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El ascenso de Aliança Catalana en las encuestas dibuja un cambio profundo en la dinámica electoral catalana y en una futura aritmética parlamentaria. Los últimos sondeos apuntan a un crecimiento exponencial de la formación liderada por Sílvia Orriols, que pasa de su irrupción en la cámara con solo dos diputadas a disputar las primeras posiciones del Parlament de Catalunya. La encuesta del domingo pasado para La Vanguardia apuntaba a un empate entre AC y el PSC a 30 escaños, con un descenso de los socialistas del 12% y un incremento del 28% de los orriolistas. Vox también subiría, un 7%, hasta 18 escaños. Junts caería un 19% y se quedaría con 16 escaños. Ante este terremoto político que tiene efectos incluso para los socialistas, los politólogos Jesús Palomar y Xavier Torrens, autor del libro Salvar Catalunya (Pòrtic), coinciden en señalar que Aliança está aprovechando un escenario de fuerte descontento, polarización y desinformación, aunque difieren en la capacidad de consolidación del partido y en la naturaleza exacta de su voto.

Palomar atribuye gran parte del éxito de Aliança Catalana a la habilidad de lanzar un discurso «fácil de interpretar» y con mensajes eminentemente «populistas» que permiten a la gente identificarse con el mensaje. “Los temas en política no son ni blanco ni negro, pero cuando haces un discurso en estos términos es mucho más fácil de entender para el electorado”, apunta el politólogo. Según su análisis, el incremento de apoyo no proviene principalmente de nuevos votantes, sino de una vacilación y un traspaso directo de votos de un partido a otro, especialmente desde Junts per Catalunya. En este sentido, Palomar ve la posibilidad de que haya un voto de protesta por parte del electorado independentista desencantado que en las últimas elecciones decidió quedarse en casa: «Hubo mucha abstención si lo comparamos con otras elecciones». «Es posible que este colectivo, que hace dos elecciones había votado a Esquerra, Junts y la CUP, ahora no voten o tengan una inclinación hacia Aliança», añade.

Por su parte, Xavier Torrens sostiene que Aliança Catalana está siguiendo una «vía rápida» de ascenso similar a la que se produjo en Italia con Giorgia Meloni o en Portugal con Chega!, en contraste con la «vía lenta» de décadas observada en Francia, Austria o los Países Bajos. Torrens estructura esta tendencia en diez factores clave, divididos entre causas internas y externas. Torrens señala una serie de causas internas y externas para explicar la «vía rápida» de Aliança Catalana. El experto pronostica que pueden quedar entre la cuarta y la primera posición en las próximas elecciones al Parlament, pero deja claro que nadie puede pronosticar a estas alturas en qué posición exacta quedarán. «Pueden obtener de 15 a 30 diputados, pero nadie puede concretar si serán 15, 20, 25 o 30», concluye.

Un hombre se hace una fotografía con la líder de Aliança Catalana, Sílvia Orriols, al inicio de la manifestación independentista de la Diada en Barcelona / ACN

Las claves internas y externas del fenómeno Orriols

Entre los factores internos, Torrens destaca el carisma de Sílvia Orriols, un discurso «nacionalpopulista atractivo» que combina el «nacionalismo radical» para atraer al independentismo con la confrontación del «pueblo auténtico contra las élites». Hay un uso «exitoso de la polarización» que hay en las redes sociales, una militancia movilizada «permanentemente» de cara a las municipales, porque hay muchas aspiraciones dentro del partido para ser concejal, y también de cara a las próximas elecciones al Parlament. En la fórmula diseccionada por Torrens también hay el «relato de la tríada de Ripoll», que enlaza el «pasado glorioso de la nación, la decadencia actual y un futuro de salvación». «Esto les sirve para coser un relato interno», remarca.

En el plano externo, el analista apunta a la ola mundial de ascenso de los partidos populistas, pero también a la situación de los principales liderazgos independentistas: “El exilio de Carles Puigdemont y la inhabilitación de Oriol Junqueras han dejado a los dos principales líderes independentistas desactivados, y esto ha abierto un terreno” que, a su parecer, Orriols ha aprovechado para abrirse paso entre el electorado. Además, Torrens subraya la «focalización sistemática» del resto de partidos y de protestas en la calle contra Orriols, unas actuaciones que ella aprovecha para victimizarse y amplificar su mensaje a través de las redes sociales. Y el último punto externo que apunta el analista es la publicación continuada de encuestas al alza, que, a su parecer, produce un «efecto bola de nieve» que retroalimenta la expectativa electoral al alza de Aliança.

