Marius Borg, el hijo de la princesa Mette-Marit de Noruega, ha testificado por primera vez en el juicio en el que se le acusa de 38 delitos graves y, cuatro de ellos, por violaciones. La expectación mediática está siendo inmensa, teniendo en cuenta que el aristócrata -hijo de la futura reina del país, destacamos- se enfrenta a una condena que podría superar los 10 años de prisión. Los medios acreditados que han podido escuchar su testimonio destacan que se le ha visto nervioso y que se ha puesto a llorar tan pronto como han comenzado a hacerle preguntas.
Se ha declarado inocente de las cuatro violaciones y también ha negado haber abusado sexualmente de una de las mujeres denunciantes. En un relato que ha llenado de muchos detalles sobre los encuentros sexuales cuando ha hablado de las posturas que utilizaban, por ejemplo, ha mantenido en todo momento que fueron «consentidas» y que las tuvieron cuando ambos estaban «despiertos«. Cuando le han mostrado unas imágenes en las que la chica prácticamente no reaccionaba, él ha admitido que se la veía moverse poco. Sin embargo, ha continuado defendiéndose.
«Me resulta increíblemente difícil hablar delante de toda la gente y de los periodistas. Las cosas no van muy bien, así que estoy bastante medicado. Me han acosado y atormentado, me parece absolutamente terrible que estén sentados en esta sala«, ha comenzado después en un ataque potente contra los periodistas. El joven ha iniciado, entonces, con una declaración que aprovecha para intentar mostrarse como una víctima de todo este proceso: «La prensa me persigue desde que tengo tres años y he vivido una vida con la que pensarías que muy poca gente se identifica. Sí, mucha fiesta, mucho alcohol y muchas drogas«.
Casi todo el mundo en Noruega lo conocía mucho antes de que todo esto pasara, ha dicho. El hecho de ser «el hijo de la princesa» habría marcado su vida, lamenta: «Soy conocido por ser el hijo de mi madre y nada más, así que he tenido una necesidad extrema de validación toda mi vida y esto se ha traducido en mucho sexo, muchas drogas y todo eso«. De hecho, sí que ha confesado que es «culpable» de tráfico de drogas.

La única pregunta que Marius Borg se ha negado a responder ante el juez
En este relato, el joven ha lamentado haber sido un «niño de mamá» toda su vida. Y, de hecho, con su actitud habría demostrado que es un caprichoso y se ha puesto a gritar en varias ocasiones cuando ha perdido los papeles: «Eso ya lo he explicado mil veces«, ha espetado. La única pregunta que no ha querido responder tiene que ver con la familia real, ya que una de las denunciantes asegura que el abuso sexual tuvo lugar en una de las residencias de los aristócratas y esto ha hecho que quisieran saber detalles de cómo es esa habitación del palacio para poder comprobar que el relato de la joven fuera fidedigno.
Cuando el fiscal lo ha interrogado sobre el tema, le ha pedido que describiera cómo es esa habitación y él se ha negado: «Me pregunto si realmente tengo que responder cómo es nuestra casa por dentro«. «Para mí no tiene importancia, pero ya entiende a qué me refiero«, ha añadido dejando caer que eso supondría relatar cómo son las estancias privadas de la familia real y romper con su hermetismo.

