Pasapalabra entregó el bote más alto de su historia a Rosa hace ahora cuatro meses, una concursante gallega que lo ha dado todo para lograr superar una prueba que ahora está en entredicho porque una sentencia judicial pone en peligro su continuidad. La graduada en Filología Inglesa no convenció a todos, ya que pronunció de una manera extraña el apellido del jugador de fútbol americano y muchos acusaron al programa de tongo. Parecía que se había equivocado, pero le dieron la respuesta por válida al entender que había puesto un acento inglés en el nombre.
Ahora, después de muchos meses en silencio, ha reaccionado a la polémica en una entrevista muy completa -y sincera- a La Voz de Galicia. Aún no ha cobrado los 1,5 millones de euros -después de restar los impuestos al total de 2,7 millones- que ganó al acertar las 25 respuestas. Lo justifica diciendo que en televisión «todo requiere un tiempo». Desde que terminó su participación en el programa, ha estado viviendo de los ahorros que había ido acumulando.
¿Cómo se preparó para Pasapalabra? Ahora explica que tomó la decisión de presentarse en febrero de 2021, después de quedarse sin trabajo en la pandemia: «Al principio, cuando no tenía trabajo, estaba 12 horas practicando y haciendo roscos«. Luego comenzó a dar clases y, en ese momento, estudiaba tres horas al día. Pero, en total, ha pasado muchos días de estos cinco años de estudio con roscos en los oídos constantemente: «Acostumbraba a estudiar mientras caminaba, con algunos días que llegaba a hacer 20 km mientras memorizaba». Se obsesionó, hasta el punto de que no podía ver una película porque acababa memorizando palabras que iban diciendo.
¿Hubo machismo en la victoria de Rosa en Pasapalabra?
El triunfo de Rosa en Pasapalabra fue muy polémico, como decíamos, por la pronunciación que hizo de la respuesta final. Ahora que lo ve con perspectiva, considera que es normal que la gente prefiriera que hubiera ganado el competidor: «En cada edición se ha dicho que ha habido tongo… También es cierto que, en general, el concursante que lleva más tiempo es el más popular y yo llegué la segunda». Considera, sin embargo, que se la criticó más desde un enfoque machista: «Hubo comentarios machistas, sí, ya que se cuestionaba que llevara la misma ropa, cosas de mis dientes… De los chicos, nada de todo eso«.
Además, también se la atacó porque muchos no creían que supiera el nombre de ese jugador de fútbol americano: «En mi caso, hubo machismo cuando decían que era imposible que una chica supiera cosas de deportes y, encima, de 1968. Pues yo soy una apasionada del deporte, jugué al fútbol y baloncesto de pequeña… Y no me pierdo ni un partido de tenis», dice.

También se la criticó cuando dijo que no le importaba que Hacienda se quedara una parte tan importante de su premio. Dice que «entiende» la polémica porque es cierto que la cantidad que se queda la Agencia Tributaria es «muy alta«, pero continúa defendiendo lo que dijo: «Es un privilegio poder contribuir y creo que es una victoria colectiva. Es cierto que el trabajo fue mío, pero no habría llegado sin todo lo que venía detrás. Es importante devolver una parte porque yo he bebido del estudio de la educación pública». «¿Que es más bonito tener tres millones que uno? Pues obviamente, pero antes tampoco iba a tener un millón«, prosiguió en este sentido.
Han pasado cuatro meses desde su victoria, pero aún siente que tiene que asimilarlo todo. Le costó mantener el secreto desde que ganó hasta que se emitió el programa, pero también cree que le vinieron bien los días de reflexión: «Sentía tristeza porque se acababa una etapa, así que me ayudó estar aislada en casa».
Rosa se había preparado psicológicamente para ganar, pero también para perder: «Estaba muy contenta con mi trayectoria y sabía que podía pasar. Después de 15 meses de grabación, me quedé totalmente en shock porque no piensas que acabarás completando el rosco». Y la pregunta es obligada, ¿qué hará con 1,5 millones de euros? Pues comprarse una casa, asegura, y viajar con sus hermanos: «El dinero me aportará tranquilidad».

