Parece que con 10.000 soldados rusos no era suficiente. Había que añadir a la película el trabajo del temido Departamento Central de Inteligencia Militar, el GU, aunque popularmente conserva su nombre soviético de GRU. Esta es una de las pistas de la supuesta trama rusa que incorporó al sumario el juez instructor de la operación Volhov, Joaquín Aguirre. Una pieza separada abre esta línea de investigación a raíz de una información de una fuente que pidió anonimato al juez y que plantea que la trama del Kremlin quería ayudar al soberanismo a través de sociedades pantalla en paraísos fiscales como Panamá, Curazao, las Islas Caimán y las Islas Vírgenes. Incluso, deja caer la sospecha de que las urnas podrían haber venido a través de una empresa pantalla rusa.
La información que el juez incorporó a las actuaciones se basa en la afirmación de que la “principal trama rusa de apoyo a la independencia se articula en torno al conglomerado empresarial liderado” un empresario ruso. Según el informe remitido, con una cantidad ingente de documentación mercantil y empresarial certificada, este empresario sería el “testaferro” del entonces ministro ruso de Asuntos Exteriores Serguéi Lavrov. Es más, este informador alerta al juez que sería “el jefe en Cataluña del GRU, el servicio secreto militar de Rusia, un organismo mucho más opaco (y sanguinario) que el KGB”. La fuente omite, sin embargo, el nombre actual de este servicio secreto y puntualiza que “otras fuentes dicen que no pertenece al servicio y que solo tiene algún miembro del GRU trabajando para él en España, por encargo de Lavrov”. El informador detalla al juez que “un testigo lo ha visto en fiestas privadas tratando con Putin y Lavrov”.
A partir de aquí, el dossier que el juez, lejos de tirarlo a la basura, incorpora a las actuaciones relata con todo lujo de detalles las sociedades y empresas que administra o gestiona este emprendedor en Cataluña. De hecho, el informador explica que su etapa empresarial comenzó con Borís Yeltsin, con quien acordó la gestión de los visados rusos en el estado español. Siempre según este guion, a través de sociedades inmobiliarias, turísticas, de comercio de caviar, de servicios de vigilancia y limpieza y de alquiler de vehículos, el empresario comenzó a contactar con la administración catalana dirigida por líderes independentistas. “Al parecer”, explica al juez y al teniente coronel de la Guardia Civil, Daniel Baena, “se organizó un encuentro entre Artur Mas y Lavrov en el palco del Barça durante un Barça Madrid”. El encuentro sería en “mayo de 2014 o 2015″, indica, sin saber concretar el año. También apunta que quizás al encuentro asistió “David Madí como emisario”. “La reunión debía servir para pactar el apoyo económico y político de Rusia al proceso de independencia de Cataluña”, asegura. Asimismo, afirma que “hay constancia gráfica de este encuentro”.
La carta confidencial que recibió el juez con el informe sobre la otra trama rusa que incorporó a las actuaciones Quico Sallés
El informe continúa narrando que “nunca ha querido hacer inversiones fuera de Cataluña”. Un dato que el informador considera “curioso” porque “se le han ofrecido en bandeja otras inversiones”. En esta línea, afirma que el supuesto testaferro del ministro de Exteriores ruso y delegado de los servicios secretos rusos en Cataluña se “reunía con varios líderes independentistas” e incluso, concertaba reuniones y “contactos fuera de España”. Incluso, apunta que una de las empresas del protagonista del informe “habría intermediado para traer las urnas del Primero de Octubre”. Sin embargo, después da marcha atrás y apunta que quizás “esto no sería cierto”. Pero ahí queda apuntada la idea y la posibilidad, y el juez Aguirre lo mantiene dentro del sumario y lo convierte en parte de esta investigación.
En esta línea, el informador sostiene que el empresario habría obtenido supuestamente favores de la administración catalana a cambio del apoyo ruso a la independencia. Uno de los puntos fuertes de la negociación que habría hecho habría sido el “veto catalán al gasoducto de Argelia para que Europa dependiera únicamente del gas ruso”. De hecho, esta información corrió durante una conferencia del entonces jefe del Instituto Español de Estudios Estratégicos, el think tank del ministerio de Defensa, el general Miguel Ángel Ballesteros, en el Círculo Ecuestre de Barcelona el 1 de noviembre de 2014. Este rocambolesco relato forma parte de una de las piezas separadas del sumario 111/2016 y se incorporó a la causa a finales de enero de 2020 con el sello de “secreto”. Quizás esta pista aporte más sorpresas a la causa. Continuará.
El informe recibido por el Juez Aguirre sobre la otra pista de la trama rusa que incorporó a las actuaciones Quico Sallés

