La vida de Àlex Pastor cambió de la noche a la mañana. Concretamente, fue la madrugada del 21 de abril de 2020, cuando fue sorprendido conduciendo ebrio en pleno confinamiento mientras ocupaba el cargo de alcalde de Badalona y terminó mordiendo a un agente de los Mossos d’Esquadra. Cinco años después, el político socialista ha vuelto a la primera línea mediática para explicar su particular descenso a los infiernos, un proceso que relataba en su libro Fuego. Pastor ha pasado por diversos medios estos días y este sábado fue el turno del programa El Suplement de Catalunya Ràdio.

El relato del exalcalde badalonés comienza en 2012, cuando es elegido primer secretario del PSC en la ciudad y comienza a consumir alcohol de forma regular para desconectar de su rutina. En 2018, cuando es investido como alcalde, beber ya formaba parte de su rutina diaria. La situación, sin embargo, se agrava con su divorcio y su regreso a casa de sus padres. «Todo el mundo que me conoce pudo ver mi degradación. Me ponía muy rojo, engordé 30 kilos, tenía los ojos enrojecidos… Físicamente se notaba. Al levantarme me costaba poner el pie en el suelo. La ducha me daba un poco de impulso para salir a la calle», señala el socialista. «De día, un alcalde con ambición de liderar el proyecto de ciudad; de noche, un simple alcohólico depresivo sin proyecto personal», resume.

Llegamos al día de los hechos. La crudeza con la que explica lo que ocurrió pone los pelos de punta. «El 21 de abril de 2020 fui a Barcelona a adquirir una perrita para mis hijas. Si hubiera tomado el coche oficial nos habríamos ahorrado todo esto, pero no tenía esa costumbre. Todo el día lo pasaba pensando en comprar las latas de la noche, y ese día pasó lo mismo. Me detuve a comprar, llegué a Barcelona, tomé la perrita y ya empecé a beber, dentro del coche», asegura.

Después de tomar diez latas, volvió a tomar el vehículo en evidente estado de embriaguez y fue detenido por una patrulla de los Mossos. «Estábamos en confinamiento y no podíamos estar en la calle. Me pidieron la cartera y que saliera del coche y comenzó un forcejeo cada vez más agresivo, que llegó a ser violento. A pesar de que no les había dado la cartera, los Mossos me llamaban por mi nombre […] Cuando ya me tenían reducido en el suelo boca abajo, uno de ellos me puso la rodilla en la sien. Esto es muy doloroso y yo, que ya no era ni yo, para quitarme como fuera esa rodilla, mordí«, reconoce.

Recaídas hasta la superación

Pastor dimitió a las pocas horas e ingresó en un hospital para tratarse la doble condición de depresión y alcoholismo. Cuando salió, recayó varias veces, desarrolló fobia social e incluso llegó a tener tentaciones suicidas. Con tratamiento, pudo salir adelante y ahora ya lleva cinco años sin beber y la depresión ha quedado atrás.

Comparte

Icona de pantalla completa