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El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha logrado sacar adelante sus primeros presupuestos desde que llegó a la presidencia el 8 de agosto de 2024 y después de un año y medio de fijarse el objetivo de tenerlos en vigor el 1 de enero de 2025. Con toda probabilidad, estos también serán los últimos presupuestos de la legislatura porque el próximo año hay elecciones municipales y españolas, si no se adelantan, y en el año 2028 tocan elecciones al Parlamento de Cataluña. Este escenario de ciclo electoral no es nada propicio para que se negocien nuevos presupuestos, y, de hecho, el debate de los presupuestos en el Parlamento también ha servido para que los grupos, de una manera u otra, den el pistoletazo de salida al nuevo ciclo electoral de cara al nuevo curso político que arrancará después de las vacaciones de verano. Junts se ha erigido como alternativa al Gobierno de Illa y ha planteado un «presupuesto alternativo» con 1.300 enmiendas. El PSC ha hablado de una «mayoría útil» con ERC y Comunes para dar estabilidad a Cataluña, pero los socios preferentes del ejecutivo han aprovechado el debate para marcar distancias con los socialistas catalanes y dejar claro que el apoyo a los presupuestos no es un cheque en blanco. El PP ha situado al PSC como el partido que se ha doblado a las «exigencias» de ERC y se ha entregado a las políticas de los Comunes para convertir la Generalitat en una pieza al servicio de Pedro Sánchez. Finalmente, la CUP ha evidenciado su distancia con el resto de formaciones de izquierdas, que son las que conforman la mayoría en el Parlamento desde la investidura de Illa.

Los socialistas se han deshecho en elogios hacia sus socios prioritarios de legislatura y han querido dar la imagen de que las tres formaciones forman parte de un bloque progresista. La consejera de Economía y Finanzas de la Generalitat, Alícia Romero, ha dado las gracias a ERC y Comunes «por el trabajo, por la exigencia y por el compromiso» con estos presupuestos, que, según ella, aportan «estabilidad, certezas y herramientas» para que Cataluña siga avanzando. En este sentido, el portavoz adjunto del PSC en el Parlamento, Jordi Riba, ha afirmado que los presupuestos no son solo un pacto entre partidos, sino que apuntalan «una mayoría útil” para Cataluña porque, según ha dicho, las aportaciones de ERC y Comunes han servido para “mejorar” los presupuestos y convertirlos en una herramienta “más fuerte, más social y más territorial”. Además de los elogios a las dos formaciones de ERC, el diputado del PSC ha cargado contra Junts por las enmiendas presentadas, ya que considera que «enmendaron su propia historia». Así les ha preguntado, si después de décadas gobernando, ahora han descubierto la emergencia de vivienda, las infraestructuras y la necesidad de escuelas.

La portavoz de ERC en el Parlamento, Ester Capella, durante su intervención en el debate sobre la ley de presupuestos / ACN

Tanto Esquerra como los Comunes no se han dejado deslumbrar por las buenas palabras de los socialistas y les han dejado claro que el apoyo a los presupuestos no es un cheque en blanco para esta legislatura. La portavoz de ERC en el Parlamento, Ester Capella, ha dejado claro que han apoyado los presupuestos, «no porque el Gobierno haya hecho los deberes, sino porque el país no se puede permitir continuar parado». Al mismo tiempo, ha dicho que el Gobierno ya no tiene «excusas» para cumplir posponer decisiones o no desplegar los acuerdos como la financiación, impulsar la recaudación del IRPF o el despliegue de Mossos en puertos y aeropuertos, entre otros. Asimismo, Capella también ha marcado diferencias con Junts per Catalunya y ha defendido su apuesta por la negociación frente al «inmovilismo» de otros grupos. «Ser coherentes es defender los mismos objetivos y al mismo tiempo saber aprovechar cada momento, cada negociación, para acercarnos a ellos», ha subrayado la republicana para reivindicar la manera de hacer de los republicanos de llegar a acuerdos a cambio de obtener contrapartidas. Los Comunes, por su parte, han querido marcar perfil propio y han advertido a Illa que los encontrarán «de frente, con firmeza y convicción» en el cumplimiento de los acuerdos una vez aprobados los presupuestos. Asimismo, han exigido a los socialistas un plan anticorrupción tras los últimos casos de presunta corrupción en el PSOE.

