El Caso Leire, el caso Koldo en la Audiencia Nacional, el caso Mascarillas, o caso Ábalos, que está pendiente de sentencia del Supremo, el caso Santos Cerdán, el caso David Sánchez, hermano de Pedro Sánchez, el caso Begoña Gómez, esposa del presidente español, y el caso Plus Ultra con José Luis Rodríguez Zapatero como investigado. Son hasta siete los casos de presunta corrupción que se acumulan sobre los hombros del PSOE y Pedro Sánchez, y que asfixian el último año de legislatura del jefe del ejecutivo español.
Recientemente, Sánchez anunció la intención de agotar la legislatura y presentar nuevos presupuestos, pero ve cómo partidos que permitieron su investidura dan la legislatura por amortizada. Aunque la potestad de convocar elecciones es única y exclusivamente del presidente español, la presión sobre su persona aumenta cada día que pasa y el final de legislatura puede ser agónico. Esta semana Sánchez ha tenido que hacer frente a un nuevo chaparrón por parte de algunos de sus socios, que le reclaman que dote de contenido lo que queda de legislatura porque «aguantar» la actual situación de bloqueo «no tiene sentido».
De hecho, esta semana la Mesa del Congreso, gracias a la mayoría de PSOE y Sumar, ha vetado que se votara la enmienda que Junts per Catalunya presentó a una moción del PP reclamando a Sánchez que convoque elecciones anticipadas, una iniciativa que previsiblemente se habría aprobado con el apoyo de 178 diputados. Un veto que el PP llevará al Tribunal Constitucional sin esperar la resolución del recurso de reconsideración que ha presentado al órgano rector de la cámara baja, y que está pendiente de ser discutido en la Junta de Portavoces, donde el PP, Junts y Vox suman mayoría absoluta a favor de votar la exigencia de elecciones generales. Sin embargo, la resolución que adopte la Junta no es vinculante para la Mesa que preside Francina Armengol. Junts, por su parte, ve inaudita la decisión de la Mesa y considera que es una muestra más de la «debilidad extrema» del ejecutivo de Sánchez.
El otro socio que ha dado un ultimátum a Sánchez es el PNV, que se ha mostrado dispuesto a negociar los presupuestos, pero al mismo tiempo ha advertido al presidente español que si no consigue sacarlos adelante, disuelva las Cortes y convoque elecciones. La portavoz del PNV en el Congreso, Maribel Vaquero, ha dejado claro al jefe del ejecutivo español que está «nadando el último largo de la legislatura» y que lo hace habiendo perdido la mayoría de la investidura. Asimismo, le advirtió que está «acabando con la fe» de los nacionalistas vascos y considera que «no tiene sentido» que Sánchez retrase la tramitación del proyecto de presupuestos para alargar la legislatura.
Podemos, que también ha tomado distancia con los socialistas, considera que la legislatura se le ha puesto «cuesta arriba» a Sánchez tras haber «decepcionado» a la ciudadanía. Ione Belarra, secretaria general del partido, ha advertido que el procedimiento judicial que rodea a José Luis Rodríguez Zapatero «implica necesariamente» a Pedro Sánchez, y su administración, porque «han ligado su futuro» al del exlíder socialista imputado en el caso Plus Ultra. La líder de Podemos ha reprochado a los socialistas que hayan «repetido las peores prácticas del bipartidismo», y ha opinado que Sánchez convocará elecciones «por cuestiones estrictamente personales y partidistas».

ERC, EH Bildu y Sumar apuestan por agotar la legislatura
Por otro lado, Esquerra Republicana discrepa de la enmienda de Junts y apuesta por agotar la legislatura para terminar de cerrar carpetas que tiene pendientes con el PSOE como la condonación de la deuda del Fondo de Liquidez Autonómica o el nuevo modelo de financiación. Lo dejó claro el presidente del partido republicano, Oriol Junqueras, que hace unos días abrió la puerta a negociar las cuentas y ahora, a través de las redes sociales, ha pedido al gobierno español que se «llene de contenido» el año que queda de legislatura: «Yo lo que pido al gobierno español, que más allá de decir que los otros son peores, que eso ya lo sabemos, que llenemos de contenido lo que queda de legislatura». El portavoz de ERC en Madrid, Gabriel Rufián, también ha querido dar su opinión y ha exigido a Sánchez que impulse cambios de fondo o que dimita. Él considera que aguantar la legislatura solo tiene sentido si es para dar pasos adelante para «frenar la especulación en cuanto a la vivienda» o para hacer una «fiscalidad más justa», pero también ha dejado claro que «aguantar por nada es una tontería».
Bildu, por su parte, tampoco es partidario de un adelanto electoral y también cuestiona que Junts quisiera forzar una votación en el Congreso en este sentido porque considera que no es el momento adecuado para unos comicios que lo único que harían, a su parecer, es favorecer a la derecha. La portavoz de Bildu en el Congreso, Mertxe Aizpurua, ha manifestado esta semana que «todo lo que sea pedir elecciones creo que es favorecer a la derecha, y nosotros no facilitaremos este escenario». Sumar, el socio de coalición, ha mostrado preocupación por los casos de corrupción que salpican al PSOE, pero, aun así, se ha mostrado partidario de agotar la legislatura. Lo ha dicho el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, quien ha remarcado que la legislatura entra «en la recta final de la legislatura» y ha argumentado que no habrá adelanto electoral porque el gobierno español no las convocará y porque no hay una mayoría «suficiente» en el Congreso para una moción de censura. «Junts nunca participará de una moción de censura de la mano de Vox», ha asegurado.

El PSOE, debilitado en las encuestas
En medio de la tormenta judicial, el PSOE muestra debilidad en las encuestas, también en las del CIS. En el barómetro del mes de junio, el primero después de conocerse la imputación de Zapatero y la reactivación del caso de la llamada fontanera socialista Leire Díez, vuelve a situar al PSOE a la cabeza, pero su estimación de voto se reduce al 31,3%, casi cinco puntos menos que el mes anterior, y su ventaja sobre el PP se recorta a 4,2 puntos. Un porcentaje similar al que obtuvo cuando perdió las elecciones de 2023 y, además, supone un retroceso de casi cinco puntos respecto a su registro de mayo y el nivel más bajo desde marzo de 2024. Más allá del organismo presidido por José Félix Tezano, una encuesta de Sigma Dos publicada por El Mundo dibuja un descalabro del PSOE en el último mes: pierde ocho escaños y la derecha alcanzaría los 200 diputados.

