Si fuera parte de las defensas de la familia Pujol Ferrusola, este lunes habría ido a comer a un restaurante de categoría. La novena jornada de la vista oral ha sido un regalo fabuloso, sobre todo, para los abogados de Jordi Pujol Ferrusola, quien al fin y al cabo parece ser el único procesado en este pleito. Los testigos, propuestos básicamente por la Fiscalía y la Abogacía del Estado, han añadido razones a las tesis de la defensa. En resumen, que Jordi Pujol Ferrusola era un «comisionista a éxito», es decir, un «agente libre» que buscaba comprar y vender proyectos y sacar una tajada si la venta fructificaba.

Así lo han descrito, con solvencia, los diferentes testigos que han subido al estrado o han aparecido por la pantalla. El hecho de que hoy la vista se haya celebrado en el centro de Madrid, y no en la sede del Polígono de San Fernando de Henares, ha permitido que muchos testigos hayan decidido pasar por la sala en persona. Al fin y al cabo, siempre es una experiencia. Directivos de empresas que aparecen en la relación de sospechosas de pagar comisiones a Jordi Pujol Ferrusola han explicado los negocios concretos por los que preguntaba el fiscal Fernando Bermejo, y seguidamente, la Abogacía del Estado. Plantas fotovoltaicas, compra de inmuebles, ventas de terrenos, proyectos en Gabón o plantas de reciclaje.

Todas, operaciones en las que de una manera u otra participó el primogénito del presidente, sin que fuera necesario que altos responsables de las empresas tuvieran conocimiento. No se puede olvidar que la mayoría de testigos que han desfilado por la sala en las primeras jornadas aseguran no haber conocido nunca a Jordi Pujol Ferrusola. Una información irrelevante porque no se puede olvidar que el mismo Jordi Pujol Ferrusola nunca ha dicho que se conozcan.

Una imagen del testigo Miguel Rodrigo Doménech Martínez/QS
Una imagen del testigo Miguel Rodrigo Doménech Martínez/QS

De Suárez a Gabón

El primer testigo ha sido una sorpresa. Miguel Rodrigo Doménech, que fue mano derecha de Adolfo Suárez, confesando su admiración por el presidente Pujol y, de rebote, admitiendo que la empresa de energías renovables que presidía, Adara Foton, compró a Colpisa una planta fotovoltaica en Ciudad Real por intermediación de Jordi Pujol Ferrusola. Una tesis que coincide con la expresada en el tribunal hace dos semanas por quien cobró la misma comisión como responsable de Renovalia, quien puso en contacto a Adara con Jordi Pujol Ferrusola. Doménech ha concretado al tribunal que en aquella época el negocio de las renovables era muy atractivo y que los “agentes libres” y los “espontáneos” acudían como “moscas a la miel” para conseguir ventas y compras. Lo que hacía a través de sus empresas de intermediación el primogénito de Jordi Pujol. 

Por otro lado, también han desfilado por el estrado Cristian Gómez, directivo de Isolux entre 2004 y 2017 y, desde 2011, director de la asesoría jurídica de la multinacional. Se le ha llamado a declarar por una operación de construcción de redes eléctricas en Gabón. Gómez ha insistido en que todo lo que sabe es a través de la documentación que aportó a la instrucción y a la UDEF, porque básicamente él aún no tenía ninguna responsabilidad en la empresa cuando se llevó a cabo la operación. De todas formas, ha respondido a preguntas concretas que ayudaban a entender cómo funcionaban los negocios de Jordi Pujol Ferrusola.

De entrada, que Isolux tenía unos 500 o 600 agentes comerciales en todo el mundo buscando negocios que “si cobraban una comisión era porque se había conseguido el proyecto”. Es decir, “comisionistas a éxito”. Otro de los testigos que firmó el contrato para negociar el proyecto de Gabón ha admitido que no conocía a Mercè Gironès, exesposa de Jordi Pujol Ferrusola y socia en la empresa Project Manager, pero, sin embargo, firmó el documento. Pero también ha reconocido que nunca recuerda las “contrapartes”. En todo caso, los testigos han desvinculado el proyecto de Gabón de la obra pública que se adjudicaba en Cataluña. 

Jordi Piera, en un momento de su declaración
Jordi Piera, en un momento de su declaración

Los vertederos

Uno de los otros puntos fuertes del día ha sido el caso de la compra por parte de Recuperación de Canteras, mayoritariamente participada por FCC Medio Ambiente, de Gestión y Recuperación de Terrenos, SA, por 15.896.770 euros, una empresa de la que era socio Jordi Pujol Ferrusola y su esposa Mercè Gironès, así como Gustavo Buesa y Josep Mayola, también imputados en la causa y que le proporcionó 5,2 millones de euros. Para explicar la operación ha testificado Jordi Piera, exresponsable de FCC Medio Ambiente y quien firmó en nombre de la compañía la compra de este vertedero de Tivissa. Piera ha justificado sin rodeos la compra, porque era un «negocio» y tenía “el número de gestor de residuos”, un documento que seguía un trámite “completamente reglado”. “Fue un precio normal de mercado y la compra la amortizamos antes de tiempo”, ha señalado Piera. 

Una explicación que ha hecho tambalear la tesis del fiscal, que opina que era una empresa pantalla para hacer aflorar posibles comisiones. De hecho, las explicaciones de Piera han sido corroboradas por el exdirector general de Calidad Ambiental de la Generalitat, Alfons Manuel López Salguero, quien firmó una autorización medioambiental del vertedero. López Salguero ha negado haber recibido presiones de la familia Pujol, ni de los empresarios. Y ha dicho que si firmó la autorización fue porque cumplían los requerimientos administrativos.  De hecho, sin este papel no podían vender la sociedad ni iniciar la actividad. Un buen día para las defensas.

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