Junts aprovecha el debate para situarse como alternativa al ejecutivo de Illa

Junts per Catalunya, como principal partido de la oposición, ha encarado el debate a la totalidad con el objetivo de reivindicarse como alternativa al Gobierno de Salvador Illa. El diputado Antoni Castellà ha enfatizado que su grupo parlamentario ha presentado 1.300 enmiendas a los presupuestos para poner sobre la mesa una «propuesta de alternativa al Gobierno». Así, ha defendido que «detrás de cada enmienda, hay un proceso de escucha activa de los diferentes sectores y territorios del país. Continuamos creyendo en una Cataluña en red, escuchando el territorio y no gobernando desde un despacho». Los de Carles Puigdemont han puesto sobre la mesa que Cataluña se discute sobre dos modelos: «la resignación» del PSC o «la ambición y el liderazgo» que, según ha dicho, representa su grupo. En este sentido, Castellà ha defendido que el país necesita unos presupuestos con «ambición nacional, un modelo económico de crecimiento compartido, con una financiación justa, con una fiscalidad justa, con servicios públicos fuertes y con la confianza de que este país puede liderar el sur de Europa». Y, por otro lado, también ha querido evidenciar la subordinación de Illa con Madrid: “Madrid, el gobierno español, aprieta a la Generalitat, y la Generalitat aprieta aún más a los ciudadanos de Cataluña. Y esto no es justo”, ha sentenciado.

El diputado de Junts Antoni Castellà en el debate final de los presupuestos en el Parlamento / ACN

Por su parte, el portavoz del PP en el Parlamento, Juan Fernández, ha atacado a Salvador Illa, a quien ha equiparado con Artur Mas porque es un presidente «atrapado por sus socios y dispuesto a criticar el interés general para mantenerse un poco más en el poder». Con todo, su mayor crítica ha sido en clave española porque, según ha dicho, el presidente ha convertido la Generalitat en «una delegación política del sanchismo». Así, le ha reprochado que se haya doblado a las «exigencias» de ERC y que haya dejado en manos de los Comunes la política económica del país. «Son los Presupuestos que necesita Salvador Illa para continuar gobernando y Pedro Sánchez para seguir resistiendo», ha sentenciado. El portavoz de Vox en el Parlamento, Joan Garriga, ha evidenciado que los presupuestos aprobados hoy serán los únicos de toda la legislatura: «No habrá nuevos pactos, ya sea porque habrá una prórroga, porque vendrán elecciones, y no se atreverán a pactar».

La CUP avisa a PSC, ERC y Comunes del riesgo de generar «frustración»

Por otro lado, la CUP ha justificado el voto en contra de su grupo contra los presupuestos para marcar distancias con el resto de formaciones de izquierdas en la cámara y dejar claro que los presupuestos aprobados hoy no responden a las necesidades de Cataluña y les falta ambición: «Estos presupuestos no están a la altura de este país». «Si la izquierda gobierna o condiciona gobiernos y la vida no mejora evidentemente, ¿quién recogerá esa frustración? La recogerá la extrema derecha», ha advertido la diputada Laure Vega y ha considerado que salvar los muebles políticamente no es hacer que la vida de la ciudadanía sea mejor. «Cuando acabe la legislatura nadie recordará el número exacto de ninguna partida. Lo que recordará la gente es otra cosa: si pudo salir de casa y olvidar las mudanzas, si pudo tener un hijo, si su padre llegó a tiempo a una operación o a una residencia, si el tren pasó…», ha expresado. Finalmente, Aliança Catalana ha atacado a ERC por renunciar en la negociación de los presupuestos al traspaso de la recaudación del IRPF y a la «financiación singular«. «Sus grandes proclamas acaban convertidas en monedas de cambio», ha sentenciado la diputada Rosa Maria Soberana.

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