Nuevo embrollo por el polémico retrato del rey Felipe VI que el Ayuntamiento de Girona, dirigido por el cupaire Lluc Salellas, está obligado a colgar en la sala de plenos del consistorio. Para esquivar la justicia el pasado mes de septiembre, el gobierno municipal optó por colgar el retrato del monarca, pero hecho con fotografías del 1-O. Ahora, el juzgado les obliga a retirarlo de la sala de plenos y sustituirlo por una imagen «institucional». En un auto al que ha tenido acceso la Agencia Catalana de Noticias (ACN), el juzgado resuelve que no se ha dado cumplimiento a la sentencia y señala que, aunque la imagen del monarca se reconoce, el mosaico «no satisface la exigencia de neutralidad institucional» porque incorpora «una carga simbólica ajena a la función institucional del retrato».
El alcalde de Girona tomó la decisión de colgar el retrato del monarca español elaborado con imágenes del referéndum para cumplir con una sentencia del juzgado contencioso administrativo 2 que, a raíz de un recurso de Vox, obligaba al consistorio a poner «la efigie o el retrato» del monarca en un lugar «preferente» del salón. Salellas defendió en aquel momento que habían resuelto acatar la sentencia pasando «al ataque» porque, construyendo la imagen del monarca a partir de imágenes del referéndum, cumplía con el mandato judicial pero reivindicando el 1-O y mostrando «el rechazo hacia la monarquía española». El retrato de Felipe VI se colgó en una pared lateral del salón de plenos acompañado de un panel donde se explicaba que la imagen del monarca español estaba allí por «imperativo legal». De hecho, hacía diez años que el retrato del rey no estaba en el salón, ya que cuando el emérito abdicó, el entonces alcalde, Carles Puigdemont, decidió no colgar el nuevo. Ahora, sin embargo, la situación ha cambiado.

El lugar del retrato, otro punto de conflicto
De acuerdo con el auto del juzgado contencioso administrativo número 2, el problema del retrato de Felipe VI no es solo la forma en que está hecho, sino en la ubicación que le ha otorgado el Ayuntamiento dentro de la sala de plenos. En concreto, el juzgado considera que el lugar actual, donde se sienta el público, no es el adecuado porque no se integra «en el eje principal del salón» ni «preside de forma predominante» las sesiones plenarias. El auto admite que no puede exigir que se ubique sobre el lugar que ocupa el alcalde porque hay un escudo de Girona tallado en piedra, pero resuelve que debe estar en un «lugar preferente»: «Aunque la normativa no señala un lugar concreto, sí que exige, al menos, una ubicación integrada en el espacio del salón, cercana a la presidencia y dotada de preeminencia visual inmediata», argumenta.
Así pues, si Girona quiere cumplir con la sentencia, Salellas deberá ubicar el retrato del monarca en uno de los laterales «inmediatos» a la presidencia: «Por encima de los miembros de la corporación, quedando excluidas las ubicaciones laterales secundarias vinculadas a la zona del público y con unas dimensiones adecuadas y proporcionadas», apuntan. En caso de no cumplir con la resolución dentro del plazo estipulado, el juzgado emprenderá medidas para una ejecución «forzosa», que pueden incluir multas «coercitivas periódicas» a las autoridades o funcionarios responsables y otros procedimientos legales. De momento, este lunes el mosaico ha sido retirado de la sala de plenos.

