El Parlamento de Cataluña ha dado luz verde a los presupuestos de la Generalitat para 2026 tras una larga negociación con Esquerra Republicana y los Comunes, socios prioritarios del Gobierno. Estos son los primeros presupuestos del ejecutivo de Salvador Illa, que cuando accedió a la presidencia de la Generalitat se fijó el objetivo de tener presupuestos el 1 de enero de 2025 pero que a lo largo de este año y medio ha tenido que funcionar con suplementos de crédito y la prórroga de las cuentas de 2023. Illa y su ejecutivo han afrontado el debate final sobre el presupuesto con la tranquilidad de tener asegurados los votos de ERC y Comunes para aprobarlo, y desde el PSC han defendido que estas cuentas proporcionan «certeza» y han agradecido a sus socios que apuesten por dar «estabilidad al país». «Es justo hacer un reconocimiento explícito a ERC y los Comunes, porque llegar a acuerdos es una manera de entender el país y de poner las diferencias al servicio de un resultado compartido», ha dicho el diputado Jordi Riba. «Afirmamos una mayoría útil para el país», ha añadido. Un reconocimiento que también ha hecho después la consejera de Economía, Alícia Romero, quien considera que, aunque la «negociación no ha sido nunca sencilla, los resultados son buenos».
A pesar de tener decidido que aprobarían las cuentas, los socios de Illa han aprovechado el debate final para advertir al ejecutivo. La portavoz de ERC en el Parlamento, Ester Capella, ha avisado al Gobierno que, con la aprobación de los presupuestos, «ya no hay excusas» para posponer decisiones y no avanzar con los acuerdos suscritos como la financiación, el IRPF o el despliegue de Mossos en puertos y aeropuertos. Así, Capella ha defendido que las cuentas deben servir para que Cataluña «gane capacidad de decisión, refuerce los servicios públicos y disponga de más recursos para empezar a corregir algunos de los grandes desequilibrios que arrastra». Capella también ha marcado distancias con los socialistas y ha dicho que han aprobado las cuentas, «no porque el Gobierno haya hecho los deberes, sino porque el país no puede permitirse continuar parado». Y ha remarcado que la aprobación no supone ningún «cheque en blanco» porque el acuerdo suscrito con el ejecutivo de Illa incluye contrapartidas. «Ser coherentes es defender los mismos objetivos y al mismo tiempo saber aprovechar cada momento, cada negociación, para acercarnos a ellos», ha defendido.
Por su parte, los Comunes han advertido al PSC que serán exigentes para que se cumplan los acuerdos alcanzados para aprobar las cuentas y han advertido a Illa que la legislatura dependerá de la vivienda y los servicios públicos. La presidenta del grupo parlamentario, Jéssica Albiach, ha afirmado que tendrán la «mano tendida» para negociar, pero que actuarán «cada vez que el Gobierno se equivoque de prioridades». En este sentido, ha avisado al ejecutivo socialista que los encontrarán «de frente, con firmeza y convicción» para garantizar el cumplimiento de los acuerdos en materia de vivienda, Rodalies, educación y salud. Por otro lado, Albiach ha aprovechado su intervención para cargar contra Junts, a quien ha exigido dejar el «juego macabro» y recordar que el PP «es el de las cargas del 1-O» y el del caso Kitchen. «¿A qué están jugando?», les ha preguntado.

Junts se erige como alternativa
A pesar de la tranquilidad de tener las cuentas aseguradas, Illa y su ejecutivo han tenido que escuchar las críticas de la oposición, sobre todo de Junts per Catalunya. El principal partido de la oposición se ha erigido en alternativa a Illa y ha defendido que han presentado 1.300 enmiendas que, de facto y según ha defendido Antoni Castellà, representan unos «presupuestos alternativos». Castellà ha acusado a Illa de gobernar con «arrogancia» a pesar de no disponer de una mayoría absoluta, y ha manifestado que las cuentas aprobadas demuestran que «no hay proyecto de país». Castellà ha reprochado al ejecutivo socialista que haya tardado casi dos años en aprobar las cuentas desde que entraron en la Generalitat: «Dos años perdidos», que, según ha dicho, han estado condicionados por ERC y Comunes. «Gobernar con arrogancia no está bien. Pero gobernar con arrogancia cuando no se tiene una mayoría es irresponsabilidad», ha sentenciado.
Críticas del PP
Por su parte, el diputado y nuevo secretario general del PPC, Juan Fernández, ha advertido al presidente de la Generalitat que «cada día se le pone más cara de Artur Mas». «Ya sabe cómo acabó Mas», ha añadido en referencia al hecho de que la CUP envió a Mas a la «papelera de la historia». Sobre los presupuestos, Fernández ha dicho que son «la herramienta más eficaz» para «liquidar» a la clase media catalana. Como ha hecho Junts previamente, los populares también han recordado que han tardado dos años en presentar unas cuentas y entremedio ha habido un intento fallido, en referencia a cuando las retiraron en marzo porque ERC estaba dispuesta a tumbarlas. «No son los presupuestos que necesita Cataluña. Son los presupuestos que necesita Salvador Illa para seguir gobernando y Pedro Sánchez para seguir resistiendo», ha sentenciado.

CUP: «Cuando la democracia no mejora la nevera, el fascismo entra por la puerta del miedo»
La diputada de la CUP Laure Vega ha justificado el rechazo de los anticapitalistas a las cuentas de 2026 alertando al ejecutivo que, si la izquierda gobierna y «la vida no mejora», la frustración de todo esto «la recogerá la extrema derecha». «Cuando la democracia no mejora la nevera, el fascismo entra por la puerta del miedo”, ha alertado Vega, que también ha criticado que las cuentas no resuelven los problemas de fondo de la vivienda, la agricultura o la sanidad, criticando especialmente las ayudas al alquiler porque considera que «irán directas a los rentistas». Finalmente, Vega ha dicho que el posicionamiento de la CUP es una apuesta por «ampliar los límites de lo posible» y por demostrar que la política sirve para algo más que para «administrar la resignación». «Estos presupuestos no están a la altura de este país», ha sentenciado, porque, según ha dicho, la idea de que “una vida mejor no es una promesa, es una responsabilidad”.

