¿A qué se dedicaba exactamente Abdelbaky Es Satti justo antes de los atentados del 17 de agosto en Barcelona y Cambrils? Es la pregunta que se ha generado cuando sobre la campana de cierre de la comisión de investigación del Congreso. Después de meses de una insistencia agotadora por parte de la portavoz de Junts en la comisión, Pilar Calvo, ha llegado el informe de vida laboral completo (Vilatra) del imán de Ripoll. Es decir, el documento oficial de la Tesorería General de la Seguridad Social que indica el tiempo cotizado de cada ciudadano.
Curiosamente, un documento que se ha entregado a los diputados veinticuatro horas después de que la comisión terminara su trabajo y agenda de trabajo y se abriera el plazo oficial para presentar las conclusiones definitivas el próximo 9 de junio. De hecho, en la Junta de Portavoces de esta semana, Junts se plantó para exigir, a modo de ultimátum, el Vilatra de Abdelbaky. De hecho, ya hubo una primera entrega del informe de vida laboral, pero no era completo, ni mucho menos con la primera tanda de documentos desclasificados. De ahí la persistencia de la diputada Calvo en reclamar los últimos años de la vida laboral y la cotización del imán.
La sorpresa ha sido el resultado de este informe, que lleva el sello de confidencial, que contradice versiones expuestas durante el sumario y de algunos de los comparecientes en la comisión. En concreto, según la Tesorería General de la Seguridad Social, Abdelbaky Es Satty no trabaja desde el 23 de septiembre de 2016, es decir, desde prácticamente un año antes de los atentados. Un dato que contrasta con el salario que los responsables de la Mezquita decían que le abonaban, unos 800 euros, y que despierta suspicacias sobre cómo ingresaba dinero que, por ejemplo, enviaba a su familia en Marruecos. También destaca que nunca cotizó por la primera mezquita de Ripoll donde trabajó, gestionada por la asociación cultural islámica El Fath.

8 años, tres meses y 12 días
El informe de vida laboral nunca se incorporó a ningún informe de inteligencia de la Comisaría General de los Mossos d’Esquadra. El documento indica que había cotizado 8 años, tres meses y 12 días desde el año 2000, fecha de inicio del Vilatra. Después de salir de prisión, en abril de 2014, había cotizado en el centro penitenciario hasta el 28 de marzo. No volverá a estar en situación de alta hasta el uno de febrero de 2015, cuando entra a trabajar para Ioan Bosca, que es una hípica en la carretera de Camprodon a Llanars, en el Ripollès. Es Satty trabaja oficialmente 108 días en cuatro contrataciones diferenciadas. «Era un contrato fake«, asegura Calvo que se preocupó de contactar con el empresario y que solo buscaba regularizar su situación y evitar una expulsión. «¡Nadie lo controló!», añade Calvo.
El último día de cotización es el 30 de julio de 2015, y dos días después percibe ya la prestación por desempleo que percibirá hasta el 30 de mayo de 2016. Computa 11 días por el contrato temporal que inicia el 9 de mayo de 2015 en la Comunidad Islámica Annour, donde estará hasta el 23 de septiembre de ese año. Desde el día siguiente hasta el 5 de octubre tendrá vacaciones retribuidas y no disfrutadas. El imán, sin embargo, según los comparecientes en la comisión, continuó ofreciendo sus servicios en la mezquita, a un supuesto sueldo de ochocientos euros. Cabe tener presente que durante un tiempo Abdelbaky Es Satty también habría recibido una remuneración por parte del Centro Nacional de Inteligencia (CNI).
¿De qué vivía?
En todo caso, el imán no estaba en situación de alta, ni asimilada a la alta. No percibía ningún ingreso o subsidio ni estaba dado de alta en ningún lugar. Desde casi un año antes de los atentados, el imán no trabajaba pero, en cambio, continuaba viviendo en Ripoll, ejercía sus actividades e, incluso, enviaba dinero a Marruecos, a la familia que según los agentes del CNP que fueron allí hacía «años que no sabían nada». El mismo propietario del piso de la calle Sant Pere donde vivía reconocía entonces que nunca dejó de percibir el alquiler. El imán mantenía la furgoneta y se desplazaba de manera continuada.
Un año sin cotizar, después de haber sido colaborador del CNI y que los servicios de inteligencia lo sacaran del radar, según han admitido los comparecientes. El descontrol sobre el imán aún oscurece más su figura. Con un detalle aún peor, una vez muerto, la seguridad social años después todavía lo consideraba vivo y le reclamaba la renovación de la documentación para continuar residiendo y trabajando en España. «La pregunta es de qué vivió durante casi un año», se formula Calvo. En este contexto, indica que el caso justifica una de las peticiones más reiteradas por parte de Junts y es asumir las competencias en inmigración. «¿Cómo puede ser que alguien que haya estado en prisión cuatro años, tenga contactos con el yihadismo, colabore con el CNI y esté un año sin cotizar y haciendo de imán en una mezquita?», exclama la diputada que ya apunta estos agujeros negros como parte fundamental de las conclusiones que presentará en la comisión.

