Carmen y Sabina Thyssen nacieron en julio de 2006, cuando Carmen Cervera decidió contratar un vientre de alquiler para volver a ser madre. Las gemelas, a quienes hemos visto crecer a través de las muchas portadas de revista que han protagonizado, acaban de cumplir 20 años. Y, con este motivo, la revista ¡Hola! ha querido hablar con ellas y sacar a la luz cómo son o qué estudian. Los más curiosos estarán contentos, ya que han descubierto detalles desconocidos sobre dos de las herederas de la baronesa. ¿Un primer detalle? Que, a pesar de nacer el mismo día y haberse criado juntas, tienen caracteres totalmente diferentes.
La madre ha presumido de todas las habilidades de las niñas en las exclusivas que ha ido concediendo. Sabemos, por ejemplo, que con tres años ya dibujaban bien o que eran muy buenas nadadoras. En el traslado posterior a Andorra, la baronesa presumía que tocaban instrumentos y que tenían una buena formación musical. Pero no solo eso, sino que también ha aprovechado el dinero para darles una educación increíble con un montón de idiomas -con once años hablaban español, catalán, inglés y francés—, clases de arte y pintura, solfeo, clases de canto y de ballet.


¿Qué se sabe de las hijas de Carmen Cervera?
Si nos centramos en Carmen Thyssen, podemos destacar que comenzó los estudios de Derecho después de haber iniciado el grado en Administración y Dirección de Empresas y Relaciones Internacionales. El cambio de rumbo parece que ha sido acertado, ya que el mundo del derecho «le apasiona» si hacemos caso a la información que publican. Y, de hecho, se han apresurado a decir que ha superado todas las asignaturas «con buenas notas«. Tita Cervera ha aplaudido que su hija tenga las cosas «muy claras«, que sea «muy seria y madura» para su edad. Según dicen, tendría previsto implicarse en la inauguración y funcionamiento del Museo Thyssen que abrirá en 2028 en Barcelona: «Más que una responsabilidad, lo vivo como un orgullo y una oportunidad maravillosa. Mi objetivo es caminar en la misma dirección que ella y aportar algo nuevo desde mi visión», ha dicho.
El pasado septiembre recibió un Premio de la revista a la Nueva Generación en el Arte, un reconocimiento que, según ella misma, simboliza «la confianza y la esperanza» depositadas en las nuevas generaciones: «La sensibilidad y la constancia son esenciales, tanto en el arte como en la vida, y me encantaría impulsar un proyecto cultural que acerque el arte a los jóvenes de una manera abierta y participativa».
¿Y de Sabina qué han contado? Hace gracia que la consideren la más «bohemia» de la familia, lo que basan en su deseo de convertirse en ilustradora y continuar formándose en Arte y Diseño. Según su madre, ella quiere ser «libre»: «Sabina es la alegría de la casa«. En su primera entrevista, de hecho, decía que sus grandes aficiones son el dibujo y la música. También le encanta jugar al tenis y aprender idiomas, claro, como buena rica. Sobre la relación con la hermana, aplaude que están muy unidas: «Carmen es más estructurada, mientras que yo soy más libre y artística».

Unas gemelas que han llegado a una familia más que acomodada y que lo están aprovechando para formarse antes de emprender unas carreras profesionales que probablemente las hagan aún más ricas.

