Harry de Inglaterra ha manifestado abiertamente, en varias ocasiones, que ha tenido que superar varias depresiones en momentos complicados de su vida. Era muy joven cuando murió su madre, Lady Di, una pérdida que lo marcaría para siempre y de la cual, dice, aún no se ha recuperado del todo. En una entrevista reciente, se ha tragado el orgullo y ha manifestado que también lo pasó mal cuando decidió romper con la familia real. En un comunicado sin precedentes, el príncipe anunciaba que se iría a vivir a Estados Unidos con su esposa y el hijo como castigo a cómo los habían tratado desde el palacio de Buckingham. Ahora, hemos descubierto más detalles que explican por qué llegó a tal extremo.
El aristócrata lo ha explicado en una masterclass online sobre salud mental, donde ha confesado que en aquel momento estaba «hundido en una depresión«. El entorno en el que vivía era «estresante«, lamenta, y se vio obligado a tomarse un descanso antes de decidir si realmente podía seguir viviendo en Londres o no. Tomaron un avión con Meghan Markle y el pequeño Archie y pasaron unos días en una isla de Vancouver, en Canadá. Allí, se habría dado cuenta de que no podía continuar así: «En esos días libres, sufrí una bajada de adrenalina que me dejó sintiéndome como un inútil«.
Harry explica que pidió a la familia que le dejaran marcar su propio ritmo, pero no aceptaron esta petición de adoptar un enfoque diferente: «Yo solo quería alejarme de todo… Cuando me vi en Canadá, lejos del entorno estresante que llenaba mi cuerpo de adrenalina, sufrí un par de bajadas que nunca había experimentado». La sensación que tenía? Como si «necesitara» ese estrés para que la adrenalina hiciera funcionar su cerebro: «Me volví inútil y caí en una depresión que me duró dos semanas. Creía que no podría funcionar«.

El príncipe Harry confiesa que reprimió el duelo durante muchos años
Su intervención está disponible en MasterClass, una plataforma en la que publican vídeos sobre superación personal o salud mental. Harry participa, precisamente, en una sobre el duelo. Él que perdió a la madre tan joven, reconoce que aún se siente «un estudiante del duelo»: «No podía recordar la sonrisa de mi madre ni su aspecto. Sentía que debía estar triste para demostrarle que la extrañaba«. Si quiso hacerse militar, explica, era para intentar «dejar atrás» sus sentimientos: «Pero no pude».
Ahora que han pasado los años, lo que lamenta es que desde palacio no le facilitaran ayuda: «Soy un príncipe, por Dios, pero estaba de duelo y no tenía dónde poner todos esos sentimientos. Nadie me dijo que podía continuar sintiendo alegría, que no era una traición«. El problema, encuentra, es que pasó toda la adolescencia y sus primeros veinte años «reprimiendo el duelo«. Una experiencia personal que Harry confía que pueda ayudar a otras personas a no vivir lo mismo.