Volatilidad (o no) de las encuestas

Palomar, por su parte, añade otro aspecto a tener en cuenta para comprender el crecimiento del partido de Orriols en las encuestas: «Mucha gente tiene un pensamiento parcialmente similar a Aliança». «A pesar de que el partido lleva la xenofobia u otras cuestiones a extremos que no gustan, hay algunos fragmentos de discurso que mucha gente puede llegar a decir en voz baja», subraya el experto. También apunta que en las encuestas puede haber volatilidad porque se realizaron después de la Diada, un momento en que la formación de Aliança Catalana estuvo en el centro del foco mediático. En cambio, Torrens opina que lo que señalan las encuestas es que «el electorado potencial que se va fidelizando a Aliança Catalana parece que se consolida».

Manifestación de Aliança Catalana en el Fossar de les Moreres. 10.09.2026, Barcelona foto: Jordi Play

El dilema estratégico de Junts ante el ascenso de Aliança

El crecimiento de la formación de Orriols impacta de lleno en la estrategia de los partidos tradicionales, especialmente en Junts per Catalunya. Jesús Palomar considera que esta situación «influye» de una forma u otra en la formación de Carles Puigdemont y, en este sentido, recuerda que los votantes de Junts son los que hacen una valoración más buena de Orriols después de sus propios simpatizantes. Esta situación obliga a la formación juntaire a «marcar territorio». «Implica un doble esfuerzo a Junts: hacerse más independentista, lo cual ya es difícil, y, además, ser un poco más de derechas». «Tienen que derechizarse un poco más porque, si no, Aliança les pasará por delante», concluye. Preguntado sobre si el posicionamiento reciente de Junts en materia de vivienda se puede vincular al ascenso de Aliança, Palomar considera que las encuestas influyen en las decisiones y empujan al partido hacia posiciones de protección de la propiedad privada para evitar la fuga de votos hacia la formación de Orriols. Por su parte, Torrens argumenta que acciones como ciertas votaciones en Madrid ayudan a Junts a proyectar una imagen «antisistema» que puede frenar parcialmente el trasvase de votantes hacia Aliança.

En este mismo contexto, en un momento en que los servicios públicos están bajo presión y las instituciones tienen dificultades para dar respuestas inmediatas, se abre otra vía de impacto político: el intento de arrastrar a Junts hacia el bando de la gobernabilidad y la estabilidad. En escenarios de fragmentación parlamentaria, las otras fuerzas tradicionales empujan a la formación de Puigdemont a actuar como un instrumento de apuntalamiento institucional para garantizar la gobernabilidad y cerrar el paso a la formación de Orriols. Palomar señala que habría que ser «muy explícitos» durante la campaña electoral para marcar estos límites, pero también recuerda que las posibilidades de Aliança pasan por el apoyo de PP y Vox. «La pregunta no es si tú quieres que Aliança gobierne, es si quieres que quien gobierne Catalunya lo haya puesto el PP y Vox», expone, advirtiendo que la mejor estrategia no depende de poner el foco sobre Aliança, sino sobre los apoyos que necesitaría.

Incoherencias territoriales y unas municipales clave

No obstante, el crecimiento del partido no está exento de riesgos. Palomar señala que la próxima prueba de fuego serán las elecciones municipales, donde Aliança se verá obligada a presentar candidaturas en muchos municipios. Sin una organización plenamente estructurada y sin la presencia de Sílvia Orriols como única portavoz, el discurso político de la formación puede sufrir «problemas de coherencia discursiva» entre los candidatos que presente en todo el país. «Lo que se decía en L’Hospitalet no se sabía en Badalona en el siglo XIV, pero ahora, con internet y las redes sociales, cualquier discordancia se detecta inmediatamente». Por otro lado, Xavier Torrens pronostica que el éxito del partido en las municipales se medirá sobre todo en dos poblaciones: en Ripoll, donde se verá si consigue la mayoría absoluta, y en Barcelona, donde está en juego el sorpasso a Junts. «Si no gana la mayoría absoluta en Ripoll o bien no hace el sorpasso a Junts en Barcelona, eso sí que puede rebajar las expectativas en las encuestas de cara a las elecciones catalanas», pronostica.

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