impacto”, resume. 

Una reunión en Educación para tratar el currículo en bachillerato / Departamento de Educación

Una sentencia judicial reduce el peso del TR

La sentencia de la que habla Clarasó, de febrero del año pasado, impugna los dos artículos que permitían al TR sumar el 10% de la nota final; un cómputo “excesivo” para un trabajo que solo destina, según el currículo, unas 70 de las horas a lo largo del curso. El tribunal opina que este trabajo debería tener el mismo peso que una materia curricular más, que a día de hoy es de un 5% aproximadamente. 

Un segundo argumento añadido en contra del TR es que, aunque el título de bachillerato es único para todo el Estado, solo Cataluña lo imparte en estas condiciones, lo que “crea desigualdades”. “Mientras el alumnado del resto del Estado dedica el 100% de su tiempo a las materias de Selectividad, nuestros alumnos tienen que sacar horas críticas de estudio para una investigación que no computa de la misma manera a escala estatal”, dice al respecto el manifiesto. 

Un tercer argumento –este no validado por los tribunales– es el peso de la inteligencia artificial, cada vez más extendida entre los estudiantes. “Nos hemos convertido en guardianes de las autorías, en lugar de tutores de una investigación”, lamenta Clarasó. Los docentes no niegan las potenciales utilidades de esta herramienta, que consideran incluso “útil” de cara a una investigación, pero aseguran que algunos alumnos la usan para redactar el trabajo final. “El TR es muy autónomo, lo hacen mucho en casa”, recuerda el docente de Tona. “Es difícil hacer un seguimiento, en este sentido”, remata. Los críticos también avisan que muchos alumnos faltan a clase cuando se acercan las fechas de entrega, y que la presión de hacerlo fuera del centro “sobrepasa” a algunos adolescentes. 

Los sindicatos han reclamado formalmente al departamento cambios en el currículo de bachillerato | Jordi Bataller (ACN)

Piden cambios en el currículo

Las Islas Baleares han modificado recientemente la legislación para que el Trabajo de Investigación sea optativo, lo que deja a Cataluña como el único punto del Estado en el que todavía se hace. Otro argumento a favor de eliminarlo, dicen desde Profesores de Secundaria, que han plantado a Educación en las últimas mesas sectoriales. El resto de sindicatos sí forman parte, para negociar nuevas condiciones laborales y un incremento de efectivos destinados a un modelo de escuela inclusiva que el sindicato de secundaria tampoco aprueba. Solo volverán, insisten, si el departamento cambia el marco negociador y acepta hablar, entre otras cuestiones, de cambios curriculares. 

“El currículo ha quedado desdibujado”, opina Ignasi Fernández, que añade el “exceso de burocracia” como un argumento para revisar el modelo. En una propuesta unitaria, los sindicatos han hecho llegar al departamento la necesidad de “detener” la reforma del currículo de bachillerato; no solo para diluir el Trabajo de Investigación, sino también para evitar la fusión de las asignaturas de ciencias. “Se necesitan currículos estructurados y claros”, dice el documento enviado por Profesores de Secundaria, USTEC y la CGT, “y revisar aspectos de la educación básica”. 

Desde los institutos, eso sí, entienden que “no se puede negociar todo a la vez” y verían plantear el debate del Trabajo de Investigación más adelante, cuando la adhesión de centros al manifiesto se haya estabilizado. “Todavía hoy, cada día se suma alguno”, recuerdan los impulsores de Tona.

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