Quien ha bebido en el cántaro, siempre lo recuerda. Lo demuestra uno de los viejos rockeros de ERC, Joan Puig. Este histórico militante, con más horas de vuelo en la formación republicana que el avión del Tibidabo, ha decidido abrir la enésima batalla con la dirección. Eso sí, advirtiendo que será un enfrentamiento «simbólico» a la vista de un autoreconocimiento de que no tiene suficientes fuerzas y del dominio del aparato del partido por parte de Oriol Junqueras y Elisenda Alamany.
En esta ocasión, Puig ha enviado una misiva a militancia titulada Carta abierta a la militancia: Una protesta necesaria y un aval único. En el documento, el exdiputado en el Congreso, anuncia una recogida de avales para una candidatura para las elecciones españolas del 29 de noviembre. Ahora bien, destaca que lo hace de «forma estrictamente simbólica» para abrir el debate de si Gabriel Rufián como cabeza de lista puede o no representar a ERC.
Puig, que ya ha presentado su propio aval, al que ha tenido acceso El Món, insiste en que su intención «no es abrir una pugna interna que divida el tejido humano de nuestras bases, ni tampoco quiero quemar inútilmente a los militantes en una carrera de acceso casi imposible». Su objetivo es «dejar constancia del error mayúsculo que comete el partido al volver a postular a Gabriel Rufián como cabeza de lista en Madrid».

«No nos puede representar»
En la carta, Puig concluye que desde la «responsabilidad política, Gabriel Rufián ya no nos puede representar». «Su renuncia explícita a utilizar y defender la lengua catalana en el Congreso, su abandono del territorio que se comprometió formalmente a visitar y unas actitudes ideológicas mucho más cercanas a las izquierdas españolas que al soberanismo nítido hacen que su candidatura sea totalmente inviable para el futuro de ERC», razona el exconsejero nacional de la formación y uno de los impulsores de Foc Nou.
Puig aprovecha la ocasión para denunciar que los sistemas para presentarse a unas primarias no sean totalmente telemáticos. En este marco, recuerda que la vía telemática fue aprobada por el Congreso de Martorell que entronizó a Junqueras en la presidencia. «Sin tener el visto bueno del aparato del partido, es materialmente imposible recoger 385 avales en solo seis días —contando un fin de semana por medio— mediante la vía manual o sistemas complejos de certificado digital», insiste. «Las trabas burocráticas solo sirven para blindar al candidato oficialista», añade.
En cualquier caso, Puig utiliza la carta para expresar su «protesta formal a través de este aval único». «No recogeré firmas de terceros para no desgastar a nadie en un sistema diseñado para el bloqueo, pero utilizo este mecanismo legal para decir basta», argumenta. En esta línea reclama que «ERC debe cambiar de rumbo, escuchar al territorio y poner fin a liderazgos que nos desdibujan como proyecto nacional independentista». «O volvemos a luchar por la independencia o seremos simple pasto de las izquierdas españolas», alerta. Puig se despide con una expresión tan republicana como «Fraternalmente».

