Dani Rovira ha vivido unos últimos meses muy complicados y, ahora que empieza a ver la luz al final del túnel, ha decidido compartir con sus seguidores las secuelas que le han quedado de todo esto. La muerte de su padre le afectó mucho psicológicamente y no ayudó que esta pérdida se sumara a una ruptura y problemas de trabajo. Por si todo esto no fuera poco, la vida también le había preparado un problema de salud que le ha obligado a pasar por quirófano dos veces… Con todo, una mala racha que le da alas a calificar el año como un «de mierda«: «El peor de mi vida». Ahora, reflexiona al respecto en un post en Instagram que ha impactado a sus seguidores.
En la foto principal, podemos ver la gran cicatriz que le ha quedado en la clavícula después de la última operación. El protagonista de Ocho apellidos vascos sufrió dos trombos en una de las venas del pecho y tuvieron que intervenirlo, hasta el punto que estuvo un par de días en la UCI. El problema fue que, en la siguiente revisión cuando ya parecía que todo estaba bien, vieron que se le había creado otro trombo: «Me dijeron que tenía un problema estructural porque tengo el síndrome del opérculo torácico, una afección que puede comprimir vasos sanguíneos y nervios en la zona del cuello y el hombro».
La operación, en este segundo caso, no fue tan sencilla: «Tuvieron que abrirme, quitarme un trozo de la primera costilla, extraerme el trombo y ponerme un muelle en espiral«, ha explicado él mismo. Ahora que hace un año de esta foto, la que dice que es el reflejo de cómo quedó su vida «en desorden»: «Después llegaron miedos infinitamente más grandes, cuando la vida -que es muy perra- me quitó algo que era aún más mío que mis huesos».
¿Qué ha aprendido Dani Rovira del peor año de su vida?
Dani Rovira confiesa que se ha «roto» y «recompuesto» tantas veces, que ahora los miedos se le han vuelto «muy pequeños». Le ha costado, pero cree que ha podido reconquistar el sentido de todo: «La familia, los libros, la música, los paseos con los perros, los amigos contados, la comedia, la terapia, el cine, el placer de contemplar, el gazpacho en verano y un puchero en invierno».
El actor ha querido sincerarse y también ha explicado por qué lo cuenta, todo esto: «Quizás me estás leyendo cuando aún estás en esa pantalla. Ten paciencia, respira y abraza todo lo que venga. Acepta, suelta, ríndete… rendirse, a veces, es más valiente de lo que piensas«. Dani Rovira ha recomendado a todos que miren «al monstruo» a la cara: «Aguanta su aliento y permite que te rompa. No lo pospongas más porque, a veces, uno necesita estallar en trocitos para poder construir algo nuevo. Alguien nuevo, desde cero, quien tú quieras».

Y acaba con un mensaje claro, la petición de que nadie oculte sus cicatrices: «Son el mapa de un dolor que nos enseña, honra las cicatrices y respira otra vez porque es una suerte andar por este planeta».

