Letizia llegó a la familia real por sorpresa, una incorporación que no acabó de convencer a los suegros porque no veían bien que el príncipe heredero se casara con una periodista divorciada. Siempre ha sido vox populi que Juan Carlos y Sofía no le pusieron las cosas fáciles, una mala atmósfera que Pilar Eyre explota en su libro Sucesión. Ahora, en una entrevista promocional en el programa de Ion Aramendi en Telecinco, confiesa que ha querido centrarse en los años oscuros de la actual reina española: «Luchaba contra la corona que había en el suelo llena de polvo. Hablaremos de los desprecios que recibía, cómo la llamaban, las operaciones estéticas que se hizo por la presión que recibía…«.
Una anécdota que ha compartido demuestra, perfectamente, qué pasaba en la Zarzuela en aquellos primeros años. Juan Carlos de Borbón nunca habría ocultado que Letizia no le caía bien, hasta el punto de ridiculizarla también en conversaciones con sus amigos: «Una persona que conozco le preguntó en qué idioma hablaban en la mesa. Él siempre decía que hablaban letizio porque Letizia era la única que hablaba en esas comidas familiares«. La incomodidad era más que evidente, pues, si realmente no le prestaban atención y optaban por un silencio incómodo que ella intentaba romper sin éxito.


El suegro nunca fue bueno con ella, según cuenta la periodista, y Letizia intentó vengarse alguna vez. ¿Por ejemplo? El día de la abdicación de Juan Carlos, cuando Letizia quiso vestirse de manera informal «para no darle importancia a su gran día»: «Ni siquiera dirigió la mirada a Juan Carlos. Él estaba haciendo un gran esfuerzo por renunciar a casi 40 años de reinado y ella solo miraba a las niñas y saludaba». De hecho, habría habido un momento en que el emérito habría querido acercarse a ella sin recompensa: «Ella fingió estar despistada«. Después de tantísimos desprecios, parece que Letizia tuvo que convertirse «en una loba«.
¿Son felices Felipe y Letizia en su matrimonio?
Pilar Eyre cree que Felipe y Letizia forman un matrimonio sólido, pero tienen sus cosas como todos. El rey español no siempre encuentra la complicidad de su esposa, ya que a veces desespera a Letizia con su vena tan «bromista»: «Ha llegado a corregirlo públicamente cuando ha considerado que sus comentarios no tienen gracia«. Forman un «buen equipo», eso sí, y considera que se han convertido en unos compañeros de trabajo «excelentes».
Una serie de consideraciones de una de las periodistas mejor informadas de lo que ocurre por los pasillos de la Zarzuela cuando nadie los ve.

