Kiko Rivera e Irene Rosales decidieron separarse hace ahora seis meses, una ruptura muy inesperada después de más de una década juntos y todos los graves problemas que habían superado. En un primer momento, parecía que podría llegar a ser un divorcio amistoso, pero muy pronto se supo que no lo es tanto. De hecho, hoy mismo la revista Lecturas saca a la luz que ha «estallado la guerra» entre ellos debido a la nueva pareja del DJ.
Ambos han rehecho sus respectivas vidas sentimentales y parece que, especialmente él, tiene ganas de incluir a la nueva pareja en la vida familiar. Este ha sido el motivo principal que ha enfadado a Irene, quien habría puesto el grito en el cielo cuando el exmarido le dijo que quiere que firme el consentimiento para que la bailarina pueda recoger de la escuela a las dos hijas que tienen en común.

Así fue la fortísima discusión telefónica entre Kiko Rivera e Irene Rosales
En una llamada telefónica llena de gritos y malas palabras, la discusión habría sido «fortísima»: «La crispación fue tan fuera que Irene acabó cortando la pelea en seco«. La petición de Kiko Rivera sorprendió mucho a su ex, quien le habría empezado a hacer preguntas sobre la novia que él no supo responder. Ante esto, «la conversación fue subiendo de tono» y ella habría estallado: «Irene aseguró que no consentiría que una desconocida recogiera a las pequeñas y habría llegado a advertirle que tomaría acciones legales«, dicen en la revista.
Ante este incidente, la relación entre la expareja habría cambiado radicalmente y ahora el equilibrio familiar que habían encontrado después de la separación se ha terminado de romper. Ambos han incluido a las nuevas parejas en los encuentros con las hijas, pero parece que la modelo tiene claro que hay líneas que no quiere traspasar porque hace pocos meses que se conocen y no quiere llegar a este extremo.
De momento, la situación dista mucho de estar calmada y tendrán que cambiar mucho las cosas para que vuelva la paz y la armonía a una expareja que estaba haciendo muchos esfuerzos para intentar mantener cierta tranquilidad a las hijas que se encuentran en medio del divorcio. Kiko Rivera solo tiene buenas palabras hacia su pareja, de quien dice que tiene «la cara más bonita del mundo», un alma «increíble», un corazón «enorme» y una manera de ser «que hace que todo sea más fácil, más bonito y más auténtico». Se ha mostrado muy enamorado de ella, pero eso parece que no termina de convencer a su expareja que, por encima de todo, quiere proteger a sus hijas pequeñas.

