El presidente de Òmnium, Xavier Antich, ha exigido a partidos e instituciones que defiendan la escuela en catalán en un año que debe ser clave para recuperar los grandes consensos del país. En el mensaje institucional de Año Nuevo dirigido a los socios de la entidad, Antich ha asegurado que la sociedad civil ya está defendiendo la inmersión lingüística y el modelo de escuela catalana como “columna vertebral de la nación”, pero ha advertido que los partidos y las instituciones deben hacer su parte. “Hay retos de país que no pueden esperar”, ha alertado.

Por eso, Antich ha pedido “responsabilidad y autoestima” a la sociedad catalana en general y, a los políticos, que hagan un esfuerzo por «devolver al país la ambición de liderazgo que Cataluña siempre ha tenido» y para que el catalanismo político vuelva a ser “hegemónico”, más cuando “la España más anticatalanista se rearma” y amenaza todo lo que define el país. «Cataluña siempre ha avanzado cuando ha identificado los grandes consensos que fijan el rumbo», ha remarcado el presidente de Òmnium.

Manifestantes con pancartas a favor del catalán, en una foto de archivo / Europa Press

El catalanismo como vertebrador de la sociedad

«El catalanismo ha sabido dar forma, en cada momento histórico, a las aspiraciones de la mayor parte del país, con vocación de hegemonía», ha añadido antes de insistir que el «catalanismo político ha sido la corriente vertebradora de la sociedad catalana, su carril central, brújula y motor de progreso». En este sentido, Antich ha recordado que la «construcción nacional» exige trabajar precisamente por una Cataluña «rica, justa y plena», con una economía «emprendedora y fuerte» y con «la ambición del progreso social» sin olvidar que “aspira a ser un país normal y disponer de las herramientas de un estado para hacer frente a los retos que tenemos».

El presidente de Òmnium también ha querido enviar un mensaje de confianza. «Cataluña no ha caído nunca en la tentación del catastrofismo», a pesar de que durante 150 años «el país las ha visto de todos colores: dictaduras, exilios, represión y asfixia económica». En un contexto de auge de los extremismos y del autoritarismo, “Cataluña aporta un modelo propio de sociedad” construido a partir de la diversidad de orígenes, pero «integradora e inclusiva, y con el idioma catalán como instrumento de cohesión social”. Y por eso la entidad continuará “trabajando arduamente”, como siempre ha hecho, «desde el país que tenemos, por el país que queremos», apostando por un modelo en el cual «la defensa del idioma es la defensa del país».

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