El portavoz de ERC en Madrid, Gabriel Rufián, elevó ayer su apuesta sobre el frente de izquierdas a la izquierda del PSOE de cara a las próximas elecciones españolas y desafió a Esquerra Republicana en el acto que protagonizó con la eurodiputada y secretaria política de Podemos, Irene Montero, en el auditorio de la Universidad Pompeu Fabra. Allí, Rufián dejó claro que no renunciará a su idea cueste lo que cueste, a pesar de saber que Oriol Junqueras y otros dirigentes del partido se han opuesto activa y pasivamente a un proyecto político que implicaría diluir sus siglas. El todavía líder de ERC en Madrid defiende que la formación republicana debe liderar la confección de este frente de izquierdas y lo ha vinculado a su futuro político: «Le pido a mi partido que lidere esto y, si me va el cargo, me voy a casa». Pero dejar el cargo no implica que piense dejar el partido. De hecho, horas antes del acto aseguró en una entrevista en Catalunya Ràdio que no piensa dar este paso: «Sería un desgraciado si renunciara a ERC. Estaré hasta que me echen». Toda una declaración de intenciones que traslada la presión a la dirección republicana, porque Rufián es, definitivamente, un verso libre.
La tensión entre los dos bloques del partido se palpa en el ambiente. De hecho, ERC no ha tardado ni 24 horas en volver a cerrar la puerta a la propuesta impulsada por Rufián: «No somos la izquierda del PSOE, somos la izquierda nacional de Cataluña», ha dicho una voz autorizada dentro del partido como es el vicesecretario de Comunicación y portavoz de ERC, Isaac Albert. En un post en la red social X, Albert ha publicado un decálogo donde deja claro el posicionamiento de la formación, que choca con las aspiraciones de su propio líder en Madrid. El dirigente republicano ha trasladado que el partido no puede «resolver las disputas de la izquierda española», y ha dejado claro que ERC quiere liderar el espacio de la izquierda en Cataluña «sin migajas». Y añade: «Y sumar, como ya hacemos, con otras fuerzas progresistas en los territorios: Bildu, BNG, Compromís…».
Ante esta situación, fuentes cercanas a Rufián han detallado que, para rebajar la tensión, se planteó una posible salida que podía satisfacer a las dos partes enfrentadas. Con el objetivo de que el debate no se saliera de madre y mantener la unidad del partido, se planteó la posibilidad de concurrir a las elecciones cada uno con su lista pero con tres puntos acordados en los programas electorales. Parecía que después del acto de ayer había la posibilidad de reconducir el enfrentamiento entre el ejecutivo Junqueras y Rufián, pero esta opción ha vuelto a descarrilar a lo largo de este viernes por la mañana. De hecho, las mismas fuentes trasladan que «han saltado los plomos».
La «legitimación externa» de Rufián para abrir el conflicto
Expertos consultados por El Món consideran que Rufián ha iniciado un pulso público al ejecutivo de Esquerra Republicana. También hay quienes lo relativizan, pero creen que el ejecutivo deberá tomar una decisión sobre si mantiene a Rufián o no como cabeza de lista, y lo deberá hacer siendo conocedores de que el portavoz de ERC en Madrid tiene un alto valor electoral. Andreu Paneque, doctor en Ciencias Políticas y profesor en la UOC, considera que la buena valoración popular de Rufián le otorga una «legitimación externa» que aprovecha de forma interna para confrontar su propuesta con el ejecutivo del partido. «Si las encuestas dieran muy malos resultados a Gabriel Rufián, no estaría en la posición que está poniendo ahora mismo el partido», señala Paneque, que también destaca lo que considera un aspecto clave: que la actual dirección no obtuvo una victoria abrumadora en el congreso nacional del partido. En este sentido, defiende que la falta de una unidad de acción provoca que las «polarizaciones internas puedan acabar cristalizando en este aspecto de confrontación abierta», sobre todo cuando delante hay «una persona que tiene un potencial electoral relevante». La conclusión de Paneque es, por tanto, que el líder de ERC en Madrid está llevando a cabo «un pulso público al ejecutivo y, concretamente, a Junqueras».

