La Audiencia Nacional quiere ir al grano. El tribunal que juzga a la familia Pujol Ferrusola ha emitido una providencia con la que cita al presidente Jordi Pujol i Soley a declarar el próximo lunes 27 de abril. La hora de la convocatoria es, personalmente, a las nueve y media de la mañana, para ser reconocido por un médico forense. La declaración, sin embargo, el tribunal presidido por José Ricardo de Prada, la ha programado, a menos que haya contraorden médica, para las diez de la mañana.
La providencia, de solo medio folio, ordena iniciar las declaraciones de todos los acusados. De hecho, el viernes 25 de abril se terminan las pruebas periciales y, por lo tanto, se entra en la recta final de la vista oral con las declaraciones de los acusados tras las decenas de testigos que han pasado por el estrado. La resolución prevé comenzar las declaraciones con el expresidente, quien recuerda que deberá comparecer «personalmente» ante el Tribunal a las nueve y media de la mañana, a «efectos de ser reconocido por el médico forense».
En este sentido, también le recuerda que puede aportar los documentos que «considere pertinentes a efectos de su valoración médica». Por ello, una vez se haya hecho la valoración, se pueda reiniciar la vista a las diez de la mañana. De hecho, la misma diligencia cita al médico forense de la Audiencia Nacional para la «práctica del reconocimiento, indicando que será necesaria su presencia durante todo el tiempo que dure la declaración de Jordi Pujol i Soley». La misma resolución también solicita el intérprete de catalán para el mismo 27, el 28 y el 29 de abril.

Segunda vez
De hecho, el primer día de la vista oral, el pasado 24 de noviembre, Pujol compareció, esta vez telemáticamente y después de que los médicos forenses de Barcelona reconocieran que el expresidente no tenía las condiciones para afrontar un juicio en el que el ministerio fiscal le pide hasta 9 años de prisión. Un diagnóstico compartido por los médicos de la Audiencia Nacional. En cambio, el tribunal decidió no hacer caso de los médicos forenses y no dejar fuera al presidente Pujol del juicio por diversos delitos y le obligó a continuar en el proceso. Eso sí, aunque fuera desde casa.
En ese momento, el tribunal dejó para más adelante sopesar si estaba o no en condiciones de afrontar el juicio y decidió mantenerlo en condición de acusado. En su momento, dos comunicados médicos alertaban al tribunal de que Jordi Pujol no estaba en condiciones físicas ni mentales de ser juzgado, con toda una serie de patologías indicadoras de Alzheimer y la edad, 95 años, que agrava aún más su estado de salud. Un hecho que no presenta mejora con el paso del tiempo, sino al contrario. Pujol, sin embargo, replicó que no estaba «en forma” pero que estaba «a disposición del tribunal”.