«Ninguna de las dos partes tiene incentivos para romper o para ser el primero que rompe»
En cambio, el profesor de Ciencias Políticas de la UAB Marc Guinjoan relativiza este pulso entre Rufián y Junqueras. El politólogo pide tomar con «cautela» las palabras de Rufián porque tampoco «no dice que, si no hay un acuerdo, él no se presentará». Y añade que ninguno de los dos actores implicados en la ecuación «no tiene incentivos para romper o, al menos, para ser el primero que rompe». En este sentido, subraya que el líder de Esquerra en Madrid es una persona con «una personalidad fuerte y mucha autoestima» y se le hace difícil pensar que Gabriel Rufián, aunque se ha ido distanciando de la dirección del partido, «de repente decida irse a casa». «Y también se me hace un poco difícil pensar que Esquerra puede prescindir de él a pesar de que al partido no le guste o le moleste la propuesta por una confluencia de izquierdas, que es muy poco concreta», añade.
Con todo, ve Guinjoan «absolutamente normal» que ERC, como partido histórico, no quiera «disolver sus siglas en otra formación». Otro aspecto a tener en cuenta es que actualmente Esquerra tiene un grupo parlamentario en el Congreso, y eso implica dinero, tiempo y recursos propios, y también personal a cargo, que se diluirían en una agrupación con diferentes formaciones. «Eso, más allá del aspecto programático, tiene una solución difícil», alerta el politólogo. A pesar de todo esto, cree que queda mucho tiempo para las elecciones y, ahora mismo, la propuesta es muy poco concreta, pero no lo lee como «una ruptura con ERC» porque, según dice, ayer también envió «mensajes de cariño» al partido de Junqueras.
La dicotomía de ERC: mantener a Rufián o prescindir de un activo electoral en Madrid
En esta ecuación hay elementos de peso que hacen que Junqueras evite la confrontación pública con Rufián a pesar de rechazar la propuesta que le plantea para no desdibujar las siglas de ERC. Paneque cree que el ejecutivo de ERC deberá decidir qué escenario le interesa más como partido, teniendo en cuenta que su objetivo es tener la máxima fuerza posible en el Congreso de los Diputados y, sobre todo, «la coyuntura electoral que, por lo que parece, está abocada a una batalla de bloques más allá de los partidos políticos». El politólogo cree que hay varios elementos a tener en cuenta. Uno es que la decisión de formar parte de esta coalición tensaría el partido en términos ideológicos y de posicionamiento ante sus competidores en el independentismo. Principalmente, por el efecto que tendría en la «competición» con Junts. Y el otro es «qué alternativa» tiene ERC si no asume el embate que plantea Rufián. «Si no es Rufián, ¿quién será el cabeza de lista? Y los resultados me parece que no serán tan buenos como podrían ser con Rufián», expone, Guinjoan. Y deja claro que «la dicotomía está aquí» y, tarde o temprano, el ejecutivo de Junqueras tendrá que elegir.

Guinjoan comparte que en esta situación hay algo que ERC tiene muy en cuenta, que es la proyección que tiene Rufián como carta electoral. «Y, después de todo lo que ha pasado, Rufián, seguramente, con todas estas propuestas y la proyección que tiene, haría unos buenos resultados en Cataluña», señala el experto de la UAB, que también expone que la propuesta de Rufián está mejor vista en el resto del estado y los votantes de Unidas Podemos o IU «se sienten cómodos y atraídos» por esta propuesta, porque el portavoz republicano en Madrid «es un político que gusta». En cambio, apunta que esta propuesta en Cataluña se ve con «más escepticismo» porque implica a los Comunes, una formación que también presiona para la confluencia de las izquierdas y dejan caer que «la única incógnita» del frente de izquierdas de Rufián es saber si él irá al margen de ERC.
Más presión interna en ERC
En medio de este escenario de tensión interna, este viernes una decena de militantes críticos con la dirección del partido han ido a la sede nacional del partido, en la calle Calabria de Barcelona, para registrar la petición formal de activación del mecanismo reglamentario para hacer un referéndum entre la militancia sobre el apoyo al Gobierno de Salvador Illa. La iniciativa, que han suscrito representantes del Colectivo Primer de Octubre y de Foc Nou, parte de la constatación de que el acuerdo con el PSC para investir a Illa «no se ha cumplido» y consideran que el ejecutivo de Junqueras ha convertido «un acuerdo de investidura en un acuerdo de legislatura». Los impulsores de la iniciativa han reclamado que se activen los mecanismos de participación que prevé el reglamento interno del partido para iniciar la recogida del 10% de los avales necesarios para que la propuesta salga adelante y han propuesto hacer esta pregunta a la militancia: «¿Estás de acuerdo en que Esquerra Republicana retire la confianza otorgada al presidente Salvador Illa dado que no ha cumplido con sus compromisos de investidura relativos a la soberanía fiscal, la promoción y protección de la lengua catalana, la Convención Nacional para la resolución del conflicto político y el resto de medidas acordadas?»

